martes, 17 de diciembre de 2013

DEDICADO AL CAMPO, VIVENCIAS MIAS

Autora: Consuelo Gallego Aguilocho, colaboradora del semanal El Independiente




Fui una niña tan humilde que sólo me conformaba
con el canto de los pajarillos, con mi alegría
y mis palmas;
el campo fue mi alegría, mis lágrimas y mi quebranto,
en él me crié, en el trabajé, en él pasé mis años,
en él pasé frío, pasé calor,
a la luna yo le decía en forma de poema:
"Te quiero luna mía";
con la luna compartí parte de mi soledad.
En el campo trabajé con penas, con alegrías,
allá entre el Puerto y Jerez, allá en la serranía,
el campo me vio, me escuchó cantar, reír, llorar,
el trigo, el maíz, la cebada, los garbanzos
compartieron conmigo mis penas, mis alegrías,
mis suspiros y mis llantos,
pero fue mi vivir a pesar de los pesares,
añoro aquel que fue mi campo.
Cuánto daría yo por nacer de nuevo
vivir en el campo, trabajar en el campo con alegría y anhelo,
cantarle a los pajarillos, escucharles decirme !olé!,
la brisa del viento, el aroma de las flores,
cuánto daría yo por nacer de nuevo,
ver a los girasoles con su color de oro, todos mirando al sol,
¿habrá algo más bello que el campo con los trigales,
el canto de los pajarillos, el aroma de sus flores silvestres?,
cuánto daría yo campo de mis amores para junto a mí tenerte,
respirar tu aire natural, ese olor a sembrado,
te añoro tanto campo mío que no te he olvidado,
ya ves que fui una niña, cuántos años han pasado,
pero junto a ti pasé calor, frío, lluvias, tormentas y rayos,
pero tengo que recordarte
porque sin ti no me hallo.

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