lunes, 28 de abril de 2014

¡Visitantes en Doñana!

Autor: Manuel Perez Cuadrado "el Pere", colaborador del semanal El Independiente

El jueves día 3 de abril, al llegar a Bajo de Guía sobre las 11: 30h. no me dejaban pasar desde la capillita hasta el final, con el coche para poder llevar la carga que tenía para vender. Pues bien, hasta las 12 de la mañana está permitido cargar o descargar. Pero siendo media hora antes no me dejaron ni pasar.

Me di cuenta de que pasaba algo anormal y un policía de los tantísimos que había por allí me prohibió el paso. Yo le dije que el paso diario estaba permitido hasta las 12 horas, pero de un modo un tanto dictatorial y con don de mando me ordenó que retrocediera. Era digno de ver a estos policías dar ordenes con esa voz dictatorial.

Quiero decir que España de Estado de derecho, solo en papeles, en la practica, dictadura. Eso es lo que me pasó. Pero ¿se sabe lo que es Doñana? Pues yo tuve la suerte de conocerla hace más de cincuenta años. Y su majestad la reina ha venido a hacer una visita a Doñana al cumplir cincuenta años el parque nacional. Pero la reina no conoció anteriormente Doñana, la conoce hoy, y le habrán dado a conocer lo que les interesa a los administradores del coto y no lo que se diferencia realmente de otros parques. Yo lo conocí y expongo lo que era y lo que es.

Doñana está constituida por dunas junto al mar, pinar y marismas. Anteriormente, Magnificas dunas, pinar cuidado espectacularmente, guardas filósofos en el conocimiento. Pinos enfermos cortados, cuidados máximos...

Hasta las viviendas de los guardas eran magnificas; fauna esplendorosa, jabalíes grandiosos, ciervos y gamos en cantidad, aves de todo tipo: águilas, buitres, milanos, etc... Pajareras espectaculares, ganado autónomo: vacas, caballos.

Marismas cubiertas de aguas en dos partes aguas dulces en tiempos de lluvia, y aguas del río en las subidas de las mareas, cuando las aguas dulces se calculaban y se secaban las marismas. Las aguas dulces se echaban al río por su mal estado.


Las especies acuáticas se daban por miles, patos, chorlitos, un sin fin de variedades. Hoy día las dunas siguen igual. Pero el pinar está abandonado, las piñas se venden, jabalíes raquíticos, ciervos delgados. Las águilas no existen (dos parejas solo) El lince... vamos un negocio. Falta control al zorro... Esto quiere decir que lo que hay en el coto “no es lo que debiera”

¡Es un buen comienzo!

Editorial 101

Ya terminó la semana santa. El calor y el buen tiempo ha sido la tónica dominare de esta. Algo que seguirá ocurriendo de ahora en adelante. Por eso, al éxito hostelero que se ha tenido en la época de los cirios y capirotes, podemos esperar que lo sigamos obteniendo en estos días que se aproximan de palmas , revuelos y volantes. ¡Esta bien, es un buen comienzo!

No obstante lo dicho anteriormente, no es para obviar la mala situación económica que padecemos en nuestra localidad y en toda España. Seguimos liderando el desempleo, la pobreza, especialmente infantil, seguimos liderando la lista del país con los impuestos más altos, y la de los ingresos más bajos. No podemos pensar que la solución está en poner nuestras esperanzas en el sector servicio, que solo genera riqueza en ciertas fechas señaladas o cierta época en el año.

Deberían nuestras autoridades ampliar la oferta laboral, crear empleo al dar ayuda a la pequeña empresa, favorecer la contratación de trabajadores por estos (no las grandes empresas que lo que hacen es buscar sus intereses). Pudiera ponerse salarios sociales más bajos, el mismo seguro autónomo, que sale altísimo, una burrada, podría ser más económico. Esto favorecería la contratación e incluso la creación de más empresas.

Y como el panorama es desolador, también aquí en nuestra ciudad, podríamos ver que cosas funcionan aquí. No me digan que no observan las suciedades que hay en las calles. Pues porque no contratar a empresas de limpieza, las pequeñas, para que mantengan limpia las calles de Sanlúcar. ¿Y nuestros descuidados jardines? Pues como la plantilla municipal es exigua, se puede hacer lo mismo con jardineros locales. Pero recordemos, solo pequeñas empresas, no las grandes que pagan las campañas políticas a cambio de favores económicos.

Sería esta una excelente forma de crear empleo. No se, pueden haber más. Solo se trata de pensar. Pero no se me enfaden. A mi no se me ha elegido para eso, son nuestros gobernantes los que tienen la responsabilidad de hacer este esfuerzo. Y por el momento ninguno lo está haciendo. Y mal vemos el horizonte.

Es nuestro deber y nuestra obligación reclamar a estos dirigentes que cumplan con la labor para las cuales han sido elegidos. Si no saben como hacerlo, adiós, y otro nuevo. Aunque dificil veo yo que eso ocurra.

Somos pura expresión en el volumen de la vida

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

Somos pura expresión, una especie de verbo en medio de un océano de silencios, y, evidentemente, nuestras raíces están impresas en los sonidos a través del volumen de la vida. A veces necesitamos releer nuestra propia existencia, cuando menos para recapacitar y tomar aliento. Como dijo en su discurso ante las Naciones Unidas, Malala Yousafzai, la alumna pakistaní a la que dispararon los talibanes por asistir a clase: "Tomemos nuestros libros y nuestros bolígrafos, que son nuestras armas más poderosas". Ciertamente, el poder de la palabra es inmenso. Está cautiva en todas las obras impresas, a la espera de una mirada liberadora para que fluya el diálogo y el entendimiento, deseosa de activar esperanzas en un mundo cambiante. Sin duda, estos abecedarios son la materialización de las ideas, de la creatividad humana, de nuestra propia compañía, puesto que nos inspiran reflexión y tolerancia, capacidad de análisis y conocimientos para advertir los mil horizontes de pensamientos que nos circundan.

No tenemos otra historia como especie que nuestra manera de expresarnos, de convivir a través del tiempo; y, en este sentido, todo está en los libros que, al fin, son nuestras herramientas más sublimes para elevarnos como seres humanos. Con justicia, en 1995, la UNESCO proclamó el 23 de abril "Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor"; onomástica que ha de suscitarnos cada vez más fidelidades y adhesiones en esa búsqueda permanente en la que nos movemos, como herramienta de aproximación y puerta de acceso a la diversidad, puesto que son nuestros aliados para difundir ese mundo explorado y el que aún nos queda por explorar, y al que hemos llegado por la literatura. No olvidemos que la letra impresa tiene corazón, imprime nuestros exclusivos latidos. La más bella invención del ser humano habita en los tomos escritos por nuestros antepasados y por nosotros mismos. Con razón se dice que un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma. No es posible vivir sin ellos, forman parte de nosotros hasta el punto de revivirnos la comprensión mutua, con la apertura a los demás y al mundo.

En el apasionado volumen de la vida cada ser humano injerta a sus ideas, el arte de la palabra, un valioso instrumento de intercambio del saber, que nos permite forjar en la mente lenguajes diversos, imprescindibles para poder vivir unidos y necesarios para el acercamiento de los pueblos. Toda nuestra historia germina en los libros, fruto del trueque de ideas entre las culturas, de ahí la importancia de que cualquier ser humano tenga acceso a ellos, para poder instruirse, con la libertad de poder hacerlo. En efecto, es esa "libre circulación de ideas por medio de la palabra y de la imagen", consagrada en la Constitución de la UNESCO, lo que debe seguir siendo objeto de nuestra vigilancia perseverante en el momento actual, para, de este modo, seguir promoviendo el acceso universal al libro. Mafalda, el personaje de cómic creado por el argentino Quino hace cincuenta años, es el estandarte de los actos de celebración del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor de la Unesco. Nadie mejor que ella, ocupada en cuestiones humanitarias y preocupada por los aconteceres de la vida, para instarnos a la lectura, a través de sus geniales historietas.

Indudablemente, formamos parte de ese libro existencial que nos conecta unos con otros. Bajo este espíritu de realización personal, Port Harcourt (Nigeria), ha sido nombrada Capital Mundial del Libro 2014, debido a la calidad de su programa, especialmente por centrarse en los jóvenes y por su contribución a la mejora de la cultura del libro, la lectura, la escritura y la edición en Nigeria con vistas a incrementar los índices de alfabetización. En cualquier caso, y si en verdad queremos activar la sociedad del conocimiento, hemos de avivar el amor por los libros, poniéndolos al alcance de todos como una fuerza de sosiego y desarrollo, de inteligencia y paz. Este ha de ser el objetivo, el deseo por aprender y superarse. Está visto que tal superación rectamente entendida, es mucho más importante que cualquier riqueza acumulada. Por tanto, en el contexto de tal visión de los valores de progreso, hemos de concienciarnos que la promoción humana llega por la vía del cultivo. Y así, de este modo, la lectura de un buen libro puede ser fundamental para el rumbo de nuestra personal vida; no en vano, hay una interconexión entre el autor y el lector, una mística plática entre el libro que expresa emociones y nuestra propia alma que contesta. Tanto es así que, en tantas ocasiones, vivimos del recuerdo que nos deja un libro, porque es como tener la oportunidad de vivir varias veces.

Hemos de pensar que, al igual que un libro, también los evocaciones nos pueblan las soledades. Todo se confluye en esta concordia de lenguajes. Ahí está el libro de la naturaleza despertándonos cada día. O el propio libro de la humanidad reflejándonos vivencias pasadas. O el libro de cabecera brotándonos un sueño, enamorándonos de la luz que bebemos a diario. Un teólogo alemán, Thomas De Kempis, se afanaba en buscar sosiego por todas partes, al final lo descubrió sentado en un rincón apartado, en silencio, con un libro como compañero. Así de fácil.

Las cosas sencillas suelen ser las más hondas. La mejor compañía siempre reside en nosotros mismos, en nuestras expresivas acciones, que todo lo explican, que todo lo hacen posible, en esta obra viviente, verdaderamente fascinante, que llamamos peregrinación. Y justo, en este peregrinaje en el que nos encontramos, a menudo hablamos de ilusiones. Nuestro deber es convertir esta sana expectativa en realidad positiva mediante el esfuerzo, el compromiso, la capacidad y la honestidad. Con pasión, pero sobre todo con mucha compasión, debemos construir el futuro que la gente quiere y que nuestro mundo precisa, sabiendo que uno se dignifica adentrándose en el libro de la conciencia, tantas veces olvidado. Por supuesto, tenemos tantas colecciones de obras a proteger, lo que exige de nosotros menos indiferencia y más compromiso con la auténtica palabra, que bien vale la pena ponerse a reflexionar.

Es hora, pues, de abrirse a la vida dejándose acompañar por un buen libro, que será el que nos haga más libres. De lo contrario, mejor lo ignoramos, porque no será un libro, será otra cosa. Por desgracia, también se publican muchas incoherencias, que nada tienen que ver con la rama del pensamiento, el campo de estudio o ciencia concreta. El auténtico libro se le reconoce por su ingenio, por su antorcha de lucidez, por su manantial de verdad, por su compromiso a comprender al lector, por su coraje a denunciar lo injusto y por su capacidad de explicitar lo que no se puede explicar de otra manera. Lástima que no puedan disfrutar todavía de este manjar los de abajo, los que esperan desde hace siglos una oportunidad, los que se desesperan a la cola de una oficina pública, porque no saben leer o no tienen nada para leer. Debieran obsequiarle con alguna obra. Sería todo un detalle. O sí quieren, un predicar con el ejemplo. Ya lo decía mi abuela materna, la que nunca había tenido un libro entre las manos por falta de recursos, tan importante como el pan es un libro para despertar y poder cambiar de vida.


viernes, 25 de abril de 2014

Tiempo de "dolor y pasión"

Autor: Jose Antonio Cordoba, colaborador del semanal El Independiente

Suenan en nuestras calles tambores y cornetas, acompañados con aromas de incienso que vuelan en la briza del atardecer.
Dos milenios después nazarenos, capataces, hombres y mujeres de fe cuidan su presencia. Dos milenios después cuidan la escenificación del martirio y el amor de madre. Dos milenios después cuidan y embellecen pasos y palios, todos distintos en la Pasión, pero idénticos en el dolor.
Dos milenios atrás en el tiempo, no había ricos bordados de oro o plata sobre fina seda incrustados.
Dos milenios atrás en el tiempo, la Pasión y el Dolor se vestían de sangre, sudor, lágrimas, espinas y tierra seca. Un tiempo hasta ahora que lo único que no ha variado ha sido `el miedo´ al cambio y a nuevas esperanzas.
Hoy por la calle suenan tambores y cornetas que a su paso acallan en murmullo del populacho congregado a la vera de las calles expectantes del pasar de las ilustres hermandades de penitencia. Hoy la ironía de la vida nos hace aclamar la belleza de unas imágenes que reflejan el amor de una madre por su hijo, y el dolor de un hombre por el pecado de los siempre ansiosos de poder.
A veces pienso sí año tras año no ocupamos el lugar de aquellos verdugos que tiempo atrás pasearan por la Vía Dolorosa el martirio de dos inocentes.
El velo oscuro del anochecer se extiende por nuestras calles, farolas, y hogares encienden sus luces artificiales que intentan rivalizar con la tenue luminosidad de cirios y velones que adornan pasos, palios y sus correspondientes comitivas. Son estas horas de penumbra en la que las lágrimas de María, y el rostro ensangrentado de Jesús, juegan con las luces y sombras de esa tenue iluminación de cera mecida por el palpitar acelerado de los corazones de costaleras y costaleros.
Hoy Cristo no arrastra sus descalzos pies por la polvorosa calle de Jerusalén. Hoy María no le sigue escondida en portales o tras el gentío curioso.
Hoy Cristo camina en los pies doloridos de hombres y mujeres que viven su Pasión. Hoy María, sigue a su hijo con el corazón dolorido tal cual daga lo ha atravesado con el rostro de lágrimas inundado. Lágrimas que resbalan por sus mejillas humedeciendo de esperanza sus manos elevadas hacia Dios, en señal de clemencia por el hijo que les une.
Sobre su regazo descansa su hijo, inerte, pero aun así María ve el rostro de un hombre Justo que ha dejado este cruel calvario para descansar al lado del Padre que lo ama.
En el dolor de María hay paz, la paz de esa madre sabedora que su hijo aquí yacente, no sufrirá más. Sus sentidos difusos no engañan a su corazón, que le dice “Cristo vive por siempre en ti María”

Nosotros amamos a Cristo, celosos del amor que le tiene María.

miércoles, 23 de abril de 2014

Hacer memoria del encuentro con Jesús

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

Es hora de dejarse mirar, de observar que el silencio nos habla, que una oración es también una mano tendida al que pide ayuda, de vivir los calvarios compartiendo caricias, de contemplar el madero de la cruz, y de sumergirnos en la soledad elocuente de multitud de caminantes. Nada hay más místico que un corazón liberado del mundanal ruido. Si en verdad queremos reencontrarnos con sentimientos profundos, con lenguajes que nos llenen de luz, no tenemos que tener miedo a despojarnos de hipocresías. Tampoco tengamos recelo en dejarnos sorprender por las novedades, ni avivemos las inseguridades, no perdamos la confianza en el ser humano, e intentemos activar la esperanza en un mundo recuperado. Nunca nos resignemos, todo situación se puede cambiar, es cuestión de querer hacerlo. Aprendamos de la vida, de ese deseo permanente por vivir, a lo mejor descubrimos el deber de hacer algo y despertamos.

Ciertamente, en lugar de vivientes, en ocasiones parecemos gente dormida, adormecida y sin alma. Cuántas veces tenemos necesidad de gritar y no lo hacemos. Por otra parte, sí hiciésemos memoria del encuentro con Jesús, de sus expresiones y vida, seguramente tendríamos otro semblante más auténtico, más del corazón y de la propia existencia. En ocasiones, andamos y apenas apreciamos nuestros exclusivos latidos. Hemos dejado de ser la poesía del alma. Sabemos que no puede faltar el Amor, el que transforma nuestro propio yo, en ninguna procesión que custodie lo que el Creador nos ha entregado y nos sigue transmitiendo a través de su Hijo, pero la realidad es bien distinta. Nos creemos autosuficientes, y despreciamos el mundo y sus valores, y hasta el mismísimo orden sobrenatural. Por desgracia, caminamos en la superficialidad y todo lo orientamos a fines utilitaristas, de placer o poder.

Este hallarse con Jesús nos invita a tomar otras sendas más humildes, como él lo hizo, a donarse y a acompañar, a descender a la miseria humana y así alcanzar otros ascensos de horizontes más genuinos, a ser una persona viva, a la que todo le afecta y con la que se solidariza. El odio no tiene razón de ser en un mundo cautivado por el verdadero amor. Tampoco la venganza cuando el perdón debe procesionar por todas la habitaciones interiores del ser humano. La guerra jamás tiene sentido, si Cristo es nuestra paz. Para qué tantos egoísmos inútiles, tantas violaciones y violencias, o el cultivo de la codicia de quienes buscan ganancias fáciles, si en un abrir de ojos y cerrarlos se nos ha ido la vida. Tenemos que sentir la vida fluir desde dentro. Probablemente actuaríamos de otra manera. Estoy convencido de ello. Hay deberes que vienen del corazón, como ir al auxilio del necesitado y ser su consuelo.


Por consiguiente, hacer memoria de Jesus es vivir más allá de la mera emoción, es aprender a reinventarnos en la generosidad, es salir de uno mismo y verse en los demás. Tenemos que volvernos cercanos unos de otros, el mismo Jesús habla con todos, no tiene hogar porque su hogar es el ser humano, no se queda con nada y habita en medio de todos. ¡Qué pena tantos corazones cerrados! No tiene sentido tanta soberbia si somos nada. Por eso, es bueno ir con Jesús, seguir a Jesús, vivir con Jesús, para saborear la alegría por la creación, el verdadero conocimiento y la auténtica libertad. Y que cada uno de nosotros pueda exclamar: "Ayer, estaba crucificado con Cristo, hoy, soy glorificado con él. Ayer, estaba muerto con él, hoy, estoy vivo con él. Ayer, fui sepultado con él, hoy, he resucitado con él". (Gregorio Nacianceno). Por lo demás, como dijo Santa Teresa de Jesús, de devociones absurdas y santos amargados, líbranos Señor.

El Independiente nº 100

http://issuu.com/roqueamatemerino/docs/el_independiente_de_sanl__car_n___1

martes, 22 de abril de 2014

Al ser humano en el espacio hay que darle continuidad

Autor: Víctor Corcoba herrero, colaborador del semanal El Independiente

El camino de la exploración nos ha llevado a la presencia de personas en el espacio, uno de los grandes logros de la humanidad, cuya celebración fue proclamada por Naciones Unidos (12 de abril), evocando la figura del ciudadano soviético nacido en Rusia, Yuri Gagarin, que realizó el primer vuelo espacial tripulado en 1961, un evento histórico de primera magnitud que bien vale la pena recordar, por su importancia investigadora para la familia humana. A mi juicio, pienso que tan importante como reservar este territorio aéreo a fines pacíficos, es que podamos reafirmarnos en la grandeza de este conocimiento científico y tecnológico. Aún en tiempo de dificultad, con las finanzas públicas en situación espinosa mientras las economías luchan por volver a los niveles de crecimiento económico previo a la crisis, tenemos que generar nuevas ilusiones con el haber de un objetivo claro, la de mantener el orbe como patrimonio de toda la especie.

Indudablemente, al ser humano en el espacio hay que darle continuidad para poder explorar universos comunes que son inagotables en sus maravillas; además cuando pensamos haber llegado a la cúspide, nos encontramos que estamos en el principio. Reconocerlo es ya un paso significativo. Cuando uno se adentra en los grandes científicos de la era espacial también nos recuerdan que el verdadero conocimiento germina de una sabiduría profunda, en base a sus muchas horas de trabajo continuo y de reflexión permanente, de muchas miradas más allá del ojo de la mente y de muchas escuchas más allá de la simple percepción. Uno tiene que encontrarse con el espíritu del asombro y con la realidad de la vivencia. Considero vital, pues, alentar este entusiasmo por la ciencia, pero también les pedimos una apertura, para comunicar la buena nueva de las maravillas del éter, de las bellezas con las que vivimos rodeados, y que tantas veces se nos pasan desapercibidas.

Naturalmente, los programas siderales no pueden decrecer. Sí fundamental es la cooperación internacional en la divulgación y la educación sobre el vacío, no menos esencial es continuar avanzando en esa exploración (no explotación) por el cosmos, para cuando menos intentar controlar el entorno en el que vivimos. Es cierto que no podemos poner en la ciencia y en la tecnología, respuesta a todos nuestros interrogantes, que son muchos y variados; hay temas que nos trascienden, que necesitan de la filosofía o de las creencias, de ahí la necesidad de indagar con valentía y prudencia, con la mente abierta y desde el respeto a otras ramas del conocimiento humano.

Por otra parte, no debemos olvidar, aunque vivamos en una era de reestructuración, que el espacio es patrimonio de todos y por ello, debe ser objeto de cooperación y acuerdo internacional. Estamos ante una empresa verdaderamente global. Junto a esta consideración, hemos de subrayar el trascendental avance en el desarrollo de la ciencia y la tecnología espaciales y sus aplicaciones que ha permitido al ser humano examinar el universo, y los extraordinarios logros en las actividades llevadas a cabo en los últimos años, incluido el conocimiento cada vez más profundo del sistema planetario y del sol e inclusive del propio planeta Tierra. Por mucho conocimiento adquirido, siempre hay una sorpresa que nos acecha.


Sin duda, debemos dejarnos sorprender y admirar por el lenguaje del cielo, por el vuelo de las emociones, por la sensación de infinito, aunque sólo sea para la expansión de nuestra mentalidad a través de tantas imágenes fantásticas. Como ya he dicho, en el océano del universo cuando todo parece conquistado surgen nuevas dimensiones que nos dejan perplejos, lo que nos hace reivindicar la necesidad de que prosiga la secuencia investigadora siempre. Nos alegra, en consecuencia, que al mismo tiempo exista una sensibilidad creciente en nuestros días de la preservación de lo armónico entre la humanidad y el firmamento. Aún son muchos los retos, pero la motivación está ahí, siempre lo estuvo, y no debemos poner cerrojos a este apasionado sueño para que, juntos y entre todos, reencontremos la clave para seguir avanzando en temas de salud, de asistencia, de seguridad, de vida en definitiva acorde con la inmensidad.

lunes, 21 de abril de 2014

Ligne Maginot, "La Tierra"

Autor: José Antonio Cordoba, colaborador del semanal El Independiente

Las distintas estructuras que se dan cita en el Universo muestran una hermosura y magia tan fascinante que aquí abajo, los de a pie, apenas llegamos a comprender la excelencia de la vida.
Pensar que donde hoy pisamos es el resultado de la colisión de miles de millones de asteroides, te hace pensar seriamente nuestra posición en el Universo.
El origen de un planeta como el nuestro de estructura sólida se origina por la colisión múltiple de asteroides, lo que genera un campo magnético, el cual se encarga de atraer todo los elementos sólidos que orbitan alrededor de este primer núcleo.
La gran variedad de los asteroides que han colisionado con la Tierra, han demostrado que estos han jugando un papel más relevante que el de la simple formación geológica del planeta, ellos transportaron el agua por el Universo hasta aquí, pero además, germinaron este planeta árido con las simientes de la vida.
Pero el papel de los asteroides en la Tierra no ha acabado, continuamente recibimos en nuestro planeta cientos de ellos. Es esta persistencia de estos elementos rocosos lo que siempre ha preocupado a la humanidad, catalogado como causa probable de erradicación de la vida tal y como la conocemos, continuamente se escudriñan nuestros cielos para prevenir la llegada de ese asteroide del Armagedón. Bien es cierto que desde que se empezara con esta idea de prevención en el último cuarto del siglo XX, donde se veía como única opción hacerlo explosionar, ahora que caminamos en el primer cuarto del siglo XXI, hemos avanzado hacia la posibilidad de alterar la órbita del objeto amenazante.
Es ésta, casi obsesión, por salvaguardar la vida humana en este planeta la que me ha llevado a plantearme que, quizás no estemos aquí puestos al azar. Que el ser humano -lejos de las distintas teorías de cómo llegamos aquí- estamos destinados a convertirnos en los defensores de la vida de este planeta en su más amplio espectro.
Se nos ha dado El Dorado del Universo en este Sistema Solar, con el fin de salvaguardarlo. Puede que cuando se ha hablado de la necesidad que tiene el ser humano de escudriñar el cielo, no fuera precisamente para buscar su origen, sino para evitar su fin.
Algo para lo que los siete moais de la Isla de Pascua podrían haber sido erigidos. Guerreros de piedra para defenderse de las piedras llameantes del cielo.
Algo por lo cual los antiguos tomaron la piedra como elemento de sus colosales construcciones.
Algo por lo que los antiguos se afanaron en estudiar el cielo nocturno, ese pedacito de Universo que estaba a su “alcance”.
Algo para lo cual el ser humano está siendo educado por seres superiores o incluso por seres de nuestro propio futuro.

Lo que está claro es que la Tierra, es la Línea Maginot contra ese asteroide apocalíptico.

La fuente de la vida está en mí

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

Me afano en escribir versos y en describir pulsos.
Soy un desvelo con la palabra, sueño con ella,
vivo y me desvivo en concebir latidos que entrego,
por caminar y hacer camino a corazón abierto,
por escuchar al que no tiene voz, pero tiene luz,
una luz que me empapa los ojos de entusiasmo.

Son muchos los egoísmos que nos impiden ver.
Hemos puesto la mirada en adueñarnos de la vida.
Pensamos que el mundo es nuestro y es de todos.
Nos mueve el interés en lugar de la donación.
Hay historias obscenas que uno mismo cultiva.
La necedad a fuerza de cautivarla nos domina.

Desde el primer amanecer, los necios son mayoría.
Despertemos a la vida y no desesperemos al hacerlo.
Despojémonos de mercaderes, que uno vive para sí.
No perdamos la razón de vivir por vivir la vida.
Tenemos la certeza de que la vida misma está en mí.
Venimos de allá y allá regresaremos como un hálito.
Porque nada tiene más valor que un soplo de aire
en un cuerpo humano, que la humildad prendida
a unos labios entregados al comenzar cada día,
para ser el instante poético que el alma precisa,
para ser el manantial y el itinerario del cauce

por el que peregrina Dios, para sentirnos fuente.

¿Que es la semana santa?

Autor: Manuel Perez Cuadrado, colaborador del semanal El Independiente

¿Que es la Semana Santa?.
¿Sacar imágenes a la calle?, ¿Vestir un atuendo de capirote y sabanas?. ¿Diferenciar hermandades unas de otras por sus lujos,  o bien la semana santa es un reconocimiento al sufrimiento de Jesús?.
No se si nos planteamos el significado de esta semana. Creo que existirían diferencias de un lado, o bien de otro.
El pueblo español, y sobre todo los mayores, hemos tenido una educación, religiosa y un convencimiento obligatorio de conocimiento de los evangelios. En los evangelios, y en la iglesia, nos daban conocimiento de la vida de Jesús. En estos evangelios, nos explicaban como fue la vida de Jesús, y que nos dio a conocer.
Por mi, creo que nos vino a dar conocimiento de dos cosas fundamentales para la vida.Estas dos cosas fundamentales para todos los seres de este plantea son la Paz y el Amor. Basada en todo lo que yo deduzco de los evangelios, la vida es para vivirla en paz y en el amor. Que exista paz en el mundo y juntamente que sepamos querernos como seres humanos y como seres inteligentes.
Con respecto a la semana de imágenes diferentes, magnificas bandas de música, olor a incienso y lavanda es propio del momento. ¿pero es una manera de manifestarnos el pleno amor y paz, que es lo que Jesús nos enseñaba?.
Hay una frase la cual dice: Es mas fácil que un camello penetre por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de los cielos.
¿Y que es el cielo?, pregunto. Existe un lugar maravilloso para los sufridores en la tierra, y cuando mueren llegan al paraíso que nos dijo Jesús. Tengamos fe, porque el nuevo papa Francisco, quiere una iglesia que proteja a los pobres y que demos ejemplo de paz y amor.
Por que Jesús dijo: Según lo que hagáis así seréis juzgados. Por ello, todos debemos pensar en esta semana aquello que Jesús nos prometió y que el Sanedrín lo crucifico. Que muerte tan cruel para el mejor de los nacidos. Como se divirtieron sin piedad poniéndole una corona de espinas, que por cierto mi nieto me dice: abuelo, si Jesús era tan bueno y quería mucho a los niños, y a todas las personas, entonces ¿por que le hincaron clavos en las manos y los pies y le metieron una lanza en el corazón hasta matarlo?. Busco respuesta. Ya la tengo, el amor y la paz harían un mundo mejor, pero !ojo¡, la ley natural de compensación es la que juzgara en esta vida a cada uno.

Número cien

Redacción de El Independiente

Con este número, llegamos al número cien de este semanal. Cien semanas informando a todos los sanluqueños de lo acontecido en nuestro pueblo, además de traer información variada para entretener a ustedes lectores.

Mucho ha llovido desde entonces, también nosotros hemos ido evolucionando, hemos aumentado las entrevistas que periódicamente aparecen en nuestra revista, hemos aumentado la información de redacción propia así como las secciones que componen este semanal. Y a todo esto, le hemos sumado nuestra web con la idea de mantener informado a nuestros lectores día a día.

Seguimos teniendo proyectos, ideas, con el mismo objetivo de siempre, informar de manera honrada e independiente. Por ello estamos estudiando de tener contenido visual en nuestra página web, quizás incluso con un canal propio en you tube. Tenemos la idea en la mente.


Lo que si sabemos es que seguiremos trabajando, ya somos centenarios, esperamos seguir adelante hacía la cifra número dosciento. ¿Nos acompañas?

De trabajo “na de na”

Editorial Nº 100

Ya, inmersos como estamos en la semana santa, viendo aquellos que son creyentes en la fe católica procesionar imágenes, observando muchos el tiempo, que favorezca la salida de tales, vemos como el ambiente va mejorando.

Ya era hora. Después de tanto letargo económico, parece ser que la semana santa abre el ciclo de la mejoría que siempre se experimenta en los meses de verano. Una mejoría quizás estacional, pero mejoría, que ayuda a aliviar las economías maltrechas de una gran cantidad de comerciantes, especialmente hosteleros, que ven en estos días la posibilidad de hacer su agosto.

No es esto lo que demandamos los ciudadanos, pero “algo es algo” cuando las cosas están tan mal. Y es que, la dejadez, la lejanía de la clase política hacía el ciudadano, no nos hace tener esperanza. Se comenta muy a menudo que tal y como vivimos en el pasado no viviremos jamas, ¿pero acaso no es el deber de todo gobierno el traer las mejores condiciones de vida para sus ciudadanos? O esperamos ya vivir en malas condiciones.

Algo que deberíamos preguntarnos es que hace la clase política por crear trabajo. No solo el estacional, como es el sector servicios, sino el permanente, crear algún tipo de industria en relación a la materia prima de nuestro país, alrededor de la agricultura o ganadería, no se yo, pero es urgente que pensemos en ideas que puedan hacer tener expectativas confiables sobre la creación de empleo.

Ahora, comienza las elecciones al parlamento europeo, y ya vemos a los grupos politicos tirarse los trastos en vez de hacer propuestas para realizar exigencias ante la unión europea. En España somos ciudadanos de segunda, y en Europa tambien somos europeos de segunda. ¡No se dan cuenta nuestros politicos!


En fin, que se nos avecina una leve mejoria economica, como es propio en esta época, y también unos animados episodios politicos. Pero de trabajo “na de na”

Pensamientos impuros

Autor: Rafael Romero, colaborador del semanal El Independiente

Como niño que busca la aprobación de su papa, así entre allá, con ansiedad, con  ilusión, muy expectante de lo que iba ocurrir en ese lugar.

Miraba todo con meticulosidad, sin dejar que un detalle se me escapara. Me sobrecogieron aquellos rostros ajenos y asustados de las palabras que se escuchaban en la resonante cúpula en la que estaba. Algunos agachaban la cabeza otros dibujaban con sus arrugas el asombro en sus rostro, sintiéndose culpable de cada una de las terribles flechas que le lanzaban desde allá arriba.

En medio de todo aquello, sentado en unas  larguísimas bancas, vi que se acercaba un muchacho con una vara extensible que acababa en una pequeña canasta. Este se colocaba al principio de la fila y esperaba que los rostros asustados empezaran a despojarse del fruto de su sudor y su cansancio, ganando con ello que la culpa se disipara.

Uno tras otro, fila tras fila hasta llegar a mi altura.

Haciendo caso omiso de la canasta, intente seguir con mis observaciones, que por cierto duraron muy poco, ya que la canasta empezó a agitarse delante de mis narices,  cada vez mas enérgicamente. Hasta el punto en que busque los ojos del muchacho y este con el ceño fruncido y los ojos clavados en mi, me invitaba “amablemente” a que me despojara de mi culpa y la arrojara a la canasta. A regañadientes lo hice pero aquellos ojos inquisitorio  no cesaban de mirarme.

Me quede unos segundo pensando en que había echado a la canasta lo poco que tenia,  no me quedaba nada…. ni culpa, ni dinero, bueno…  algo si quedaba, un  poco de rabia y de coraje.

Intente quitarme este pensamiento rápidamente, lográndolo sin  demasiado esfuerzo. Me concentre en las palabras que resonaban en aquel lugar. Las frases iban creciendo en el tono de voz, hasta que te asestaba un latigazo sangriento y cruel, y después de una pequeña pausa, (que usaba el orador para regocijarse del temor impuesto, con una sonrisa macabra), volvía a ese tono conciliador que iría subiendo otra vez como cuchillos aclamando la sangre, una y otra vez.

Al salir me sentía muy… Angustiado seria la palabra adecuada para describir mi estado de animo en ese momento,  no tanto por que hicieron que me sintiera como una verdadera Mi… Migaja sino porque no tenia para comer al día siguiente y tampoco podía  comprar mi pedazo de cielo la próxima semana.

De algún modo se podría pensar que la mayor empresa de todo los tiempos, con sucursales por todo el mundo, que curiosamente no tiene ningún producto físico para venderte, y sin embargo  te tiene pagando toda una vida, con temor y con dinero.

La iglesia

miércoles, 16 de abril de 2014

El Independiente Nº 99

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¿Qué somos dentro de la madre tierra?

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

Uno a uno, todos somos seres humanos perecederos; sin embargo, unidos formamos la humanidad y ya somos perpetuos. Sería bueno que esta lección de vida la considerásemos cada mañana. Al final el rastro humano es colectivo, somos lo que hacemos, no lo que pensamos ni lo que sentimos. Y así, tampoco es lo que hacemos, es lo que nos queda por hacer. De igual modo, no es el tiempo el que nos resta, somos nosotros los que le restamos a él. En definitiva, que nada es lo que parece, y lo que parece un sueño está rodeado de vivencias, conveniencias y apariencias. Al final de tanta fábula, el peor enemigo reside cuerpo adentro, por lo que la humanidad puede destruirse ella misma.
Bajo este triste faro de realidades, y a pesar de la huella dejada por el ser humano sobre el rostro pálido del planeta, sabemos que hacemos bien poco por promover la armonía con la naturaleza. En el fondo somos un desastre. Nos mueve la explotación en vez de la exploración. Nada parece estremecernos. Cada año celebramos el Día Internacional de la Madre Tierra (22 de abril), renovando el respeto de boquilla, porque la situación es bien distinta. El planeta, único hogar que tenemos, lo hemos sembrado de situaciones absurdas, contrapuestas a los recursos naturales, que han afectado gravemente a la propia existencia de todos nosotros. Hace tiempo que se habla de promover de manera más ética la relación entre la humanidad y el propio mundo, la misma comunidad científica ha documentado la evidencia de que nuestra forma de vida actual es insostenible, pero lo cierto es que el futuro cada día se encuentra más degradado.

El desprecio por la naturaleza, por sus procesos sustentadores de vida, ha hecho que la biodiversidad, que es garante de bienestar y equilibrio en la biosfera, sea mucho menor. Sin duda, cada día, por nuestra mala cabeza, tenemos descenso de capital natural. Está visto que el auge de parte de la humanidad en tiempos pasados ha convertido en desolación el planeta de hoy. Hasta que no reconozcamos como valor supremo la conservación y protección de nuestro hábitat, difícilmente vamos a mejorar las relaciones interconectadas entre los sistemas humanos y ambientales. Por momentos, la evasión es tan incuestionable, que es tan urgente como preciso adoptar una nueva forma de observar, para cuando menos poder reparar y desarrollar entornos más armónicos.

Naturalmente, hemos de evolucionar hacia otros modelos de conductas, hacia otras escalas de valores, para conferir otro espíritu de acción más considerado con el universo y con la naturaleza que rodea a todos los seres vivos. Realmente, nos hallamos en un contexto límite, aunque se nos diga lo contrario, los daños causados al medio ambiente son tremendos para la humanidad. Las grandes economías del mundo lo han basado todo en la producción, sin importarles el deterioro ambiental, hasta el punto que el "desarrollo sostenible" se ha convertido en otro cuento más. Desde luego, pienso que el motor de progreso tiene que combinar el desarrollo económico con la consideración de la naturaleza. Aún no hemos convenido que la humanidad, toda ella, sin exclusiones, formamos parte intrínseca de la naturaleza.

Indiscutiblemente, más pronto que tarde, pagaremos nuestra necedad consumista, motivada por la promesa ilusoria de la felicidad ilimitada. En un tiempo de superficialidades es verdaderamente complicado, tener una idea de la vida en armonía con lo que nos circunda. Queremos vivir a lo grande, no en pequeño. Buscamos la vida fácil, no la de servicio, el triunfo de manera egoísta, para embriagarnos de un falso sentimiento de satisfacción, porque al final nos hacemos esclavos y sentimos la necesidad de derroche. Resulta muy triste ver a una parte de la humanidad harta de todo, pero débil; y a la otra hambrienta, pero fuerte para luchar. Hemos perdido el equilibrio, andamos tan contaminados de todo tipo de ociosas brutalidades, que deberíamos recapacitar y decir no a la cultura de lo antinatural, del usar y tirar, pues necesitamos asumir responsabilidades y afrontar los grandes desafíos de la vida.

Es evidente, que dentro de la Madre Tierra, además de ser pieza fundamental el ser humano, tenemos que aceptar la naturaleza como nuestra fuente de orientación para acabar con tantos desajustes e injusticias. Debemos volver la vista atrás para aprovechar la sabiduría de civilizaciones antiguas, analizar el presente, para ver que este viaje, que hoy nos corresponde a nosotros como especie humana, debe forjar un porvenir esperanzador, crecido por el buen hacer y mejor obrar, para que lo armónico renazca alrededor de la soleada isla de la vida. Además de conducirnos por la reverencia hacia la naturaleza, estimo que tenemos que establecer un nuevo calendario que active la conciencia mundial de intentar ser libres en relación con las cosas. Lo esencial, en ocasiones, no es el ruido, sino el que perturba el silencio. Por desgracia, la naturaleza hizo un planeta y nosotros los destruimos, en lugar de fortalecer la alianza, del cual procedemos y hacia el cual caminamos.

Nos faltan claridades para divisar esa blanca luna, serena, que versa sobre las olas del mar poemas interminables. También nos falta luz para trenzar ese equilibrio natural que todos nos merecemos. Sí la propia existencia no es aceptable a no ser que el cuerpo y el espíritu vivan en buena sintonía, igual sucede con la naturaleza, han de avivarse movimientos que concilien, que nos acerquen a la naturaleza. Por consiguiente, no se trata de expresar únicamente preocupación, tenemos que conocer que muchos antepasados nuestros gozaban de una conexión simbiótica entre los seres humanos y la naturaleza, y que hoy, sin embargo, permanecemos pasivos ante multitud de amenazas contra nuestro propio espacio natural, como si la futura supervivencia no fuese con nosotros. La naturaleza no admite mercadeos, vive de la poesía y en la poesía, amasa acercamiento de un verso a otro, es el corazón el que construye abecedarios inconfundibles.


Conquistemos, pues, otro mundo menos cruel con su natural morada. Sabemos que algunos pueblos y ciudades celebran el Día de la Madre Tierra, embelleciendo los paisajes naturales y eliminando las especies invasoras de los sitios naturales, en otros se plantan árboles, o se enseña a reciclar los residuos correctamente. Cualquier gesto es importante. Hay muchos suelos desnudos que precisan de cubiertas vegetales, algo verdaderamente esencial para el uso eficiente de recursos naturales cada vez más escasos, en momentos que crece la población mundial que hay que alimentar. Estoy convencido de que el mañana será nuestro en la medida que seamos capaces colectivamente de aprender y cambiar de actitudes. Por eso es necesario dar la máxima prioridad a los temas educativos y avivar el entusiasmo por volver a conectar con la naturaleza, lo que implica que el ser humano vuelva a sentirse parte de ese mundo que le envuelve. A lo mejor precisamos como la violeta, tan sólo una brizna de hierba para discretamente vivir las auroras que nos dejaron nuestros progenitores.

martes, 15 de abril de 2014

Transformar el planeta desde el corazón humano

Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

Con la flor del sol abierta a los horizontes, todo se ve distinto en un mundo global, por muy negro que esté el camino. Tenemos que definir la forma de vida que queremos. Desde luego, no como una carrera de obstáculos en los que se ha convertido la vida en Caracas o en la República Centroafricana, en Oriente Medio o en el mismo continente europeo con los movimientos migratorios. Ciertamente, necesitamos trazar el camino en conjunto. Hemos de reinterpretar la propia existencia de la especie. Hay temas cruciales que debemos resolver con urgencia, como erradicar la pobreza y el hambre, ampliar el acceso a la educación y proteger el medio ambiente, aminorar las desigualdades y practicar la justicia social. No podemos esperar más. La clase adinerada, poderosa ya de por sí, no precisa de la protección de los poderes públicos. Son los débiles y los pobres, ese mundo marginal desheredado del bien colectivo, el que nos requiere de otros gestos más acordes con el peso de su necesidad. Por desdicha, cuánto más indefensos se encuentran, suelen tener menos apoyos y la intervención de la autoridad pública deja mucho que desear.

Los diversos guiones de la realidad ya los conocemos. La cuestión que toca es que hay que transformar el planeta. Para ello, sus moradores tienen que cambiar de música, reinventarse otros lenguajes que acompasen la vida de los seres humanos. La armonía llega por la vía de la conciliación. Hemos de reconciliarnos, primero nosotros con la propia existencia, y después hemos de acercamos unos a otros desde el corazón. Los programas políticos cosechan un lenguaje que aviva la confrontación, en lugar de consensuar posturas y establecer diálogos sinceros. Los autores se han degradado por sí mismos, por su continua ineptitud y mano corrupta, dejándonos un sabor a desilusión que nos desespera aún más. Sálvese el que pueda.

Para empezar no puede haber desarrollo sostenible, perdurable o sustentable, sin regeneración política. Para llevar el timón del mundo se requieren los mejores; los más honestos ciudadanos, los más formados ciudadanos, los más justos ciudadanos, los más libres ciudadanos, los más humanos ciudadanos en definitiva. Se precisa gente que piense globalmente, que no se case con poder alguno, y que active el sacrificio de la responsabilidad y de servicio hasta el extremo de elevarse por encima de sus intereses personales o nacionales. Lo mismo sucede con el cambio climático. Llevamos años anunciando la toma de medidas. Tampoco pasamos de los buenos propósitos. Los poderosos siguen con el mismo afán destructor. El mal se encuentra en las mismas estructuras de poder que aceleran la contaminación, sin importarles nada el futuro. No hemos sido educados en la responsabilidad y mucho menos nos han injertado el sentido del límite. En realidad somos las víctimas de un desarrollo mezquino e insensato que lo destruye todo. Alejémonos de su cantinela, pues. Esconde demasiado dolor su abecedario.

Entiendo, que es la ciudadanía globalizada, hermanada o fraternizada, la que puede cambiar el mundo. Tenemos que responder como una familia. También lo sabemos. Pero nos falta valentía y compromiso por el bienestar de nuestros semejantes. Nos han adoctrinado en el derroche y en el egoísmo más cruel. El verdadero conocimiento y la auténtica libertad se hallan en el corazón de cada ser humano. Son muchos los ruidos que nos impiden escuchar nuestros propios latidos, tantas veces hambrientos de verdad y justicia, para superar los difíciles momentos que vivimos. Sin duda, si nos abriéramos mucho más a esa conciencia de fraternidad, estoy convencido de que todo sería distinto en esta tierra que es de todos y para todos, hoy y mañana, lo que nos exige desarrollar una cultura más auténtica, respetuosa con cualquier vida humana. No sirven las estrategias mundanas, las transformaciones ideológicas, el programa de la especie humana es más innato, más naciente de lo natural, germina en cada uno, es un corazón que siente, una mirada que ve, una voz que escucha, y actúa en consecuencia con lo que tiene.

Me parece que tenemos que aprender a ser ciudadanos de verbo, para saber conjugar la paz, la justicia, los derechos humanos y la dignidad humana, y hemos de hacerlo desde la autenticidad, para todos los tiempos, edades y espacios. El mundo ha de unirse ( y reunirse) alrededor de un bien colectivo, lejos del poder que no implique deber, y también lejano de un pedestal que no implique servir. Es hora de coordinarse más, de abrir la mente a nuevas ideas y de reflexionar sobre cómo podemos cambiar nuestra forma de actuar para abrir las puertas a un porvenir más esperanzador. Indudablemente, necesitamos una honesta gobernanza, que garanticen el estado social y de derecho, con líderes responsables y con conciencia de servicio, capaz de integrar culturas diversas. De modo, que aquellas personas que no cumplan estas condiciones, sean excluidas para siempre. El mundo demanda de gestores con conciencia crítica, con principios, que no suponga la gestión un negocio para sí y los suyos. No olvidemos que los recursos son limitados y han de llegar a toda la especie humana.

Deberíamos garantizar que las personas tengan lo necesario para crecer y prosperar. Uno tiene que ganarse por sí mismo ese bienestar, pero con las mismas circunstancias que otros. Por otra parte, economías basadas en la especulación, difícilmente generan empleos decentes. No podemos esperar más, ha llegado el momento de la acción para ajustar nuestro rumbo a un quehacer más inteligente y menos comercial, con prioridades concretas y objetivos claros. Todos nos merecemos la oportunidad de vivir dignamente. Para ello, hay que poner fin a la desigualdad de oportunidades, al privilegio de los poderosos ante la justicia y a las muchas incoherencias arropadas en el cargo. Por poner un ejemplo reciente, en la Nación española, la ley cada día es más desigual en la medida que cerca de tres millares de políticos gozan del privilegio de ser juzgados por tribunales superiores y responder por escrito. Nada hay más injusto que buscar inmunidad en la justicia. Lo mismo sucede con los prerrogativas de determinados colectivos. Los pobres, sin embargo, solo cosechan desventajas, imparcialidades, daños y olvidos.


Sinceramente, pienso que la mejor manera de hacer bien a los pobres no es darles migajas, sino hacer que puedan vivir dignamente sin recibir nuestros despojos. Así de sencillo. De ahí, la importancia de que el mundo cambie de verdad, pero no desde el mundo pudiente, sino desde ese otro mundo marginal. El día que en verdad se reúnan los líderes de las últimas economías del mundo para reflejar sus preocupaciones en los hogares del todo el mundo, será un signo alentador de reforma para que aumente la rendición de cuentas del alma, pues como dijo Gandhi, "todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres". Los ricos hablan de crisis, pero son los pobres los que la sufren, lo mismo pasa con las guerras, son los pobres los que mueren. Para transformar todo esto hace falta, sin duda, que el idioma del corazón, que es desinteresado y universal, gobierne de una vez y para siempre. Reconozco que me queda poca esperanza entre mis venas. Bien que lo siento. Pero de las cenizas también se sale.

lunes, 14 de abril de 2014

Limpieza para Sanlúcar

Autor: Jose Antonio Moreno Ollero, colaborador del semanal El Independiente

¡Por desgracia Sanlúcar es lo que es y lo será siempre! ¡Ojalá me equivoque! Sr. Alcalde, mano dura en el asunto, ataje la suciedad de este pueblo, no basta con la propaganda televisiva. Hágalo AHORA Demuestre tener la cabeza muy alta diciendo que se ha ganado la subida de su sueldo.

Ya estamos hartos de que los turistas se suban al autobús con el pie lleno de caca de perro. ¿Le gustaría a usted estar en la puerta de la Merced y que pasara un grupo de forasteros, y en voz muy alta dijeran: “mierda a la vista”. Yo lo escuche, y con mi sangre de sanluqueño tenerle que contestar educadamente, afirmando que lo que decía era verdad, y que nos disculpasen por ello.

Fuera de Sanlúcar se pregona que este es un pueblo sucio, se dice hoy al igual que hace cincuenta años. Yo pienso que Sanlúcar es un pueblo con gente sucia y de malas costumbres, gente que por tener un perro, creen que estos se pueden “cagar” en la calle.. Y ven normal tirar los papeles al suelo, teniendo papeleras a diez metros...

Por favor, Sr. Mora, espabile, reúna al equipo de gobierno y exponga que una de las formas de atraer turismo es la limpieza, la educación y el civismo. ¡Que si que se come bien, pero sin la mierda al lado se come mejor!

¿Y las colillas? Tirar colillas a la calle ¿no es tirar basura? Sin embargo, se ve normal pero no lo es. Es su responsabilidad la de educarnos a todos en este servicio.

Además ¿por qué no creamos una red o equipo de inspectores equipados que se dediquen a la vigilancia de la limpieza en la ciudad? Mataríamos así dos pájaros de un tiro, creamos limpieza y creamos trabajo.


Y por último, y hablándole con el mayor respeto, le digo: “Caminar por las calles, hoy es cosa de artistas, los perros cagan las principales”.

Motita de polvo

Editorial 99

Colea estos días, tanto en prensa como en redes sociales, el escabroso asunto de Esperanza Aguirre con las autoridades, en el que se marchó cuando le estaban poniendo una multa de trafico. No es que no se nos haya multado alguna vez, es la actitud arrogante que mostró esta señora para con los agentes de seguridad )aunque sea de trafico) creyéndose en un plano superior. “Como me van a multar a mi, es que yo soy...”

Recuerdo como hace años pasó un asunto similar en nuestra ciudad, unas fiestas locales, mucha gente en la calle, y un alcalde que quería aparcar en el parque de bomberos. Como si fuera el dueño absoluto de todo. Bombero que se lo impide y... bombero que se busca problemas. Todo por la actitud arrogante del alcalde.

Y es que, el orgullo, la soberbia, es un atributo más común entre las clases gobernantes. Es lo que lleva a muchos a, después de haber metido la pata, hasta el fondo, no reconocerlo y seguir haciendo lo mismo, sin dar marcha atrás.

¿Será acaso esta la razón por la cuál el gobierno no da marcha atrás a sus políticas de recortes cuando está más que demostrado que esta no ha beneficiado, todo lo contrario, ha perjudicado, al pueblo?

No se, lo que si es cierto es que las cosas necesitan cambiarse y no se cambian. Será por orgullo. Recuerdo hace años que me contaban acerca de un señor que, cuando al tratar con otros, su ego se venía arriba, hacía lo siguiente: Se apartaba de todos, se miraba ante un espejo y se decia a si mismo: “Eh, tú, motita de polvo, que tienes tú de lo que puedas enorgullecerte”.

Quizás nuestros políticos precisen de cierta dosis de humildad, recordad que solo son lo que son, motitas de polvo, que solo estarna cuatro, ocho o doce años, pero acabará con el mismo resultado que todo el mundo.


Difícil lo veo pero... que vamos a hacer, si solo somos eso, motitas de polvo en un mundo complicado.

viernes, 11 de abril de 2014

¿Para qué queremos los españoles esta democracia?

Autor: Manuel Perez Cuadrado, "el Pere"

Fijémonos en el congreso de los diputados. Enfrentamientos constantes entre unos y otros. Se acusan de lo siguiente, de corruptos. El PSOE enfrentado al PP diciéndole de que no ha cumplido con su programa electoral. Cierto el PP diciéndole al PSOE que ellos arruinaron España.

En Valencia gobierna el PP y tiene una deuda horrible; en Andalucía gobierna el PSOE e IU, y esto es una ruina, más parados, mas robos, el asunto de los ERES. Esto es inaudito ¡Vaya caradura que tienen unos y otros! Mienten, roban, no devuelven nada, y encima se cubren entre ellos.

Tenemos que pagar más de 30000 millones de la banca, engañan a pensionistas con las preferentes, roban dinero público, crece el paro, aumenta la pobreza, sube la luz, el agua, la basura... ¿Para que queremos esta democracia?

Estamos endeudados hasta la médula. La deuda que tenemos en España no la podrá afrontar ni nuestros biznietos. Recortes impresionantes en educación y sanidad. Doble de funcionarios, asesores inútiles con pagas monstruosas ¿y para que? Veremos un fin muy penoso, porque aquí los que gobiernan solo se preocupan de enfrentarse unos con otros, y roban y roban, y no están solucionando nada de nada.

Yo y todos los españolitos creíamos que la democracia nos traería más libertad, trabajo y mejora social, pero “joder” la cosa es todo lo contrario, paro, miseria, pobreza, mentiras, recortes, deudas al máximo.

Y hablando de deudas, todas las comunidades españolas están monstruosamente endeudadas, y todo por una mala gestión. Pues que paguen los que han estado al frente de los ayuntamientos, que ellos han sido y son los gestores y administradores. Y en caso contrario, que se pudran en las cárceles, que ellos ciudadanos somos demasiado buenos para soportar lo que se nos ha venido encima.


Así que ¡ojo! No votemos más a nadie. Urnas vacías.

Mi olvido

Autor: Jose Antonio Cordoba

Pocos son los minutos que pasan de la hora de las brujas. El cansancio pesa en mi cuerpo; mi alma arrastra las pesadas cadenas del desánimo; mis ojos pierden su mirar en el abismo del no pensar.
Sea una posible verdad, que de Dios yo me he olvidado, no lo es menos que cielo e infierno de este mortal se burlan. Mis oídos niegan haber escuchado vez alguna la disputa que sobre el ser humano libran el bien y el mal.
Estos momentos eternos que transcurren en la hora mágica, los siento necesario de cerrar los ojos, y olvidar el mundo, buscando mi lugar en la infinidad del Universo. Pero si grande es mi enfado con la vida en este mísero mundo, en el Universo nada lo alivia al entender que su inmensidad también me olvida.
Sentado, solo frente a las llamas vivas de una fogata, siento como mi vida se escapa en cada crepitar de los leños al arder. La fría tierra soporta mi pesado cuerpo, mientras que no tengo por más cobijo que el bello y oscuro manto de un cielo a la luz de la luna.
No soy hijo de la Luna, que menguara para acallar mi llanto mecido en cuna de plata. Quizás más mi vida sea la del buen Platero.
A veces quisiera ser peregrino y a Dios le hablo, pero que inútil mis palabras, no por sin sentir, más bien por ceguera, pues peregrino me ha hecho en esta vida desde los seis años, aunque pienso que al nacer ya lo traía a hierro marcado.
Sus brazos me acogieron, entre penas y lágrimas me acurrucaba, soledad es madre, y no porque así se llame quien me pariera o me criara. De la soledad soy hijo, ella no me ha repudiado, ni en un portal olvidado, o como un paquete regalado, ella ha hecho de su frio mi más grande sentir. Como la piedra solitaria contempla el horizonte, tal cual contemplo yo mi vivir.
Soy sombra de un existir. Soy la espuma de la ola rompiente. Soy el humo de una cerilla apagada. Simplemente soy.
Las letras desahogan esta alma repudiada. Castigada a enseñar lo que nunca se le enseñó. De un cajón a una cuna acomodada, y de allí al frío de la arena mojada.
En algún lugar una musa llora desconsolada, a ver como su escritor olvidó la belleza del Mundo que enamoró a Dios.
Cuanto miro al cielo intentando con mi pensamiento volar por el espacio exterior, cual meteoro, sin percatarme que mi realidad, es la de esa roca fija en la orilla de esta desembocadura, arremetida por el oleaje furioso de las mareas.
Mi mundo es de bellos grises, sin coloridos espejismos de un querer ser para lo que simplemente no vine a nacer.

Mi vida, es un cúmulo de olvidos.

jueves, 10 de abril de 2014

Reconciliarnos con la propia vida

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

A veces uno quisiera disfrutar de los campos y los valles, de los horizontes claros y de las fuentes cristalinas, de los senderos con olor a vida y de los surcos del tiempo que llenan los días de pensamientos, pero el ambiente no es propicio para los hermosos ensueños. Todo parece estar en crisis, todo menos el comercio que mata, que destruye vidas, que aniquila. Sin duda, tenemos que proteger mucho más las diversas existencias: la silvestre, la marina, la humana, la que da cuerpo a la poesía y rubrica el alma de los amaneceres. Realmente, todos estamos llamados a ponernos al servicio de lo armónico y a cooperar en la edificación de los días. Tenemos que huir de las comercializaciones de personas, de los abecedarios adormecedores y adoctrinadores, de los ambientes que oprimen hasta cortarnos el aliento. Apenas somos dueños de nuestra propia vida. Hemos de adquirir nuevos hábitos que nos permitan ser nosotros mismos, aunque entonemos una canción triste, desgarradora, lo importante es conquistar la libertad que nos mana del corazón y observar que el amor más grande germina de los latidos más sencillos.

Necesitamos, pues, reconciliarnos para poder recrearnos de lo que nos rodea. Ha llegado el momento de tomar una actitud de colaboración con lo auténtico. Anoche me encontré con un pintor ilustrando sueños. A dos pasos, otro joven, sembraba de miradas alegres el paseo, enhebrando versos al aire. En ambos está naciente el alma creativa, la tarea de ser artífice de otros horizontes. Son sembradores de concordia, y lo hacían no sólo cautivándose ellos mismos, sino también mirando hacia todos los viandantes con ojos capaces de sacarnos una sonrisa. Si es posible, -me dice el pintor andante-, debemos hacer reír hasta los adoquines. Uno medita con el color y otro reflexiona con el sueño de avanzar humanamente. Sin su arte, todo sería más monótono y aburrido. El ser humano tiene, para saber orientarse que cultivar el raciocinio, pero también las habilidades. Uno tiene que conducirse de la mano del entusiasmo, y pensar, que cuando se aviva el encuentro de sensibilidades, lo armónico brilla luminoso para todos.

Admiro a las personas creativas. Ellas son realmente el futuro. Cada vez se conoce (y reconoce) más abiertamente que la creatividad es la clave para la innovación. Estoy convencido que estas personas tienen un potencial suficiente para ofrecer soluciones a nuestros problemas. Sin duda, hay que apoyarles. En cualquier caso, el arte siempre marca diferencia al hablar directamente al corazón de las gentes. A mi juicio, la sociedad actual tiene necesidad de avivar esta sintonía artística, porque hay una espiritualidad humana que contribuye cuando menos a renacer en la hermosura. La belleza es lo que nos mueve (y conmueve) el espíritu. Estamos ansiosos por soñar un futuro mejor, sin embargo aún no hemos aprendido a gustar de la vida. Ante los despropósitos, y las mentiras sembradas, nos quedan las maravillas del cosmos y la actitud de estos artistas callejeros que nos asombran, y hasta nos entusiasman interpretando paraísos olvidados, que siguen ahí, esperando una mirada para embellecer almas. No hay nada más común que la pasión por trascender. Por tanto, mil brindis para estos artistas errantes o ilusionistas profundos. Sigan regándonos de sueños.


Por todos los días de verdad bebidos, por las manos hermanadas, por los ojos que aún sueñan, por tantas ventanas abiertas a la utopía, vale la pena tomar el timón de la vida de manera responsable, sabiendo que es cuestión humana estar predispuestos a comprender a toda persona, donándose a todo lo que tiene savia. En torno a esta esencia está la morada de la paz, sin la cual el mismo hábitat es un infierno.

El Independiente Nº 98

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lunes, 7 de abril de 2014

El autentico deporte sana y salva

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

El genuino deporte es seguramente uno de los fenómenos que, con un lenguaje comprensible a todos, más nos influye a través de sus profundos abecedarios. Puede ser vehículo de elevados valores humanos, máxime si se práctica con pleno respeto a sus reglas. Tras el alma deportiva hay capacidades físicas e intelectuales, de táctica y esfuerzo, pero también respeto, tolerancia y comprensión hacia el adversario. Por eso, nos alegra que este año Naciones Unidas celebre el primer Día Internacional del Deporte para el desarrollo y la paz (6 de abril), y lo haga consciente de que el deporte fraterniza por encima de cualquier diferencia. Sí esto no fuera así, tampoco estaríamos hablando de la práctica deportiva concebida como derecho humano, sin discriminación de ningún tipo y dentro del espíritu del olimpismo, lo que exige comprensión mutua, solidaridad y afán de superación o realización.

Personalmente, estoy convencido de su gran efecto pedagógico de fortalecimiento de las sociedades en su conjunto, en la medida que congrega a multitudes de diversas culturas alrededor de unos valores comunes, que conllevan una vida sana, despojada de vicios, y que, además, fomenta la igualdad de género y el empoderamiento de los jóvenes como agentes de cambio. También el deporte tiene un efecto salvavidas, o de rescate humano, puesto que aviva el desarrollo de las relaciones sociales en un ambiente de recreación y divertimento, casi siempre al aire libre, estimulando a la persona a dar lo mejor de sí y a evitar aquello que pueda ser peligroso o perjudicial para sí mismo o para los demás. Por desgracia, junto al auténtico deporte que salva y sana, ha espigado otro que mortifica y traiciona, que busca sólo el lucro y que separa. De ahí, la importancia de esta conmemoración para infundir un nuevo impulso de creatividad y de discernimiento. Más allá de una práctica que favorece el vigor físico, hemos de templar el carácter, con espíritu conciliador, sabiendo que los triunfos se marchitan, y lo que permanece son las buenos modales.

Los referentes deportivos han de ayudarnos a convivir, han de ser la referencia en un espacio intercultural, activando el entendimiento en un campo de juego común como es el mundo. No somos personajes de tragedia, sino individuos con alma, y como en el deporte, precisamos sentirnos arropados en el equipo humano para conquistar nuevas armonías, especialmente en un momento de tanto desconsuelo como el actual. A veces pienso que tenemos que autoafirmarnos como personas. Conviene que la identidad humana no se devalúe o se desoriente. Aprovechar este potencial deportivo para elaborar planteamientos innovadores en materia educativa, y así poder forjar un futuro más humano, lo considero importantísimo, sobre todo para sentar las bases de un desarrollo más humanista. Si en verdad queremos superar las profundas desigualdades y hacer frente a todas las formas de discriminación, tenemos que jugar más limpio y cooperar mucho más en el terreno de juego, como lo hacen los verdaderos deportistas a la hora de competir. Sus valores intrínsecos como el trabajo conjunto y la disciplina son entendidas por todo el mundo. Desde luego, bien podría aprovecharse esta conciencia deportiva para nuestro propio diario de vida, que en el fondo es también una competición, en la que nadie sobra y todos somos necesarios e imprescindibles, en la contienda de la vida.

En todo caso, resulta verdaderamente sobrecogedor ver a la juventud dispuesta a entrenar duro, aceptando de buen grado no pocos sacrificios y privaciones, practicando con fervor y con alto sentido deportivo, una sana competición, que es toda una lección de luz para el resto de la sociedad. Es una imagen cargada de belleza, de entusiasmo, que no sólo tiene como objetivo la expresión o la mejora de la condición física y psíquica, sino también el poder crecer día a día como seres humanos, como ciudadanos del mundo, sobre la apasionante cancha del orbe. Sin duda, el deporte, -como dice Naciones Unidas-, "da autonomía a los jóvenes, favorece la buena salud y fomenta valores como la igualdad, el respeto mutuo y la deportividad". Y a mi juicio es, en este sentido de actitud positiva, en la que hay que seguir avanzando socialmente. Además, el deporte con su universal popularidad, es una herramienta de inclusión sin precedentes, también en personas con discapacidad tiene un papel vital para la recuperación de su vida.

Por consiguiente, las iniciativas deportivas cuando tienen como objetivo el desarrollo integral de la persona y se realizan bajo la dirección de personal cualificado y verdaderamente formado, son una buena ocasión para derribar barreras, porque además poseen la fuerza de inspirar emociones de unión. Ya lo advirtió el escritor francés, Albert Camus (1913-1960), cuando dijo: "Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol". La enseñanza de cómo ganar y cómo saber reconocer la derrota sin sacrificar las metas y objetivos, es un claro ejemplo de esas reglas o normas por las que se rige el comportamiento o la conducta de un ser humano en relación a la sociedad, a sí mismo, y a todo lo que le rodea. Por otra parte, cualquier colectivo que ame el deporte como cultura reparadora, sabe que su práctica eleva la calidad de vida de sus ciudadanos por los efectos beneficiosos de la actividad física, tanto para la salud corporal como la emocional; las personas que cultivan algún deporte con regularidad suelen sentirse más complacidos y advierten, subjetivamente, un mayor bienestar en ellos mismos.


El fenómeno del deporte, pues, salvo los posibles estallidos de violencia durante o tras las competiciones, suele generar un clima de de sosiego que se agradece cuando la realidad que nos circunda tiene tantos frentes de violencia abiertos. Los juegos olímpicos han sido un claro ejemplo de servicio para derribar estereotipos negativos y formar otro espíritu más conciliador. Celebro, por tanto, que Naciones Unidas injerte en el planeta la oportunidad de reconocer el espíritu deportivo como un valor en la consecución de grandes metas como los objetivos del desarrollo del milenio; puesto que todos sabemos que el deporte mueve masas y su impacto es grandioso. Que esta celebración, tan necesaria como justa, nos motive (y movilice) a todos a redoblar los esfuerzos por cultivar valores universales en los que se debe apoyar la globalizada familia humana moderna. La competición, en suma, no ha de ser solo ganar al oponente, conseguir medallas y reconocimientos, sino una búsqueda interna para ser mejor persona y, de este modo, poder vivir de una manera más armonizada el cuerpo y la mente. 

viernes, 4 de abril de 2014

¡Salvar al soldado autopista!

Editorial Nº 98

Quizás se sorprendan muchos del titular de la editorial de esta semana. Lo explico: resulta que el otro día escuchaba en las noticias nacionales la necesidad que tienen las autopistas de que se les rescate. Ahora nos toca rescatar a estos. Y es que me acordé de esa famosa película de Steven Spylberg en la que multitud de soldados morían por dar la vida por un soldado del que nadie sabía.

Y eso es lo que parece que nos piden ahora, que demos nuestra vida para salvar a las autopistas. Pero es curioso que después de oír un informe de Caritas, con lo que se destine a salvar a estas, se podría aliviar el hambre de muchas familias. Y eso en España que en pobreza infantil somos los segundos en Europa,detrás de Rumanía y por delante de Grecia y Bulgaria, creo yo que es interesante.

Recuero como en estos pasados años de Bonanza económica, cuando se tenía que hacer una carretera y esta pasaba por tu casa... te la tiraban sea lo que sea. La máxima que se seguía era que el bien común era prioritario al bien individual. Y eso hasta lo podíamos entender. Pero ¿y ahora por que no? No se prioriza el bien de la mayoría de personas que están pasando necesidad a una autopista? ¿A quien se pretende salvar, a la autopista o a los que la gestionan, o sea sus dueños?

Porque digo yo que si una autopista no funciona es porque los coches no pasan por ella. Quizás porque no les interesa el recorrido. Al rescatarlos ¿pasaran los coches por allí? Seguirán sin pasar, eso si, los dueños habrán podido sanear su economía y nosotros en cambio, lo seguiremos pagando.

No es concebible que cosas como están ocurra y que nuestros representantes estén entretenidos con esto. Así mismo en Sanlúcar, tenemos la necesidad de crear comedores sociales que apoyen a aquellas familias, cada vez más, que no tienen para cubrir su necesidades básicas.


Hagamos comedores sociales, y no rescatemos autopistas, si cada cogemos menos el coche por Dios. La triste realidad es que ya hemos pagado el rescate de la banca, y ahora nos toca “salvar al soldado autopista”.

¡Ojo por ojo, diente por diente!

Autor: Manuel Perez Cuadrado "El Pere", colaborador del semanal El Independiente

Estos políticos nos han machacado tanto con su malisima gestión que ya es hora de que le devolvamos la maldad con la que nos han tratado. Siempre digo en mis artículos que habrá un 10% de personas que son buenas, pero el resto son como las sanguijuelas negras, con su aguijón para destruir con sus robos todo de todo.

¿Por que tienen que mandar los bancos? ¿Por que estamos gobernados en este país por estos rateros? Pues ojo por ojo y diente por diente, hay que echarlos a todos. Porque no sobresale ningún líder que de ejemplo de honradez y cumpla con sus promesas.

Esto es la tercera guerra mundial, la guerra económica europea: tres generaciones de esclavos, seis millones de parados, ¿que esto que tenemos encima? Y nos vienen diciendo que hasta el 2025 esto no irá por un cauce digno.

Hasta cuando estaremos en nuestras casas manipulados por los programas necios degenerados inconstructivos. Estamos atrapados en todos los sentidos, y la tecnología tiene culpa en parte de su necia necesidad.

El sr. Blesa, de caja Madrid, ¡vaya chulería! Y la poca dignidad con la que aparece. ¿Es justo que los ciudadanos tengamos que pagar los dineros de la banca? Tenemos que buscar soluciones porque España está muerta y los ciudadanos debemos protestar en la calle por la manera en que nos tratan.; hemos de protestar pacíficamente pero a diario en las calles.

El capitalismo en España no tiene piedad, han creado el hambre, nos quitan la vivienda, nos quitan el derecho al trabajo, y el que hay es una mierda. Han recortado en educación y en sanidad lo indecible. Y sigue y sigue.

Señores, a la calle a protestar. Porque como nadie se mueve, pues abusan. Y lo que queremos es que se nos haga justicia. Pero tenemos que plantar cara para que de una vez se den cuenta de que los gobernantes que tenemos son inútiles, sean de las letras o del color que sean. ¡No valen para nada! Solo sirven para meter la mano en cuanto ven dinero.


¿Para que queremos estar en Europa? ¡Vaya! Si nos tratan como una mierda, y Alemania con el banderín de “yo que si que soy rica y me rio de los españolitos que solo se preocupan de los partidos de fútbol y de programas de corazón. Pues señores, hay que tomar cartas en el asunto y ¡ojo por ojo y diente por diente!

Abrazado al autor de nuestras vidas

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

Me gustaría ser el verso en el camino,
vivir en la poesía y morir en las manos
de una estrella vestida de árbol florido.

Sueño con ser un surtidor de hojas
para cobijar el silencio que yaceré,
y resguardar la soledad del tiempo.

Aspiro a crear un paraíso de amor,
que mueva y concilie corazones,
como una danza del viento en el alma.

Precisamos querer para atesorar la paz,
avivar el consuelo en nuestros pasos
y revivir los alegres campos serenos.

Hemos de contribuir al resplandor
más puro de luz de la que somos parte,
y ante estas claridades reconciliarse.

Quitémonos la lengua de víbora,
despojémonos de voces que matan,
y retornemos a caminar juntos.

Es hora de anidar el encuentro,
de que el prójimo se sienta próximo,
para ser capaces de vivir en plenitud.

Tenemos que amarnos con pasión
y con compasión, para concebir
el júbilo de trabajar por la unidad.

No dejemos de lado que somos de Dios,
y a Dios hemos de volver, con la bondad

de un espíritu radiante, abrazado al Autor.