viernes, 30 de mayo de 2014

Victoria pírrica

Editorial 106

Es conocida la historia del rey macedonio Pirro que, tratando a toda costa de conseguir ganar una batalla puso todo su empeño y todos sus efectivos a fin de cumplir tales. Fue tan desmesurado el empeño de este rey por conseguir derrotar al ejercito enemigo que acabó consiguiéndolo solo a costa de derrotar el suyo propio. Una victoria si, pero ¡una victoria pirrica!

No se alarmen, no voy a construir ahora un discurso de historia, entre otras cosas porque no es mi especialidad. No es un discurso de historia sino de presente, de actualidad. Me explico: después de haber escuchado el resultado de las pasadas elecciones al Parlamento europeo, hemos podido comprobar la desafección que la mayoría de los ciudadanos tienen a la clase política. ¿Quien a salido vencedor? Está claro que la abstención, que si esta fuese un partido político ganaría con gran mayoría.

Es curioso porque de los dos grandes partidos (PP y PSOE) escuchamos como uno de ellos afirma haber ganado las elecciones. El fracaso del PSOE ha sido estrepitoso pero el del PP que en las pasadas elecciones que hubo en España ganó en casi todas las circunscripciones ha perdido el voto. Y entre uno y otro han perdido mucho y esto solo indica una cosa: que la ciudadanía ya está harta. No queremos políticos que viven alejados de los problemas de los ciudadanos siendo estos asalariados de la banca y las grandes empresas. Queremos políticos que escuchen al pueblo y que verdaderamente nos representen.

Así que en estas elecciones en las que el vencedor ha sido el partido popular, podemos decir que su victoria ha sido pirrica; después de haber destruido, dinamitado el bienestar social, nuestros derechos sociales, tanto unos como otros, rojos y azules, PSOE y PP, lo mismo es.


Es evidente que lo que queremos es que estos partidos cambien, hagan otro tipo de políticas, y si no, pues ellos mismos acabaran como el rey Piro. Destruyendo sus propios partidos porque a España ya, prácticamente lo han hecho.

Se avecina un mal fatal para la humanidad

Autor: Manuel Perez Cuadrado "El Pere"

No puede aumentar más la contaminación del planeta. Hay que buscar energías renovables y renovar el aire. El aumento de grados en la temperatura está siendo algo fatal y que traerá consecuencias a las que no nos podremos enfrentar.

Los científicos han presentado en la ONU documentos precisos para poner máxima atención al calentamiento que están originando los usos de productos que deberíamos de suprimir. Es algo que se viene diciendo desde hace años, advirtiendosenos que las consecuencias pueden ser gravisimas.

Las alergias, enfermedades raras, el cáncer, y muchísimas más enfermedades que padecemos son originadas por la contaminación, unido a los alimentos que consumimos. Además, nos hablan a diario de la desaparición de especies, entre otras, muchas aves. Estamos viéndolo, como a consecuencia de los pesticidas, el número de aves están en continua disminución, algunas en vías de extinción.

Las abejas productoras de la miel están desapareciendo, y la causa también son los pesticidas. Si se prohíben productos en un país, otro lo sigue utilizando, y las aves migratorias están desapareciendo. La disminución es gigantesca. El caso de las golondrinas y vencejos que se ve una disminución altísimo en su población.

Y claro está, la humanidad corre el peligro del consumo de productos que perjudican a la salud, productos que aunque tenga el sello sanitario, tienen ingredientes malignos como son colorantes, conservantes, etc.


Por ello el mundo tiene que tomar un giro de 360 grados y tomar las medidas y saber que es lo que consumen. Lo barato es muy caro, más caro de lo que pensamos Hemos de consumir lo que necesitamos en vitaminas y proteínas. Sobre la alimentación sana existe mucho desconocimiento, y deberíamos de cambiarlo porque es una fuente vital para nuestra salud.

Necesitamos aguadores de paz para el camino

Autor: Víctor Corcoba Herrero

Me parece una buena noticia que la Conferencia Internacional del Trabajo, como supremo órgano de decisión de la Organización Internacional del Trabajo, se afane en construir un futuro con trabajo decente, lo que conlleva una serie de valores inherentes que han de dignificar al ser humano. Indudablemente, estamos ante un derecho, pero también ante un deber, cuyos esfuerzos han de servir a la colectividad, mediante un mejor vivir. Considero, por tanto, verdaderamente interesante que la cumbre sobre el mundo del trabajo a celebrar el 9 de junio, estimule, abierta e interactivamente, tanto a los empleadores, como a los sindicatos, gobiernos y organizaciones internacionales, sobre un tema tan vital como el desarrollo a través de la dignificación del empleo. Por desgracia, el desempleo, o el trabajo en precario que es tan cruel como no tener trabajo, está aumentando trágicamente por todos los rincones del planeta, lo que acrecienta la pobreza. Por eso, resulta especialmente alentador que se propicien para el debate este tipo de encuentros en un momento tan crucial para el mundo entero.

La desmoralización de muchas familias es tan acusada, que cualquier diálogo social encaminado a crear oportunidades y a entusiasmar, activando la creatividad y entornos propicios para el entendimiento, bien vale la pena emprenderlo. La cuestión no es sólo generar empleo, que está muy bien, sino también cómo mejorar las condiciones de trabajo, eliminar la explotación y la esclavitud modernas, avivando un crecimiento socialmente incluyente de forma simultánea. Por otra parte, resulta inaceptable que el trabajo esclavice en lugar de liberar y se haya convertido en moneda de cambio. El ser humano es algo más que una mera mercancía. Otro grave problema relacionado con la cuestión laboral es el de la migración en masa. Son muchas las personas, sobre todo jóvenes, que se están viendo obligadas a buscar trabajo fuera de sus países de origen. Algunos lo hacen como trabajadores clandestinos. No podemos permanecer indiferentes ante estas tremendas circunstancias de trabajos forzados y sin esperanza ninguna. A veces cuesta entender las horribles situaciones en las que malviven seres humanos, por ejemplo la gran cantidad de mujeres y niñas que están siendo obligadas a prostituirse por el simple hecho de tener que pagar deudas.

Sin duda, hay que prevenir esta horrenda explotación de vidas humanas, y, en este sentido, la Conferencia llega en un momento crucial, puesto que la desesperanza así como la exclusión de personas, viene minando una sociedad que se desmorona por sí misma. Es el momento de reforzar las cooperaciones entre países y de expandir la solidaridad entre sus moradores. Sin un digno trabajo, el ser humano pierde su propia identidad, no puede satisfacer sus necesidades básicas, ni sustentar a su familia, que es un elemento esencial en el desarrollo humano sostenible y social. Ha llegado el momento, pues, de reaccionar frente a tantos desordenes. Para empezar, lo prioritario son las personas, el primer beneficiario, el actor principal, y no al revés como viene sucediendo en esta sociedad de lobos. Nos alegramos que excepcionalmente, la Conferencia, denominada como el parlamento mundial del trabajo, también celebre el día mundial contra el trabajo infantil el 10 de junio. Resulta inconcebible que muchos niños no puedan disfrutar de la infancia, ni acceder a una educación de calidad, por el hecho de haber nacido en un determinado lugar.


El mundo de hoy tiene que reflexionar sobre todas estas historias que nos deshumanizan. A mi juicio, cuanto antes se deberían limitar los horarios de trabajo, prohibir el trabajo nocturno, reducir el trabajo que sea excesivamente agotador, y tomar medidas para asegurar una protección efectiva contra todas las formas de abuso, acoso y violencia. Ciertamente, como ha dicho el argentino Daniel Funes de Rioja, al ser elegido presidente de la Conferencia, "vivimos en una era de cambios, pero esto no significa dejar a un lado nuestros valores, sino adaptarlos a las nuevas circunstancias". Son estos nuevos contextos los que han de instarnos a pregonar con más voz si cabe, una protección adecuada para todo ciudadano, promoviendo su dignidad en el trabajo. Desde luego, por el bien colectivo de la familia humana que hoy habita en un mundo global, pero sin globalizarse fraternalmente para desgracia de la propia especie, es el momento de dar soluciones a una población desesperada, totalmente excluida. Humanidad, por favor.

jueves, 29 de mayo de 2014

El niño que quería ser marinero (2ª parte)

Autor: Rafael Pericache, colaborador del semanal El Independiente

Madre mía, barcos tabales donde jugábamos a ser marineros, perico muñoz que era mecánico de motores de barcos, malitri que era redero igual que mi padre, efectos navales donde se vendían todo lo relacionado con la pesca, aserradora de Ibáñez los carpinteros de rivera preparaban las maderas que necesitaban para reparar los barcos, el colegio en la planta baja vivía el pillollo el ultimo año de estudios estuve con don Antonio, Joselito huerta, oficina de chulian, Juan llera, cuarto de red de chulian en el callejón de la capillita trabajaba mi padre y parte de mi familia y también dos aprendices el chiconene y el Pili, barbería del boquino mi padre le tenia dicho que cuando me vieran con mucho pelo que me pelara y mi padre al verme pelado pues iba a pagarles, casa cánsela, casa gasoil, segundino, el estanco y almacén de Juanito por unos tres reales me preparaba una viena con caballa, bar bigote donde zafaban los marineros, el quiosco del quino en el callejón, los cuarenta y ocho y el quiosco de la ebe, la capillita del Carmen, Ruperto el viejo y mas adelante Rafael Delgado la fabrica de hielo y para terminar los flechas navales.



Cuando el niño creció a los nueve o diez años empezó a aprender el oficio de su padre, lo sentaba en una banda del arte y le explicaba como había que remendar la red, cuando llegaba las cuatro o las cinco de la tarde le decía MANE (mane trabajaba en el cuarto de red) campeón asómate para ver que barcos viene entrando, el niño se asomaba a la esquina del callejón junto a la terraza del LLERA y miraba para la barra en el horizonte, (aun no se avía construido ni el pabellón cubierto ni el club náutico y desde esa zona que comento se veía hasta el faro de Chipiona), y cierto ya asomaban los primeros barcos. El niño los conocía todos, de proa de costado por la forma del arte que traían colgado del palo para que se secaran, eran redes de algodón y había que secarlos para que no se pudrieran, volvía al cuarto de red y preguntaba MANE ¿que campeón que barcos vienen¿ pues mira MANE viene el plus el siete el caballo blanco la paquita Ferrer también la pachanga y el granaino, y por la pasa’ viene algunos volantes la cristina, los compadres, la ramona, el Solé y también el PUTITI y RUPERTIN

Un regalito

Autor: Rafael Romero, colaborador del semanal El Independiente

¿Quién me habrá mandado a mi  comprarte un regalito?, me estaba diciendo yo pa’ mi adentro con un cabreo descomunal 
Rafael Romero.-Desde que me levante sin ese terrible dolor de cabeza que suelo tener, supuse que el día iba a ir bien, por lo menos ya empezamos con buen pie. En tanto fue avanzando el día, seguía con una alegría que hasta yo extrañaba, incluso en el trabajo se notaba ese buen rollo que pocas veces   se encuentra. 
Al salir del trabajo, Paseaba sin prisas viendo los escaparates que flanqueaban la avenida en dirección a mi coche,  me detenía de vez en cuando escudriñando los artículos que estaban en los estantes, sin la más mínima intención de comprar. Casi al final del recorrido, allá en una esquina del enorme escaparate me llamo la atención un pantalón corto, “Capris” o como se llame, y me imagine a la parienta lo contenta que se iba a poner con el regalo, pues no se lo esperaría ya que no era santo ni cumpleaños de nadie, simplemente me gustó para ella. Así que sin más, me dirigí hacia la dependienta y le pedí los pantaloncitos de color rosita, (ese color nunca falla pensaba yo). 
No me detuve ni en el bar a tomar café, simplemente quería llegar a casa con el regalo envuelto, queriendo ver su expresión de sorpresa.

Y si, vaya sorpresa que le di, lo contenta que se puso, tanto que se lo probó en ese momento. Salio sonriente y coqueta enseñándome sus curvas con su nuevo Capri, pero de repente puso una cara de asombro, sus ojos se abrían de par en par y su boca dibujaba un grito ahogado, (yo me cage), que te pasa -le dije yo-, que no tengo una blusa para este pantalón, -me contesto-, vamos corriendo haber si encuentro algo, antes de que cierren las tiendas -siguió diciendo-. Y allá vamos.

Tres horas nos llevamos visitando tiendas de ropa, zapato, de complementos….. Ya tenia el rostro congestionado, cansado de tanta retahíla de preguntas que no necesitaban respuesta, “Te gusta?”, “como me queda?”, “este no, verdad”, “este esta monísimo, verdad?”. 

De camino a casa, con el animo exprimido, la sonrisa borrada, el  banco
Con un par de ceros menos y un dolor de cabeza que no soporto, me decía yo mismo, “p-pero si yo solo quería darle un regalito”.

Los abusos siempre pasan factura

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

Para desgracia nuestra hemos convertido el término abuso en un permanente diario que mortifica nuestras vidas. Lo hemos normalizado tanto que la siembra abusiva (de autoridad, de confianza, de derecho, sexual, económica...) ha espigado con fuerza y va camino de dejarnos sin lenguaje. Los privilegios se confunden con las arbitrariedades, porque al poder no hay poder alguno que le detenga, y ante la mundanal confusión hasta los mismos sentimientos yacen entumecidos. Esto pasa por permitir que la soberanía sirva al interés de unos pocos, con una soberbia desmedida mezclada con una abundante dosis de ingratitud y envida, lo que genera un clima de corrupción que nos degenera y corrompe a toda la sociedad. Lo mismo sucede con el abuso de confianza, aprovechando que la víctima le concede el uso o la tenencia de dicho bien, se produce una apropiación indebida. En idéntico marco suele crecerse (y recrearse) el titular de un derecho subjetivo, que en su ejercicio resulta contrario a la buena fe, la moral, las buenas costumbres o los fines sociales y económicos del Derecho. Igualmente ocurre con el uso incorrecto de otra persona para propósitos sexuales, o cuando una de las dos partes implicadas en una pareja tiene control sobre la otra en el acceso a los recursos económicos, lo que disminuye la capacidad de la víctima de mantenerse a sí misma y la obliga a depender financieramente del ejecutor. Podríamos continuar con la lista de excesos, máxime en una época de engaño universal, pero realmente pienso que por mucho que queramos disimular la falsedad y disfrazar los designios, al final la verdad -como ha dicho Antonio Machado- es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.

No podemos, en consecuencia, por menos que incitar a presentar la autenticidad de las cosas, a promover el bien social, aunque nos cueste. Muchas veces devoramos de un sorbo la farsa que nos halaga, mientras bebemos gota a gota la realidad que nos amarga. Por desgracia, la evidencia de un auténtico sembrador de verbos no suele coincidir con el vocerío de quienes reparten el oro, con lo cual suele cometerse un descarado abuso contra la ignorancia y la inocencia, hecho que es absolutamente reprobable. Junto a esta riada de fraudes, debe necesariamente brotar la unión de las inteligencias, de los espíritus, de las acciones. Sin duda, debemos reaccionar ante estos injustos engaños, que lo único que van a generar son más discordias y desacuerdos. No es de recibo tener en un pedestal a un abusador que utiliza su mayor rango como ventaja sobre el abusado, poniendo a la víctima en un estado de sumisión incuestionable a la autoridad. En este sentido, una de las mayores tareas de los gobiernos y de las economías es precisamente el uso más eficaz de los recursos, no el abuso, teniendo presente que el concepto de eficiencia no es axiológicamente neutral. Esto exige que la sociedad actual revise seriamente su modo de actuar, también su manera de proceder, conjuntando un estilo de buen vivir en comunidad, a tenor de lo cual la búsqueda de la verdad, de la belleza y del bien es primordial para las relaciones humanas. Lo acaba de decir con extraordinaria fuerza el Papa Francisco, sí con nuestros abusos "destruimos la creación, la creación nos destruirá a nosotros. ¡Nunca lo olvidéis!".


Indudablemente, todos estos abusos terminan pasando factura muchas veces a personas inocentes que no han causado daño alguno. Por consiguiente, tan importante como custodiar la naturaleza es también proteger a las personas, preocuparse (y ocuparse) por todos, especialmente por los más indefensos. Ciertamente, todo sería mejorable si actuásemos con la suficiente libertad de juicio y ejercicio, oponiéndonos a las medias verdades de antemano establecidas. Para más dolor, cohabita el abuso dialéctico de la palabra y la ostentosa dominación de algunos, que nos dejan sin aliento, al observar un creciente incremento de explotación y abuso en los últimos tiempos, no en vano en toda sociedad como la presente, no todo se sabe, pero sí todo se dice. Al fin, siempre nos queda un último soplo, el de la ilusión a pesar de las adversidades. Sea como fuere, necesitamos de una convicción que ha de ser conquistada comunitariamente, para que tenga su efecto liberador y no caiga en la fuerza desmedida de sus propias facultades, lo que exige un amor verdadero lejos de cualquier cinismo de poder. Tengo el convencimiento, pues, de que la sociedad próxima tomará conciencia de que si nos interesamos los unos por los otros, tenemos la fórmula segura para la felicidad.

Y llegó la feria

Redacción. El Independiente de Sanlúcar


Ya comenzó en Sanlúcar nuestra Feria de la Manzanilla, una feria que como siempre, hará las delicias de pequeños y mayores, y también de caseteros, al disfrutar de toda una semana de diversión.

Pero con la llegada de la Feria, resurge en nuestra ciudad viejos debates, aún así actuales debido a su no resolución.

El primero de los debates es: la situación geográfica de la feria, que si es la calzada el mejor sitio por sus vistas y otros que causa unas molestias a los vecinos enorme que habrá que sacar este evento a las afueras del pueblo.

Otro debate: los jardines que enlucen el paseo del real y que se ha invertido tiempo y dinero en arreglarlo antes de la celebración y que desde el primer día comienza a ser pisoteado por tantos y tantos feriantes.

Otro asunto que se discute es que si podría darse otro giro a esta fiesta popular debido a que se ha vuelto más bien un macro botellón provocando esto la espantada de cientos y cientos de sanluqueños que se marchan a algún lugar de fuera de Sanlúcar para evitar el escándalo y los ruidos típicos de esta celebración.


Son los típicos debates que cada año se abren. Es lógico, son cuestiones importantes que necesitan ser resueltas. Mientras tanto, aquellos que nos quedamos en la ciudad, disfrutemos de la feria, del buen ambiente y el buen vino, nuestra Manzanilla, con moderación.

miércoles, 28 de mayo de 2014

26 de Agosto (1ª parte)

Autor: Jose Antonio Cordoba, colaborador del semanal El Independiente

Cuantas historias de amor que no se habrán protagonizado en nuestras playas de mar ribereñas. Hoy traigo una que bien pudo suceder allá en los albores de la Circunnavegación o en la actualidad.

Esta historia nace sin principio, en las playas de Sanlúcar, famosas en la época por el trasiego de armas, mercancías y personas, había trascendido los rincones del reino de Castilla. A estas costas llegaban hombres de todas las condiciones para embarcar hacia lo que es destino les quisiera deparar, como así venía sucediendo.

Una figura, a medio vestir, o de prendas ligeras se movía entre el gentío de la villa de Sanlúcar, donde su actitud cabizbaja pasaba desapercibida para con los que se lo cruzaban, excepto para las damas de la calle, de enaguas tan ligeras como la vestimenta de nuestro hombre. Él, no es nadie, nada esconde y de nada huye, bueno quizás de él mismo y de su suerte que no es poco.

Visita tabernas y algunos antros donde poder tomar referencias para embarcar en alguno de los galeones que se daban cita frente a las costas de la villa, casi saturando las aguas del rio. A la salida de una de las tabernas citas en la parte alta de la villa, nuestro cabizbajo hombre se tropieza con alguien, debido a su rudo porte el arrollado fue desplazado varios metros y rodado por el suelo. Sin inmutarse, continuaba sus pasos cuando una voz le increpó de la forma que detuvo sus pasos. De espaldas hacia dónde venían los gritos, buscaba entre el fardo de ropa que llevaba al hombro, al sentir el pomo de su espada, dio unos pasos que le permitían a la vez de girar, reconocer su entorno. Pero ante su sorpresa, se abalanzaba sobre él una figura que en las manos portaba por arma unas hogazas de pan, sin tiempo a reaccionar, ella se le había echado encima. Soldado, él que había estado a sus cuarenta lagos años en tantas confrontaciones, se vía sorprendido, su guardia había sido rebasada por una mujer con pan en las manos. Es más, con una mano sosteniendo el fardo de ropa y la otra sosteniendo la espada medio desenvainada, se vio en una situación comprometida, más por ver que a su alrededor todo seguía su marcha, como si no estuvieran allí a la vez que el resto de las gentes. En su posición y ante la embestida de la mujer, que aún de porte más bajo que el suyo, le obligo a desplazar una pierna hacia atrás para no ir a parar al suelo, que de buen seguro ambos acabarían sobre el excremento de algún animal o las aguas sucias.

En el movimiento de deshacerse de su especial contendiente, dejó ver el brillo de su espada, y aunque fue un segundo, ella lo percibió, su semblante se cambió y aunque su voz si no tan alta como al principio, su lengua no dejaba de increparlo de todas las formas conocidas y algunas que le eran desconocidas. Ella, estiró sus ropas y subió el escote de su pecho algo más de lo habitual, a la vez que le lanzaba una mirada entre amenazadora y coqueta. Él seguía en medio de la calle, contemplándola como recogía en un saco las hogazas de pan que habían salido de este al caer al suelo. El empuje de un caballo al frente de un carro le hizo salir de su absorto pensamiento y dar unos pasos hacia atrás para que pasara el carro. Cuando bestia y carro pasaron, la calle donde antes había estado aquella singular mujer se encontraba vacía, con la mirada del soldado que, estiba cada palmo de terreno en busca de una señal de alerta, la buscaba, pero nada hacía indicar en cual casa se había introducido o sobre qué calle había encaminado sus pasos. Tras unos minutos, agachó su cabeza y continuó su caminar, esta vez hacia una casa de cargadores, hacia la desembocadura del rio, donde le darían razón de su posible embarque.

Tenemos que aplacar la atmósfera de odios

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

Este mundo globalizado requiere de otros discursos, de otras realidades que dejen de incitar al odio, de otras situaciones menos violentas, y también de otros referentes más fraternos. Hemos de reconocer (y conocer) que vivimos un tiempo verdaderamente preocupante, lo que nos exige una inaplazable reflexión como especie pensante, ante la inmensidad de males que nos envuelven. Por una parte, aprovechamos cualquier circunstancia para perjudicar a los demás. Por desgracia, generalmente activamos antes la discordia que la concordia. Provocamos más que aplacamos. También solemos ser más agitadores que pacifistas. Asimismo, nos ensamblamos antes para compartir una venganza que para vivir una reconciliación. Realmente, no se entiende esta ceguera que raya la terquedad más absurda.

Andamos tan aborregados que apenas tenemos un momento para recapacitar. Uno ha de ser lo que quiera ser sin fastidiar al otro. Por desdicha, hace tiempo que lo hemos confiado todo al fanatismo de los que mueven los hilos del poder, que en lugar de construir, más bien lo destruyen de cabo a rabo todo, porque sus simientes son de rencor. El resentimiento es tan fuerte que la atmosfera está desbordada por el desprecio de tantos corazones que no sienten, nada más que avaricia y orgullo. Esta mezcla explosiva nos ha devaluado como seres humanos. Apenas valemos nada en los circuitos de esta mundana existencia, cada día más desalmada, sin espiritualidad alguna, bestialmente degradada hasta el extremo de no querernos ni a nosotros mismos.

Estoy convencido de que todas las contiendas comienzan en el interior de uno mismo, no en los campos de batalla, en los corazones de las personas. Tenemos que empezar a celebrar la generosidad de los que sirven a la ciudadanía, a sus semejantes, en lugar de glorificar a las autoridades. Los fanáticos sigue soñando con esa sensación de superioridad. Son intolerantes, altaneros e intransigentes. No admiten otros modos y maneras de convivir. Están seguros de llevar la razón siempre. Ellos mismos se consideran la conciencia del mundo. ¿Habrá necedad mayor? Esta forma de proceder resulta estúpida, pero ahí está, oponiéndose a la liberación ciudadana.

Ciertamente, necesitamos ser liberados de tantas ataduras y reiniciar una historia nueva, donde nadie pueda ser reducido al rango de cosa y donde todos podamos compartir cuando menos una sana sonrisa, que nos lleve a concebir nuevas formas de pensar. Si en verdad queremos transformar las sociedades, nos incumbe a esta generación mantener viva la diversidad de culturas y aprender a obrar unidos para generar la transformación. Hagamos del ser humano, una prioridad ahora mismo, habite donde habite. Lo fundamental es tomar como abecedario el sentido de gratuidad, puesto que lo que necesitamos es una mayor cooperación a nivel global. No cabe duda, de que estas desproporciones económicas actuales, entorpecen el lenguaje del alma, dañando seriamente la convivencia entre culturas.

Indudablemente, esta atmósfera de odios se acrecienta con cultivos ilícitos, como la exclusión y otros desórdenes que nos dejan al borde del caos. Fríamente, causa espanto esta falsa solidaridad propiciada desde el reino de los poderosos. Lo que hay que impulsar son otros entusiasmos más auténticos, más de donación, más de compartir y colaborar. En todo caso, el contexto del mundo presente pone de manifiesto múltiples amenazas, pero está en nuestras manos, en las manos de todos, optar por la armonía o la enemistad, elegir entre el avance o el retroceso, o escoger entre la libertad y la esclavitud. Esto exige que nos ocupemos (y preocupemos) por el ocaso de tantos valores fundamentales. Por consiguiente, no son de recibo determinados juegos que nos deshumanizan, hasta el punto de dejarnos insensibles ante la siembra de males.

Naturalmente, para combatir tantas dolencias terroríficas hace falta ganarnos los corazones y las mentes de las personas. Gandhi, por ejemplo, demostró el poder de oponerse a la opresión, la injusticia y el odio de manera pacífica. Su ejemplo ha inspirado a muchas otras personas que hicieron historia, como Martin Luther King Jr., Václav Havel, Rigoberta Menchú Tum y Nelson Mandela. Efectivamente, ellos nos encomendaron a cada uno de nosotros, a través de sus humanas actuaciones, que sosegáramos la atmosfera de inquinas, defendiéramos la dignidad de cada ciudadano, y trabajáramos en beneficio de un mundo en el que la ciudadanía, cualquiera que sea su creencia o cultura, para que pueda convivir sobre la base de la unidad y de la unión, realidad que se sustenta con el respeto y la equidad.

Tanto la clemencia como la compasión, legítimamente humanista, en cierto sentido es la más perfecta representación de la igualdad entre los seres humanos y, por tanto, asimismo el símbolo más perfecto de la justicia, en cuanto también ésta, dentro de su ámbito, mira al mismo resultado. En consecuencia, conocedores que la desigualdad es el problema capital que define nuestro tiempo, junto a ello, además cuando falla la consideración hacia el semejante, la violencia toma posiciones para imponer sus criterios y hasta sus maneras de pensar. Por eso, se necesita valor para hacer frente a esta amargura de atrocidades, que a veces nos vienen impuestas por la discriminación y la brutalidad que nos circunda, pero que hay que apartarse del conflicto y adoptar una postura comprensiva. La barbarie puede ser contagiosa, pero también puede serlo la cortesía. Es cuestión de sensatez, de saber guiarnos por el imperativo de no causar daños a los seres humanos ni al planeta. A lo mejor tenemos que amar lo que es digno de ser querido y aborrecer lo que es abominable; pero para ello, inevitablemente, hace falta tener un recto criterio para diferenciar entre lo uno y lo otro.

Ahora que andamos tan afanados en la cultura del olvido y queremos poner candados en los buscadores de Internet, por si acaso dañan nuestra imagen al reflejar nuestras atormentadas andanzas del pasado, convendría recapitular movimientos, practicar más el abrazo como buenos vecinos, y poner en práctica la resolución de conflictos por medios pacíficos, derribando fronteras y levantando puentes entre culturas, combatiendo el odio y el extremismo entre humanos, acordando entre todos, derrotar la inhumanidad, y, así, poder restaurar el sentido de familia humana, huyendo de los odios y de los desenfrenados deseos de riquezas. Al final, lo que debiera sostenernos, sabiendo que nunca es seguro la alianza con un opulento y que sólo se puede respirar libremente en una armónica atmósfera, es el esfuerzo común por vencer el egoísmo y el abuso, el resentimiento y la intimidación, y por aprender de lo vivido, que la avenencia sin ecuanimidad tampoco genera una verdadera coalición. Dicho queda.

Mentira, mentira y mentira

Autor: Rafael Romero, colaborador del semanal El Independiente
Solo faltaba el tiempo para confirmar la frase de mi anterior articulo “hemos entendido el mensaje del pueblo, …. Y aquí le tenias que agregarle una chuminá”, y así exactamente lo ha hecho (Sra Ana Mestre), con la mismita frase. No penséis que soy adivino, simplemente es el mismo discurso de siempre, sublime en la mentira y la desfachatez, una burla a los ciudadanos.

Ya deje de mentir al pueblo, quieres hablar de números sin tratar de engañar a nadie? Vamos allá.
    - si vosotros (PP), teníais 4.822 votos en las pasadas, y habéis perdidos 1.633, con una simple regla de tres, habéis perdido el 33.86% de  vuestros votantes en la ciudad.
    - si el PSOE    tenia 7.887 votos en las pasadas, y han perdido 2.328 votantes, han perdido el 29.51% de sus  votantes.

Ahora dime quien ha perdido mas?, se ve diferente verdad?. Se, que cada uno lee los datos a su manera, pero el ciudadano común debe tener distinta perspectiva para decidir de que manera mirarlo, sin tratar de maquillar los números. Le he dicho mentirosa, o todavía no?

Esa frase de “Hemos recogido el mensaje y tomamos buena nota” .  el mensaje se lo voy a decir yo, pero esta vez sin numeritos, sin tapujos. “VAYANSE” ,vayanse todos, los del PP, los del PSOE y todos aquellos políticos de pacotilla que abundan por doquier. Si no habéis sabido nunca como regir para los ciudadanos en tantos años de mandatos entre unos y otros, ahora si, ahora si habéis entendido?.

Por cierto, en su articulo nos dice: “el Partido Popular “no” ha sufrido fugas de votos, salvo las registradas por la abstención, que en Sanlúcar fue el 68.67%” ,  este año ha habido menos abstención que en la anterior, que fue 71.04%, (según los datos del periódico EL  PAIS), de que fugas nos  estas hablando?, o se me  ha escapado algún gas?, además, creo que empiezo a tener problemas de menoría por que todavía no recuerdo si le he dicho mentirosa.

Y como lo subrayo usted,  yo también lo voy a hacer, que con el “Sr” Cañete Sanlucar estara representada en Europa, ya que él, es el gran conocedor de la realidad de nuestra ciudad y defensor de nuestros sectores productivos,  ja,ja, no me haga reír por favor, que barbaridad es esa. El único sector productivo es el turismo, y lo único que vemos son las moscas, que os habéis cargado todo. En verano levantáis las calles para arreglar no se que, habéis levantado el paseo marítimo no se cuantas veces, todos los proyectos grandes se lo llevan las ciudades vecinas por que sois incapaces de hacer algo provechoso, y cuando hacéis algo como la depuradora, hay que ver donde la ubican. Y encima quieren que le demos las gracias por todo lo que habéis hecho por nosotros?.

“VAYANSE”, y se lo prometo que se lo agradeceré de todo  corazón.
 
Pd: Nos han dado un nuevo toque de atencion. Has leido esto que has escrito?.

viernes, 23 de mayo de 2014

¡Libertad de expresión!

Editorial 105

Libertad de expresión. Es este, sin lugar a dudas, uno de los mayores logros que hemos conseguido a través de años de lucha democrática; poder expresarnos, decir lo que queramos en el medio o plataforma que sea. Está claro que esto lo valoramos todos entendiendo que hay unos limites, el decoro, la injuria, la falsedad, el vocabulario soez, y tantas y tantas normas de protocolo que tenemos y debemos de tener en cuenta.

Pero a raiz del vil asesinato en días pasados de Isabel Carrasco, y aunque es cierto que se produjeron en la red comentarios deleznables, parece ser que el gobierno se prepara para acometer una ofensiva contra las redes sociales. No para perseguir a aquellos que hacen apología de la violencia, sino para ponerle limites a la libertad de expresión. ¡Y esto es inconcebible!

Estamos perdiendo cada vez más nuestros derechos... ¿por qué esta acometida contra las redes sociales? ¿Por que no se detienen a personas que dicen barbaridades como “que se es superior intelectualmente a una mujer por ser hombre”, o tantas y tantas barbaridades que hemos oído decir por parte de algunos representantes políticos, y de periodistas afines a estos, barbaridades tan grandes que si que sería para juzgarlas.

¿Y donde ponemos la norma, el listón? ¿Que es ofensivo y que no? ¿Quien se encargará de decidir que cosas son éticas y cuáles no? ¿Y la ética de quien?


Son estas unas cuestiones que hacen que, al reflexionar sobre ellas, nos pongamos a pensar que “si esto sigue para adelante, se nos acabará nuestra libertad de expresión.

¿Defendiendo a quien?

Autor: Manuel Pérez Cuadrado "El Pere", colaborador del semanal El Independiente

La defensa es para aquellos que demuestran que cumplen y administran bien con lo que está obligado. Los que no cumplen y no lo demuestran, que han cumplido con sus obligaciones deben sufrir el castigo merecido.

Dos frentes grandiosos de corrupción: El caso Barcenas, en el que el juez Ruz está llevando un procesos que pronto dará a conocer y del que conocemos datos porque se ha tirado de la manta. El otro, el caso de los Eres en Andalucía, en donde la jueza Ayala va descubriendo la corrupción en una cantidad muy elevada.

Y yo pregunto al pueblo ¿cuando dejaremos de votar a estos corruptos? Sobre todo a aquellos que nos han llevado a la ruina. ¿Donde están los dineros de los españoles?Seguro que en los bolsillos de estos rateros que no nos devuelven nada.

Estamos viendo a diario en los medios los casos de corrupción de los dos grandes, PP y PSOE. Los votos a estos dos partidos son votos inútiles en este país. Para nuestro país el voto útil es votar en blanco y que surjan partidos honrados capaces de demostrar que son justos y trabajadores; que estos hagan que no quede ni un parado y que los sueldos sean igualitarios y no los que hay que produce una diferencia de clases.

Ya se han manifestado los economistas de nuestro país diciendo que hay que hacer un gran recorte pero en los órganos del estado y en las administraciones.. Pero ¡no! Los recortes se nos han hecho en educación, en la sanidad, en asuntos sociales, ¡ya esta bien de tanto recorte!

¿Y a partir de ahora? ¿Cuantos recortes se harán en los sueldos de ellos? En alcaldes, concejales y toda su plebe.... ¿Porque no igualan sus sueldos a los de un ciudadano corriente? En Australia, recientemente, dimitió un ministro porque le regalaron una botella de un famoso vino valorado en 2000€. La duquesa de Medina Sidonia decía: “La persona es la causante de su valoración. Depende de si lo ha hecho bien pues estupendo, pero si no es así, pues a la calle, no sirven!.


Hay que mirar los datos en Europa, los más pobres, los de mayor paro, sobre todo en Andalucía. Señores, ahí están los datos que demuestran que los que nos han administrado son los causantes de todos nuestros males. Así que ¡ojo por ojo, diente por diente! Hay que echarlos porque no sirven para nada.

El niño que quería ser marinero (parte 1)

Rafael Pericache, colaborador del semanal El Independiente

Hace muchos, muchos años en el tiempo y en el recuerdo parece que fue ayer, había un pequeño que soñaba ser marinero, pero marinero pescador.
Vivía en el campo cerca de la ciudad a unos cien metros, rodeado de navazos, de familia de pescadores y rederos. El niño que a los cuatro o cinco años, aparte de que cuando estaba malito y tenia que ponerse algunas inyecciones, sacaba a su madre de paseo por todos los navazos del pago fallón desde el monte barbita hasta el cerro del carbonero y de vuelta hasta la choza de maría mijita, pues le gustaba el oficio de su abuelo que era patrón de un pesquero de arrastre


Después de pasar por varias migas, conchita, doña maría, y algunas más, en el año 1958 entro en el colegio del Pérez en el pago fallón cuando aun tenía muy pocos niños escolarizados. El niño vivía cerca de san Rafael que era el colegio, en villa Elvira, junto a villa rosita, y villa Carmen que era la casa de madrina, como nosotros la llamábamos, ella se llamaba filomena, justo entre villa rosita y madrina había un callejón que nos llevaba hasta el colegio pasando por la casa del polea, antoñin, pina, y algunas mas, cuando salíamos del colegio tardábamos mucho tiempo en llegar a casa pues nos distraíamos en comer morcillita de los bardos (la morcillita es la raíz de las pitas que rodeaban los navazos), cuando florecían las malvas pues nos comíamos las bobitas que es el fruto que da esa planta, cuando se recolectaban las coliflores también entrabamos en los navazos para coger los tronchos que quedaban en la tierra con la raíz, lo golpeábamos contra una piedra y también nos comíamos su interior, había un poco de necesidad en las familias, llegaba a su casa dejaba la maleta con los cuadernos cogía la merienda que era pan con aceite y azúcar, y ya se perdía, se escapaba de su casa para ir donde le gustaba estar, rodeados de cosas de la mar, la madre cuando lo echaba de menos no dudaba donde buscar, entre barcos y redes, donde sino en bajo de guía.


Son muchos los deberes por hacer

Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

Tenemos muchos deberes por hacer mientras danzamos por los espacios del camino. Para empezar son inaceptables tantas pérdidas de vidas. Las muertes de migrantes en el mar o en la tierra son de una crueldad tremenda. La migración que debería ser una ventana a la esperanza, se convierte en una travesía a los infiernos. Para ellos, los derechos humanos no existen nada más que en el papel. Sabemos que la cifra de desplazados en el mundo superó los 33,3 millones de personas el año pasado, según datos recientes de la Agencia de la ONU para los Refugiados, lo que representa un incremento de 4,5 millones respecto del año anterior. Desde luego, la movilidad humana es algo innato con la especie, de ahí la importancia de aceptar lo que es una hecho inevitable y, en consecuencia, haríamos bien en hacer del planeta un verdadero hogar global para todos. Aparte, sería bueno considerar a la especie como una familia de vidas en movimiento, avivando esta aceptación, con la destrucción de tantas fronteras inútiles.

Otra de las obligaciones pendientes en este majestuoso orbe, donde todo parece efímero y no lo es, sobre todo si lo viéramos en su conjunto como especie, parte de una necesidad de abordar la violencia por razones de género en las instituciones educativas, priorizando una educación inclusiva, sustentada en el respeto a la diversidad cultural. El poder que tiene la educación para transformar la vida de las personas resulta alentador, principalmente para promover sociedades sanas, pensantes, y, así, poder alejarnos de esta mediocridad que nos circunda como borregos. Por desgracia para toda la humanidad, nos consta que, en estos momentos, el progreso general en la consecución de la educación para todos se está estancando. Millones de vidas humanas ven sus derechos incumplidos, mientras los moradores del mundo permanecen impasibles en la lucha contra tantas desigualdades injustas, la de la enseñanza también. Resultaría fácil acabar con la crisis del aprendizaje, si todos los países, ricos y pobres, velaran para que todos los niños puedan tener acceso a un docente bien capacitado y mejor motivado.

Luego está también el problema del deterioro ambiental. Continúa la pérdida de biodiversidad. La desertificación avanza a pasos agigantados cobrándose cada vez más tierras fértiles, en tanto que la contaminación del aire, el agua y los mares, siguen privando a millones de seres humanos de una vida digna. Ciertamente, somos una generación de irresponsables, con mucha palabrería y pocas franquezas. Ahora sabemos que la mina accidentada en Turquía empleaba a menores y, además, exigía extenuantes jornadas de trabajo. Pura esclavitud. Las consecuencias de este trágico incidente han de tener repercusiones en sus dirigentes. De lo contrario, los pobres del mundo seguirán perdiendo la expectativa en sus representantes que no hacen más que promesas vanas. Indudablemente, este tipo de actitudes son nefatas para los sistemas democráticos. Cuando se pierde la confianza en las instituciones corremos el riesgo de ir todos a la deriva, incluido el propio mundo altanero, rico y derrochador, insensible con el resto de los humanos.


Pienso, por tanto, que ha llegado el momento de tomar conciencia de estas situaciones y de dar solución a tantos compromisos quebrantados. Siempre resulta saludable recapacitar, hacer una pausa sobre el acoso de la mundanidad, meditar sobre tantos desórdenes, reflexionar serenamente cuando menos para poder despertar y levantarse. Dicho lo cual, se me ocurre evocar el mensaje de Buda, ya que estamos en el mes de mayo, celebrado hace apenas unos días: el Vesak (13 de mayo), uno de los momentos más sagrados para millones de budistas de todo el mundo. Un tiempo esencialmente propicio para abrir el corazón y abrazarse a todos los miembros de la familia humana, fundamentalmente a los más necesitados. Estoy seguro que estas enseñanzas intemporales nos pueden servir a todos, ante la necesidad de líderes de acción y de verdad, y no de palabras vacías, al menos como referente para trabajar colectivamente por un planeta más humanizado. Esto significa que debemos construir nuestra misma existencia sobre la roca del amor; porque realmente es ese AMOR (con mayúsculas) la única cima que puede darnos seguridad y aliento para ir adelante en la vida.

jueves, 22 de mayo de 2014

El Independiente Nº 104

http://issuu.com/roqueamatemerino/docs/el_independiente_de_sanl__car_n___1_8250aca87e4dcc

Playas de mar ribereñas

Autor: José Antonio Cordoba, colaborador del semanal El Independiente

Sentado en la actual calle de la Amargura, siento el caminar y la algarabía del transitar humano en un sentido u otro de esta calle. Rincones tiene mi villa, y desde esta calle contemplo uno que, a mi parecer particular, es espléndido.

De espaldas a la calle Ancha miramos al frente alzando levemente la vista podemos contemplar entre ramas, rótulos y sombrillas, la parte alta de la calle Bretones. Allí donde las Covachas sostienen el señorío de los Guzmanes.

Con un pincel mágico borramos todo cuanto es de añadido moderno sobre ese lienzo que fuera defensivo de la villa. Cuanto escombro añadido por los años de “evolución” cubren las huellas de aquellos maravillosos años de esplendor.

Viajar en el tiempo a aquella época de grandes navegantes y aventureros, se convierte en pasión tras escuchar de boca de Paco Pacheco, la exposición de aquella Gran Sanlúcar. De aquella villa de mar ribereña, que durante siglos puso principio y fin a los logros de muchos aventureros y hombres de gran valía.

Según escribo miro de reojo mi entorno, si eliminamos este fondo modernista que me rodea, de comercios, más cerrados que abiertos, obstáculos físicos y visuales, dejando a las gentes que por aquí deambulan sin el móvil, bien podríamos estar en la Sanlúcar de 1500.

Mi romanticismo, me traiciona, pues me hace ver belleza donde otros solo ven desconchados, hierros oxidados y matojos. Donde otros solo ven la oportunidad de negocio para beneficio propio olvidándose del prójimo y en el mejor de los casos, explotándolos con promesas tan banales que en sus propias palabras sientes la mentira. Pero yo sigo fiel a mi romanticismo empedernido. A mis piedras, rejas de óxido carcomidas y matojos frondosos. ¿O no han sido los matojos frondosos de las selvas las que han guardado durante siglos los vestigios de las grandes civilizaciones desaparecidas a lo largo y ancho del planeta?

Sigo diciendo en mi gran ignorancia que nos faltan imaginación y visión temporal para entender los hechos que se fraguaron desde nuestras playas de mar ribereña. Yo, que ya he mencionado que soy un romántico sin solución, muero imaginando esta desembocadura del Guadalquivir repleta de grandes navíos, de tamaños varios, calados en espera de salir a la mar Océana.

Si la réplica de la Nao Victoria es una atracción en sí, imaginar el gran número de estas en el horizonte del oeste.



Mi mesa unas tablas mal trabadas, mi asiento un barril, mi café un vino fiel de la villa. Entre sombras y gentío escribo estas letras esperando al amor que algún día debería de arribar a esta villa, aunque siento que en cada marear se marcha un pedazo de mí. Entre levantes y ponientes se muere mi corazón pacientemente. Algún día me desvaneceré llevado por un levante, tal cual nube de ligero polvillo.

viernes, 16 de mayo de 2014

Para repartirse los despojos

Editorial 104

Ya estamos inmersos en plena campaña electoral, en donde vemos la frenética actividad de los partidos políticos por coger un sillón dentro de la Unión Europea, este año son muchos los partidos los que intentan hacer frente a los dos partidos grandes para restar su fuerza.

Esta claro que, a las alturas que estamos de la película, ya sabemos que quienes se presentan lo hacen para lo que lo hacen: perpetuar su poder, especialmente el de los dos partidos que se turnan el gobierno español; así estos, como buitres, se pelean, se comen las carnes hasta los despojos de unos y otros, con tal de conseguir teniendo un lugar para sentarse dentro del gobierno de nuestra comunidad.

Lo cierto es que estos buitres no han deseado otra cosa sino la de saciar su apetito voraz y por eso han esquilmado las almas de tantos y tantos ciudadanos, especialmente españoles. Y seguiremos en lo mismo mucho tiempo, mientras que sigamos manteniendo este estado político y fascistoide, de conducta dictatorial... ¡nos toca sufrir! De ahí que el gran ganador, según se vaticina en las encuestas, es la abstención. Y esta no va a ser elegida.

¿Podría ser moral un gobierno o unos representantes a este cuando más de la mitad de la población no lo ha elegido? ¿No muestra este hecho un desapego a nuestros representantes políticos? ¿No deberían estos cambiar? Y si no lo hacen ¿no deberíamos echarlos nosotros?


Mientras respondemos a estas preguntas, no nos descuidemos porque detrás de nosotros habrá un buitre político voraz y desalmado intentando devorarnos. De uno u otro color, y entre ellos se repartirán los despojos.

Cartelitos

Autor: Rafael Romero, colaborador del semanal El Independiente

Que contentos se ven TODOS pegando sus cartelitos, orgullosos, ilusionados, con los brazos en alto, como si el macabro día a día que tenemos la mayoría, no fuera con ellos, (bueno, eso es cierto con ellos no). De vedad os dan ganas de votar…?, y ya no tanto eso, sino a quien?. Habrá que abolir la democracia por que no sirve, y empezar desde cero?, Es justa la justicia?, estoy gordo?…. (ufff…, eso no viene al caso).

Mucho se ha escrito de a quien beneficia el voto nulo o la abstención, y la respuesta es bien simple, a los de siempre, a los dos o tres grandes partidos que hay en el país. Ellos ponen los métodos y las trabas para que sean los únicos beneficiados de las votaciones, (que democráticos… no?).

Vergüenza Umm… tampoco tienen, ya que si en un hipotético caso de que solo le voten 5 gatos junto con el papa y la mama, ellos nos dirán “hemos entendido el mensaje del pueblo, y vamos……(aquí le puedes agregar cualquier CHUMINA).

Lo único que les duele a estos, son los JURDELES, y como por cada voto se llevan mas o menos 1 euro, pues “no votemos”, una cantidad de dinero que estos ‘no se van a llevar’ aun ganando. Aunque esta estratagema no creo que nos deje hacerla otro año, ya que pondrán otras reglas como la de, en vez de 1 euro por voto sean 100 y ya esta arreglado. Te extraña?, a mi no.

Y la otra solución seria votar por un partido chico, y muchos se preguntaran, -- pero cual? Si han aparecido como 50--, muy simple, en el ámbito nacional hay dos partidos que se pueden llevar muchos votos, que serian según yo, “Voto en blanco computable” y/o “Ciudadans”. Desde mi punto de vista estos parecen que están teniendo un rápido crecimiento, así que son opciones validas. Y así de una vez por todas nos quitamos de en medio a los 3 innombrables y empezar una nueva era, o lo que sea, pero algo.


Bueno, después de haber soltado todo esto, me entró un poquito de hambre, así que voy a comer algo, por que gordo gordo no estoy.

El trabajo duro mata, no enriquece

Autor: Rafael Pericache, colaborador del semanal El Independiente

Carta al alcalde de nuestra ciudad y a toda la corporación municipal en pleno. Estoy harto de escuchar a todos vosotros decir que estáis trabajando muy duro para sacar esto para adelante pero me parece que no es cierto y explico el porque cuando alguien trabaja duro se ven los resultado y en este caso no lo vemos por lo tanto estáis engañando a los ciudadanos, se que habláis con las asociaciones de vecinos para escuchar sus problemas y que lo escucháis con mucha atención, también que estáis en todas las inauguraciones que hay en la ciudad y que dais vuestra charla de lo bien que lo estáis haciendo, pero eso no son resultados para que presumáis de trabajar duro, yo recuerdo cuando trabajaba que a final de mes se veía el fruto del esfuerzo de lo que de verdad es trabajar duro, en vuestro caso no se ven los resultados ,ahora soy uno de los millones de parados de este país.
Quiero recordar que tenemos en Sanlúcar un proyecto aprobado por la agencia pública de puertos de Andalucía la construcción de un puerto deportivo en bonanza y que por cuestiones económica no se puede desarrollar, sin embargo en un pueblo vecino si había dinero para ampliar el que ellos si tienen, posiblemente será que ellos si trabajan duro. También tenemos en bajo de guía un paseo marítimo peatonal casi destruido y nadie hace nada y que tampoco hay dinero para arreglarlo, aparte que de paseo peatonal nada, terraza para los restaurantes de la zona que no tienen bastante con cubrir parte del paseo que también ocupan la zona que da a la playa dejando un pequeño paso para los peatones, y no lo solucionan, pienso que eso tampoco es trabajar duro. En Sanlúcar como en otras playas del entorno también se pierde arena a causa de los temporales, sin embargo en los pueblo del entorno se regenera con arena y se construyen espigones para prevenir que esto vuelva a ocurrir, sin embargo en Sanlúcar ni arena ni espigones, eso tampoco es trabajar duro. Nuestras calles peatonales y plazas publicas se cubren de mesas y sillas no dejando espacio para los queremos pasear con nuestro hijos y nietos pienso que esto se debería regularizar para que todos nos beneficiemos de los lugares públicos, por lo tanto aquí tampoco estáis trabajando duro. El palacio del los infantes actual ayuntamiento también lleva tiempo con los muros de los jardines apuntalado empobreciendo nuestro patrimonio y también toda la parte norte del edificio corre riesgo de perderse a causa de la dejadez de los políticos que no son capases siquiera de sacar dinero para preservar nuestro ayuntamiento un edifico de bastante valor histórico y arquitectónico, por lo tanto aquí tampoco trabajáis duro. Ni siquiera sois capaces de agilizar los trámites para que el carril de san diego se abra de una vez por todas al tráfico que ya va siendo hora de que este pleito acabe para beneficio de los ciudadanos, pienso que aquí tampoco estáis trabajando duro. En fin se podría seguir pero lo dejo por hoy en otro momento seguiremos, (UN CONSEJO NO TRABAJAR TAN DURO QUE OS PODEIS HACER DAÑO).

Cuidadin, cuidadin, ...

Autor: Manuel Perez Cuadrado "el Pere"

Tenemos en nuestras manos expulsar a los malos gobernantes. Cuanto nos prometen, cuantos cuentos nos meten; pero ya os conocemos. Sois los malditos de las cloacas, sois lo peor de lo peor.

Y claro está, ya están aquí las europeas. Todos los votos nulos. Ir a votar, pero votar en blanco, porque estos malditos nos engañan, nos mienten y nos roban. Cuando esto se haga, viene le castigo de los votantes.

Están cobrando el agua, la luz, la basura, y el sello del coche, ahora más caro que nunca. Habría que investigar a nivel local o provincial si esto es legal y justo los precios que estamos pagando. ¿Cómo es que en el sello del coche este año tenemos una subida de 20€ más con respecto al año pasado?

En un estado de derecho, deberíamos de conocer como es este país, si estas subidas son legales, y si no lo fueran, que dimitan aquellos que son responsables. Nos están machacando sin piedad. Solo quieren cobrar más y más: por eso debemos estar informados del por qué de las subidas tan grandes y quienes son los que nos lo suben e informarnos de todo ello.

¿Pero quienes se creen que son? Tienen una prepotencia en sus personas increíbles, una ignorancia fatalista, una imagen de chulería que solo son unos desgraciados porque el pueblo lo vamos a castigar con el voto nulo.

Se creen dueños y señores de los pueblos, y se comportan como dictadores malditos porque están maldecidos por todos los ciudadanos por no ser capaces de solucionar los problemas que ahora ahogan a los españoles.

Estamos viviendo una situación increíblemente mala debido al paro, los desahucios, cuando el trabajo y la vivienda es un derecho de los ciudadanos, y mientras esto no se cumpla, tenemos que buscar otra clase de gobierno digno, cosa que no existe hoy día.


Cogen el sillón y no se quieren ir, se ponen un sueldo grande, buscan el voto, y al pueblo que les parta un rayo. ¡Pues esto no es así! Votemos en nulo y echemoslo para buscar gente nueva y sabia, y limpia, porque los que están no harán nada.

Todo lo que somos es el resultado de los dominadores para desgracia nuestra

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

Coincidiendo con el mes del día internacional de la familia (15 de mayo), y teniendo en cuenta que es el vínculo que aglutina a las sociedades, conocedor de que la misma familia humana padece dificultades crónicas y atroces, más que en un mundo cambiante, en un mundo de dominadores, se me ocurre recapacitar sobre la base del pensamiento libre, reconociendo que es en la igualdad entre mujeres y hombres, y en la libertad de acción, como se ayuda a crear sociedades más comprensivas y asociadas. Desde luego, no es de recibo vivir bajo el signo de la indiferencia. Hemos de superar el virus de la resignación, implicándonos (y aplicándonos) responsablemente, puesto que todo tiene curación, es cuestión de querer hacer algo por el bienestar de nuestros semejantes.

Por desgracia, vivimos en una patología permanente. Somos una generación que apuesta poco por la mente abierta, que permanece con el corazón cerrado en un horizonte que nos insta a una exploración liberadora. Hemos venido a caminar cada uno por sí mismo, a crecer con el camino, a abrirnos a las novedades. No podemos encerrarnos egoístamente y no propiciar libertad de miras, libertad de movimiento, o lo que es lo mismo, libertad de pensamiento. Hemos vuelto a caer en tantas dictaduras, que resulta bochornoso que los mismos dirigentes cultiven ideologías tajantes, propias de una aptitud terca. Efectivamente, hay muchos caminos para llegar a la cúspide. Por principio, falta comprensión y diálogo en los tentáculos del pensamiento único, que actualmente impone (jamás propone) el mundo de las finanzas. No hay posibilidad de razonamiento, sin duda no les interesa, porque lo que suele ofertarse es un intercambio de favores e intereses para resolver los conflictos generados por la misma clase pudiente, como pudiera ser reequilibrar el crecimiento y aminorar las desigualdades.

Por otra parte, somos una generación que escucha poco. Apenas tenemos tiempo para oírnos a nosotros mismos. Vivimos en una máscara continua de absurdos, donde el poder maneja los abecedarios con sus períodos y sus palancas de tensión, sin respetar para nada la variada constelación que conforma la familia humana. Si no se piensa de una manera determinada, la impuesta por el territorio de los que mueven los hilos del poder económico, eres considerado como un ser estrafalario, y por ende, formas parte del mundo de los excluidos. O sea de los que no tienen voz, ni capacidad para pensar, ni ya mismo derecho a una vida digna. Es la idolatría de los poderosos los que dictan las leyes, el propio pensamiento, ellos piensan así, y piden que se actúe así y punto en boca. No hay manera de entrar en el debate. Todo está camuflado por la mentira. Y así, resulta imposible, avivar ninguna alianza. La gente que toma el poder, decide, se equivoque o no, pero ella resuelve por todos.

El fantasma de la hipocresía alienta esta caprichosa enfermedad. Los poderosos no sólo piensan por los demás, también se han creído que son perfectos, hasta el extremo que referencian la ética como una formalidad inherente a ellos mismos, en lugar de despojarse de arrogancia para poder liberar a multitudes de familias oprimidas. Prestar apoyo verdadero es más importante que nunca, ya sea para la persona joven que busca un empleo (que es un derecho y un deber) para reconducir su propia familia, como para los abuelos a los que se les niega asistencia social. Podemos extender la esperanza de vida, pero será un verdadero infierno sino les prestamos una atención adecuada. Se debe, pues, acrecentar oportunidades para todas las personas de todas las edades, que revitalicen a toda una comunidad. Todos somos necesarios e imprescindibles, sabiendo que únicamente hay una fuerza propulsora: el deseo (sin ambiciones exageradas).

Estaría bien, que reflexionásemos sobre iniciativas diversas que nos acercasen mucho más unos a otros, en pos de la creación de un mundo más compasivo y hermanado. Colectividad que no sabe pensar por sí misma, difícilmente puede salir adelante. Más allá de los obstáculos, germina el compromiso de la persona como sujeto pensante. Evidentemente, el pensamiento mueve montañas, porque al final todo se clarifica. Tenemos que abrirnos al entendimiento para superar tantas contrariedades y dejarnos transformar por otras fuerzas más libertadoras. Ahí está el mundo de las finanzas deshumanizando, oprimiendo (y reprimiendo) a la ciudadanía. Tampoco se puede vivir en el mundo de la apariencia. A la vida hay que darle sentido humano, renovación de pensamiento, para poder discernir la realidad, y que ese entorno real, promocione en verdad una existencia de dignidad para todos. Hoy no existe esa dignificación como desvelo. Todavía existen multitudes de ciudadanos totalmente excluidos de los beneficios del progreso y relegados a ser personas abandonadas. ¿Habrá injusticia mayor?. Prolifera tanta incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace, que hemos dado normalidad a la cultura de la exclusión, hasta convertirla en una mentalidad pasivamente aceptada.

No hay mayor mentira que la verdad mal entendida. Por consiguiente, la familia humana debe reaccionar más allá de las diferencias de culturas y opiniones políticas. Para fraternizarse hace falta acaparar menos y repartir más. Nos falta además ese sentido colectivo, de verdadera conciencia social. La misma solidaridad entre generaciones, en demasiadas ocasiones, es verdaderamente nula. Creo que nos falta convicción en la búsqueda y trabajar al unísono por la especie. Economía que trabaja por hacer más ricos a los ricos, en vez de hacer menos míseros a los pobres, no merece la pena que exista. El caso de un grupo de pescadores del sur de la India, convertidos en esclavos de una deuda que nunca podían pagar y que, muchas veces, pasaba de padres a hijos, es la situación de muchas familias actuales. Organizados en una cooperativa y, ayudados por las Naciones Unidas, ahora se han deshecho de ella y pueden vivir desahogadamente. Este es un claro testimonio que nos insta a trabajar unidos, con una mayor cooperación, que ha de pasar por garantizar recursos suficientes para los países menos adelantados.


Cuando las personas sean el elemento central del desarrollo, será cuando comencemos a salir de este caos que nos enferma. Contrariamente a lo que se pregona, cada día son más las familias sin oportunidades de realización, que no pueden expresar sus inquietudes y mucho menos adoptar decisiones de cambio en sus vidas. Se encuentran atrapadas por las deudas, con una pobreza galopante, y lo que es peor, con el entusiasmo perdido. Junto a estos desajustes enfermizos hemos de reconocer que sufrimos un profundo raquitismo en valores morales, es el efecto de una cultura altiva, poco dialogante, y por ende, nada crítica con las situaciones injustas. Por ello, deberíamos conciliar otros propósitos, lo que requiere de un alto grado de generosidad, puesto que hemos de disolver la cultura actual del derroche para unos y de la miseria para otros, concentrando el esfuerzo en el conjunto de la propia especie humana. Hasta ahora, todo lo que somos es el resultado de los dominadores para desgracia nuestra. Nos han dirigido a su antojo y a su capital de intereses. En consecuencia, ha llegado el momento de los cambios, es la hora de las rupturas. Necesitamos renacer, aunque sea de las cenizas. 

jueves, 15 de mayo de 2014

No tenemos futuro

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente.

Estamos destrozando el planeta y los gobiernos hacen nada, o bien poco, para crear condiciones que permitan a todas las personas vivir lo más saludablemente posible. Los datos son concluyentes, no engañan. La mayoría de las ciudades del mundo registran altos índices de polución en el aire, lo acaba de advertir la Organización Mundial de la Salud (OMS). El estudio también apunta que, comparado con años anteriores, existe un daño realmente preocupante; en la medida que se constata un incremento de enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares, así como respiratorias y cancerígenas. Bajo esta angustiosa situación, urgen nuevos modos de desarrollo que alivien este clima de ahogo, y también otra manera de custodiar el planeta. Proteger y defender la salud, debiera ser prioridad y deber permanente de todos los Estados. Parece que no lo es. Verdaderamente, cuesta entender la falta de vigilancia o la impunidad hacia los causantes de este perjuicio atmosférico.

La vida actual exige la colaboración y cooperación de todo el mundo. La gestión ambiental tiene que ser efectiva, basada en los principios de prevención y de que quien contamina paga. El dicho de que más vale prevenir que curar, viene como anillo al dedo. No es de recibo que, con tantos avances, sigamos retrocediendo en algo tan vital como la salud. Desde luego, no tenemos un futuro fácil como especie. Hay una ceguera social que impide ver el sentido recto de las cosas. Nos dominan los intereses económicos y las políticas suelen bailar al son de estos dominadores. Son tiempos, por consiguiente, de inseguridades: financieras, alimentarias, laborales, de cambios en el clima y de deterioro del medio ambiente. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud, recientemente ha confirmado que la contaminación atmosférica constituye, por sí sola, el riesgo ambiental para la salud más importante del planeta. Simplemente, con que se redujeran los agentes contaminantes, podrían salvarse millones de vidas en el mundo.

Si fuésemos capaces de limpiar el aire que respiramos, con medidas concertadas y coordinadas, tendríamos otro porvenir más sano. Los científicos lo subrayan. Algo que todos, sin distinción alguna, nos merecemos por el hecho de haber nacido. Ciertamente, el mejoramiento de la calidad del aire debería ser una consideración importante en la planificación de políticas para lograr los beneficios máximos de salud. Quizás hemos perdido la conciencia en este valor, y nos hemos vuelto tan pasivos como necios. Una actividad tan sencilla, como utilizar el transporte colectivo o caminar o andar en bicicleta, en vez de utilizar el coche, disminuiría la densidad del tránsito y ayudaría a limpiar el aire que todos respiramos, aparte de que reduciría la carga sanitaria que ocasiona la contaminación atmosférica, sobre todo la urbana.

Bien es verdad, que el futuro aunque sea arduo, podemos cambiarlo. Por muchas amenazas que se ciernan sobre la salud de la especie humana, también hay motivos para sentirse esperanzados. Se conocen las causas que originan los problemas de salud y los métodos para hacerles frente. Es cuestión de activar otras prácticas menos contaminantes y de tomar en serio el problema. Hasta ahora los buenos propósitos se los ha llevado el viento. Evidentemente, el desarrollo no puede convertirse de la noche a la mañana en sostenible, ahora bien, podemos activar las sensibilidades y dejar claro el mensaje de que el menosprecio ambiental a nadie nos conviene, y de este modo, sí que podremos acelerar la transformación hacia una economía más respetuosa con el medio atmosférico.


Es responsabilidad de todo ser humano limitar los riesgos que corre el planeta, mediante una atención especial a la contaminación celeste. Todo ha de ponerse al servicio del ser humano y no viceversa. Esforcémonos, pues, por asegurar que el recurso natural del aire, camine más limpio por los espacios de la vida. Al fin y al cabo, vivir no es más que un soplo y uno no puede resignarse a recibir suspiros intoxicados. Claro que sí, cuando menos nos merecemos respirar bajo un cielo que nos active las ganas de caminar siempre adelante. Para eso sirve el camino, para oxigenarse, no para destruirse.

A mis niñas

Autor: José Antonio Córdoba, colaborador del semanal El Independiente.


Cae la tarde cuando sentado en este jardín urbano del Barrio Bajo, ubicado en la Casa Hermandad del Rocío, tomando un cafelito de mi amigo Toni, me encajo en la silla para escribir los borrones que darán cuerpo a esta columna.

La vida tiene circunstancias en las que la gente te demuestra el verdadero valor de lo humano, frente a aquellos que se jactan de ser adalid de castillos de humos, te encuentras con personas que te hacen ver la verdad de esta vida politizada, basada en intereses propios. Hoy quiero hablar de mis niñas.

Mis niñas, ellas te muestran el calor de la humildad en la persona, lejos de afectos o defectos, de ideas o pensamientos, nos une, el ser humanos. Ellas de buen humor y sencillez serán por siempre mis niñas.

Mis niñas, hace años que han dejado atrás el acné; el noviazgo de paseo marítimo y farolas medios encendidas cómplices de amores furtivos. Ahora sus amores son platónicos, amores que entre risas y sorna toman a guasa los avatares de la vida pasada y futura.

Mis niñas, ya no hacen coros para jugar a la tiza o saltar a la cuerda, ellas juegan entre lienzos, pínceles, oleos y acuarelas. Ellas plasman en lienzos sus inquietudes personales. Una fotografía, un recuerdo, una ilusión toman forma en sus improvisadas ventanas al mundo.

Un boceto a lápiz marca el inicio de una convivencia que a ratos no tiene fin. Un pincel con acuarela humedecido acaricia el lienzo cual mano de una madre toca el rostro del recién nacido, que sin querer despertarle transmite su amor maternal.

Trazos sutiles van poco a poco impregnando de color una sin forma, que aun pretendiendo dar sentido a un todo desde el primer momento apenas es conseguido hasta el final, cuando satisfechas de su pincelar, lavan utensilios depositándolos suavemente sobre el mueble a tal fin destinado. Pasos atrás para, tal cual, una madre observa el dormitar de su recién nacido, ellas contemplar el acabar de sus obras. Un instante que dura poco, pues como un coro de madres en el parque, hablan, comentan e incluso “critican” sobre los niños, ellas lo hacen de las obras de las allí congregadas.

Pero por el taller revolotea la sombra de la abuela Chari. Ojo que todo lo ve, llamando a la calma al grupo todo alborotado, para ella opinar y opinar, claro está, que las demás de su opinar habrán de pasar entre risas y aspavientos.

Todo se calma entre cafelitos, refrescos y dulces cuanto menos sugerentes. Que se lo digan a este que escribe, que hasta huevos han comprado entre pinceladas y risotadas.

A mis niñas quiero mi respeto mostrar por todo cuanto de bueno muestran con este humilde articulista.



A mis niñas, siempre gracias, es de vosotras de quien yo quiero que mi hija aprenda.

viernes, 9 de mayo de 2014

¡Ya nada será como antes!

Editorial 103

No sé ustedes, queridos lectores, pero yo soy una de esas personas que muy a menudo me acuerdo de los días pasados. En mi caso, formar parte de una familia grande, yo el pequeño, y siendo mimado por padres y hermanos. ¡Una de las ventajas de ser retoño!

Recuerdo muy a menudo como todos nos reuníamos en las fiestas, en invierno para jugar, frecuentemente a la lotería, en los santos para estrenar mi chaqueta, el abrigo (antes en esos días había frio, no como ahora);y en el verano, ¡que ganas de que llegase las vacaciones teníamos los niños, aún antes de llegar las fechas.

¡Pero ya nada es igual! Si es que para colmo este año la feria de Abril es en Mayo ¡adonde irá a parar todo esto! Es evidente de que nadie se opone al avance de la sociedad en la cuál estamos viviendo: ha ocurrido con todas las sociedades e imperios. Pero estos, al avanzar, han ido decayendo, degradándose, perdiendo los valores, que con el tiempo han resultado en la desaparición de esta sociedad.

Pudiera ser que hoy nos estemos enfrentando a una situación similar. Hemos avanzado muchísimo en ciencias, tecnología, en conocimientos varios. Pero hemos perdido esos valores que nos hacen a los seres humanos distintos de los animales:

La solidaridad, el respeto, la dignidad, el aprecio, la lealtad, y nos faltaría espacio para seguir mencionando muchas de estas desaparecidas cualidades. Escasean hoy día. Pudiera ser esta una de las razones por las cuales la vida esta como esta.


Pero ¿podemos dar un paso atrás? No lo se, sería interesante. Lo que está claro es que si no lo hacemos ¡ya nada será como antes!

Más presente que nunca en la vida de los ciudadanos

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

Hace diez años, concretamente el 1 de mayo de 2004, Europa se hacía más grande, más fuerte, se ampliaba de quince a veinticinco Estados miembros, con incrementos sucesivos a veintiocho, acrecentando de este modo un gran mercado único, lo que conlleva mayores oportunidades para todos, al construir puentes de unión y mejorar los intercambios entre países. Es evidente que la unidad de un continente nos debe hacer más prósperos, debe mejorar la calidad de vida de las personas, y facilitar la reconciliación entre ciudadanos de diversas culturas. Dicho esto, conviene reflexionar sobre el grado de cumplimiento o incumplimiento de las líneas trazadas, sobre todo en relación al progreso social y el nivel de bienestar ciudadano, dentro de un concepto más amplio de libertad, de respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional.

Partiendo de esta integración europeísta, celebramos el 9 de mayo, como el día de Europa, jornada de paz y unidad. Sin embargo, la evocación de esta fecha, que tiene lugar desde 1985, a pesar de ser el único momento de conmemoración oficial en la Unión Europea, absurdamente se considera un tiempo laborable, mientras otras onomásticas nacionales sí son festivas. A mi juicio, estamos ante la primera contradicción de principios, puesto que si en verdad queremos fomentar el europeísmo hay que darle a la ceremonia la solemnidad de fiesta, por parte de todos los Estados miembros, con una equiparación igual a otros festejos patrióticos, por medio de la cual una nación simbólicamente adopta una cronología de gran significación para promover la unidad de todos sus ciudadanos. En todo caso, celebrar la cohesión de una Europa fuerte, unida y abierta, ha de ser un motivo de alegría inmensa, un referente que bien vale la pena vivirlo y asimilarlo.

No desdibujemos que lo que comenzó como una unión meramente económica ha evolucionado hasta convertirse en una organización política singular, preocupada por avivar el Estado de Derecho, y ocupada en temas que van desde el desarrollo hasta el medio ambiente. Ahora llega el momento de avanzar hacia una Europa de la convivencia, que defienda los derechos fundamentales de las personas más vulnerables. Quedarse en las palabras y no traspasar sus emociones de nada nos sirve. Es hora de actuaciones específicas, de rechazar el derrotismo, de levantarse y ver la manera de salir airosos de las dificultades. Quedarnos en la superficialidad de una unión económica y monetaria sería como desandar el camino recorrido hasta ahora. Para empezar, tenemos que aprender a querernos como ciudadanos de la unión, sólo así podremos debatir nuestras cuestiones más allá de una perspectiva de Estado o Estados poderosos, sino como una visión europeísta aglutinadora.

Ciertamente tenemos los recursos, la tecnología y la experiencia de estos últimos años, y aunque compartimos intereses comunes, los Estados miran más para sus propias instituciones estatales que para trabajar codo con codo con las instituciones europeas. Sin duda, hay que hacerlas más democráticas y aumentar su transparencia, con más participación ciudadana en el proceso político. De lo contrario, será difícil corregir los desequilibrios y reforzar una eficaz gobernanza europeísta. La gran contradicción europeísta no es que quede mucho por hacer, es que hay que cambiar actuaciones caprichosas, apostando decididamente por aumentar la legitimidad y la responsabilidad democráticas de la Unión, además de invertir mucho más en la dimensión social.

Europa no puede permitirse perder una generación de jóvenes que ni trabaja ni estudia, que ni se forma ni aprende. Sin duda, la clave radica en invertir mucho más en temas innovadores y formativos, de conocimientos e investigación, para defender con una sola voz un espacio donde no tengan cabida las exclusiones. Y, por consiguiente, a mi manera de ver es una buena noticia, que la Comisión haya instado a todos los Estados miembros a que instauren una garantía juvenil. Así se pretende garantizar que todos los jóvenes de hasta veinticinco años de edad reciban, en un plazo de cuatro meses desde el momento en que dejen la educación formal o se encuentren en desempleo, una buena oferta de empleo, formación permanente o un periodo de prácticas o de aprendizaje.

Por eso, pienso, que la evolución del continente europeo tiene que hacer hincapié en la idea de acogida, bajo el sustento de unidad cultural y valores comunes, invitando a la ciudadanía a sentirse protagonista del debate. Las persistentes contradicciones de las instituciones de la Unión Europea han hecho de la realidad un camino sin salida, que hoy exige importantes y transcendentales transformaciones encaminadas, principalmente, en dar respuesta al desempleo y a las consecuencias sociales de la crisis, a través de un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. Indudablemente, tenemos que seguir proyectando nuestros valores e intereses colectivos más allá de nuestras fronteras estatales. Por otra parte, los países deben garantizar relaciones de buena vecindad y de cooperación, máxime cuando la solidaridad debe ser la guía para afrontar desafíos globales planetarios.

De ahí, la importancia de las próximas elecciones europeas 2014, a celebrar a finales de este mes de mayo, con la novedad de que a partir de ahora el Consejo Europeo, que reúne a los Jefes de Estado o de Gobierno en cumbres periódicas, deberá tener presente los resultados electorales para proponer al nuevo presidente de la Comisión, tal y como establece el Tratado de Lisboa. A continuación, la persona propuesta tendrá que recibir el respaldo mayoritario del Parlamento Europeo, única institución de la Unión elegida directamente por los ciudadanos. No me cabe duda que, con este naciente hecho, los ciudadanos van a estar un poco más directamente representados en la Unión.


Poder participar en la vida democrática europea, cuando menos debe entusiasmarnos para hacer un mundo más habitable, con la vista puesta no en consideraciones abstractas, sino en seres humanos precisos. La experiencia del desempleo en la juventud es una losa demasiado fuerte. Resulta muy complicado recuperar el hábito del trabajo, lo que nos lleva a una destrucción total de la persona. No podemos permitir que este círculo vicioso prosiga. Hay que dignificar al ser humano con un trabajo decente. La Europa de la diversidad parecía haberlo conseguido, pero tras el momento de crisis económica y financiera, que empezó en 2008, algunos ciudadanos han retrocedido a un ciclo de desesperación inenarrable. Las consecuencias han sido, (y aún lo son hoy), dramáticas para muchos de nuestros ciudadanos europeos, por lo que habrá que forjar con decisión nuevos objetivos de empleo, ser más coherentes con la voz ciudadana, y activar nuevos retos de trabajo conjunto. Todavía queda mucho por hacer; pero lo hecho, que no es poco, también permanece. No olvidemos que hace cien años íbamos ciegos hacia la hecatombe de la Gran Guerra.