lunes, 31 de marzo de 2014

Campo de batalla, Europa

Autor: José Antonio Cordoba, colaborador del semanal El Independiente

Desterrado me hayo, mis gentes y amigos me tratan de cobarde y traidor, por no tomar espada, escudo y lanza para ir a la guerra, cuando mi pluma habrá de contar lo que muchos no podrán.
Cinco lunas llevamos atemorizados, solo los ancianos y los niños se refugian en cuevas, el resto hombres y mujeres se prestan para la batalla, ellos en el campo, las mujeres en las murallas. Jamás vi tanto pánico entre mis conciudadanos.
Lo que un día fuera un leve rumor, como el de una ola en la lejanía, hoy se hace ensordecedor, tal cual ola rompe contra el acantilado.
En mis viajes por Europa escuché relatos de un pueblo del océano Atlántico, donde su gran cultura rivalizaba con sus ansias de guerrear. En su afán pretencioso de expansión se pasean por Europa y Asia. Son estos mismos los que hoy pretenden mí querida Atenas y por más a los griegos.
En mí desterrar he venido a buscar lugar donde como buen observador contemplar la gesta que de buen seguro se contará de padres a hijos durante muchas generaciones. Hoy aquí se enfrentan dos grandes culturas, dos gigantes de la guerra. Solo los dioses habrán de saber del desenlace de este guerrear. Desde aquí hasta donde el sol se esconde y la vista alcanza, una macha entre oro y vivos colores ocupa gran parte de la llanura. Mirando hacia donde nace la vida cada mañana, los griegos inundan la llanura más allá de lo que mis cansados ojos alcanzan a ver. No hay oro ni vivos colores, apenas retazos de un pincel falto de pelos deja un leve colorido en este lienzo sombrío, de los estandartes de los señores de la guerra, solo superado por el brillo de las puntas de lanza, que al reflejar los tenues rayos del sol naciente, ya parecieran estar manchadas de sangre.
Semanas hace la llanura que se abre frente a mi estaba de verde pasto, hoy solo cadáveres de hombres y bestias asoman de una tierra que diera el verde por el rojo de la sangre. Hoy se presiente el desenlace final, de griegos solo quedan los atenienses, los otros griegos entre miedos, cansancio y muerte han desaparecido.
Hoy, ni las aves de rapiña que hasta ayer sobrevolaban el campo de batalla se atreven a venir. Los hombres de ambos bandos avanzan con el solo ruido de sus escudos, armaduras, armas y pasos. No sé, si es por cansancio o es que los dioses han abandonado a su suerte a estos mortales.

Aquellos que vienen del océano Atlántico superan con creces a mis amigos y vecinos, pero eso no les ha hecho perder el paso, estoy seguro que hoy se decide la suerte de mi Atenas y la libertad de los pueblos del Mediterráneo. Seremos libres o esclavos de por vida.

¿Cuál sería su talante?

Editorial Nº 97


Esta es una pregunta que nos la hacemos día tras día. El mundo en el que vivimos va demasiado deprisa. Esta prisa es debido a una ansiedad que poseemos los humanos por el progreso destructivo como lo vemos diariamente.

La humanidad está sujeta al materialismo cambiante de unos invasores llamados capitalistas, banqueros, dictadores, políticos, maleantes, destructores, indeseables, y un sin fin de calificativos, que nos ha traído un progreso inútil, que no hace más que destruir la naturaleza, contaminándola; ya su vez, creando la fatalidad en la cuál nos han metido.

El ejemplo es que desde hace cincuenta años, estoy viendo que el poder material ha ido destruyendo los valores humanos, y el respeto de unos y otros.

Es peligroso el armamento nuclear que poseen muchos países capaces de destruir el planeta en horas. La energía nuclear se inventó para mejorar las relaciones humanas. Pero ¡no! Solo les importa a los que mandan el poder al precio que sea.

Cuantas personas, hoy por hoy, a paso gigantesco están perdiendo sus viviendas, y se quitan la vida por no poder afrontar el sufrimiento que esto conlleva. Las enfermedades, ansiedad, depresión, enfermedades raras… ¿Qué leyes les ayudan y protegen?

El poder, el mandar, el crear leyes destructivas y la humanidad padeciendo unos y otros. Y encima el tercer mundo, la hambruna que vendrá a traer las invasiones a los países que son ricos. Y vemos a esos africanos que se ahogan porque no pueden vivir en sus tierras.

Todo esto que está sucediendo es consecuencia de la mala gestión de los que mandan. ¿Cuántos han creado una empresa en los últimos diez años? Hoy están destruidas, hipotecadas y empobrecidas. El mundo no puede soportar el estado actual porque es imposible su sostenimiento, como muy bien lo saben los grandes economistas e intelectuales.

Se llama la atención, que el sistema mundial es un fracaso gigantesco, y si esto sigue así, las consecuencias serán fatales para todos nosotros, los que habitamos este planeta.


El propio papa Francisco ha llamado la atención al mundo diciendo que lo que ocurre es una vergüenza mundial. Pero yo, como un ciudadano cualquiera lo considero un crimen, un crimen contra la humanidad, que de seguir así, nuestros hijos no tendrán futuro, y acabará en destrucción.

¿Que va a suceder?

Autor: Manuel Perez Cuadrado, colaborador del semanal El Independiente


Esta es una pregunta que nos la hacemos día tras día. El mundo en el que vivimos va demasiado deprisa. Esta prisa es debido a una ansiedad que poseemos los humanos por el progreso destructivo como lo vemos diariamente.

La humanidad está sujeta al materialismo cambiante de unos invasores llamados capitalistas, banqueros, dictadores, políticos, maleantes, destructores, indeseables, y un sin fin de calificativos, que nos ha traído un progreso inútil, que no hace más que destruir la naturaleza, contaminándola; ya su vez, creando la fatalidad en la cuál nos han metido.

El ejemplo es que desde hace cincuenta años, estoy viendo que el poder material ha ido destruyendo los valores humanos, y el respeto de unos y otros.

Es peligroso el armamento nuclear que poseen muchos países capaces de destruir el planeta en horas. La energía nuclear se inventó para mejorar las relaciones humanas. Pero ¡no! Solo les importa a los que mandan el poder al precio que sea.

Cuantas personas, hoy por hoy, a paso gigantesco están perdiendo sus viviendas, y se quitan la vida por no poder afrontar el sufrimiento que esto conlleva. Las enfermedades, ansiedad, depresión, enfermedades raras… ¿Qué leyes les ayudan y protegen?

El poder, el mandar, el crear leyes destructivas y la humanidad padeciendo unos y otros. Y encima el tercer mundo, la hambruna que vendrá a traer las invasiones a los países que son ricos. Y vemos a esos africanos que se ahogan porque no pueden vivir en sus tierras.

Todo esto que está sucediendo es consecuencia de la mala gestión de los que mandan. ¿Cuántos han creado una empresa en los últimos diez años? Hoy están destruidas, hipotecadas y empobrecidas. El mundo no puede soportar el estado actual porque es imposible su sostenimiento, como muy bien lo saben los grandes economistas e intelectuales.

Se llama la atención, que el sistema mundial es un fracaso gigantesco, y si esto sigue así, las consecuencias serán fatales para todos nosotros, los que habitamos este planeta.


El propio papa Francisco ha llamado la atención al mundo diciendo que lo que ocurre es una vergüenza mundial. Pero yo, como un ciudadano cualquiera lo considero un crimen, un crimen contra la humanidad, que de seguir así, nuestros hijos no tendrán futuro, y acabará en destrucción.

¡No dejes que se muera el día sin que espigue la pasión!

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

Somos caminantes de un camino sin retorno.
Hemos de recorrerlo cada cual consigo mismo.
Junto a los demás la aventura es más llevadera.
Si quieres alcanzar el horizonte, camina unido.
Y si también aspiras a ser verso, se tú la poesía.

La belleza está en la sonrisa vertida cada día.
En la mirada que acaricia, en los ojos que besan.
En el sol recibido y en la llama que donamos.
En la verdad que no neguemos y que reunamos.
En la suma vivida y en lo que nos resta por vivir.

Lo admirable es que el ser humano no desista.
Que continúe creciendo por la vereda del tiempo.
Que siga recreándose ante el soplo de un instante.
Que persiga la autenticidad como pulso de su vida.
Que prosiga en la pausa del verso con toda el alma.

Llegado a este celeste paisaje, todo es eterno.
Atrás queda el universo y sus circunstancias.
Igualmente las apariencias y sus semblantes.
Hay que despojarse de túnicas que no dejan ser.
La inmortalidad llega por la vía del espíritu.

Entrégale, pues, a tu vida la experiencia del yo.
Y a tu corazón que palpita, el de la tolerancia.
La compasión estimula a una bondad hacia sí
y hacia los demás, que nos renace y nos renueva.
Renovados por el amor, el amor nos sublima.

No dejes que se muera el día sin que espigue
en el corazón el entusiasmo por entregarse,
hasta sentir en el gozo del otro tu propio gozo.
Más allá de no perder de vista unos a otros,

seamos un único latido, para volvernos mundo. 

Los lenguajes protectores de nuestros bosques

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

Desde siempre he sentido una predilección especial por los diversos lenguajes de nuestros bosques. Ellos no hablan, pero albergan una ternura que da refugio a multitud de especies animales y vegetales. Conocen todos los signos lingüísticos de nuestro hábitat. Se alzan al cielo como protectores de vidas. También la especie humana, incluidas más de dos mil culturas indígenas, dependen de estas espesuras vivientes para poder caminar por este mundo. Evidentemente, les necesitamos. Precisamos de los árboles, aunque sólo sea para poder respirar. No olvidemos que son los pulmones de nuestro planeta y el corazón que mueve los abecedarios de nuestros pasos. Son cruciales, por consiguiente, para dar sentido a tantos sin sentidos humanos. Ellos sí que son el desarrollo sostenible y la alternancia existencial, la seguridad al aluvión de inseguridades nuestras, la fórmula poética que acrecienta los cauces nacientes, la verdad silenciada a nuestro ruidoso caminar, la fertilidad para nuestras sombras y el cobijo que nunca falla, no en vano, son el recurso primario de atención a la salud. Además, las áreas de bosques proporcionan -según informe reciente de Naciones Unidas- tres cuartos de agua potable, que es primordial para la agricultura, la industria, la demanda energética y el uso doméstico.

Estoy convencido que, en los pensamientos de nuestros bosques, anida un entusiasmo que va más allá de las palabras. Si importante es el camino, las cuencas forestales son imprescindibles para nuestro bienestar. Celebrar, por tanto, el día internacional de los bosques (21 de marzo), es como loar nuestra propia razón de vida. Son fundamentales, ya no sólo para la lucha contra el cambio climático, también para que podamos seguir viviendo. Son portadores del verso que nos sustenta y cargadores de músicas que nos trascienden. Una investigación reciente (estudio de la NASA) acaba de demostrar que los bosques de la Amazonia reducen el calentamiento global. A veces pensamos que el destino del mundo depende de los poderes, de las gentes de pensamientos, de los intérpretes y estadistas, y se nos queda en el tintero, que aún hoy, multitud de personas utilizan la leña como combustible.

Ello pone de relieve que es indispensable llegar a un acuerdo global para cuidar mucho más y proteger nuestros bosques de tantos desajustes sembrados por la especie humana. En este sentido, nos llena de dolor que actualmente la narco-deforestación azote a Centroamérica. Las grandes narco-propiedades además sirven para monopolizar el territorio, pues aunque comprar bosques esté prohibido, los narcotraficantes tienen suficiente influencia política como para asegurar su impunidad. En consecuencia, no sólo hay que reducir la deforestación, también se debe prevenir la protección de estos mantos que cubren grandes áreas del globo terráqueo y funcionan como hábitats animales, moduladores de flujos idílicos y conservadores de vida. El dinero no lo debería comprar todo. Ya está bien, que estas zonas boscosas, sirvan para traficar y limpiar ganancias sucias. El amor a los bosques no puede tener precio.


Por desgracia, hemos de reconocer que hacemos bien poco para que la deforestación ilegal y la degradación forestal no existan. Las metas no suelen pasar del papel y los compromisos también suelen quedarse en meras intenciones. Ciertamente, nos falta conciencia para incorporar a nuestras vidas los recursos que nacen de la propia historia natural de la que todos somos parte. Es evidente que, cuando se pierde la cubierta forestal, asimismo algo nuestro se disipa, en esta biodiversidad de tonos y timbres que compartimos. Ha llegado, pues, el momento de integrar las necesidades del ser humano a las iniciativas de conservación y rehabilitación de estas masas frondosas, que juegan un papel vital en la vida del planeta. Desde luego, tenemos que invertir mucho más en este capital natural, sabiendo el importante papel de los bosques en nuestro mundo. Sin ellos, nos acechan un montón de incertidumbres. Por eso, nos alegra que la Política Agrícola Común (2014-2020) de la Unión Europea, fomente un reparto de ayudas más justo, encaminado a favorecer las prácticas agrarias respetuosas con el medio ambiente. Al respecto, se asignarán 8.291 millones de euros para seguir siendo competitivos, sostenibles y para fomentar un desarrollo territorial equilibrado. Naturalmente, en el equilibrio siempre está la virtud. Lo que produce es un inmenso dolor pensar que los bosques nos hablan con su palidez, mientras la especie humana ni los ve, ni tampoco quiere escucharles a través de su lenguaje mustio. ¡Despertemos!

domingo, 23 de marzo de 2014

El consenso como lenguaje de convivencia: La gran lección de Adolfo Suárez

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente


El mundo necesita hombres de Estado como lo fue en su momento el conciliador presidente del Gobierno español Adolfo Suárez, siempre dispuesto al diálogo para promover el bienestar social de todos. En aquellos años jóvenes en los que uno comenzaba a escribir en diversos medios de comunicación, no siempre fui comprendido al ensalzar la figura de este hombre de amplios horizontes y de consenso. Estaba convencido de que sería una persona irrepetible. Confieso que me tenía ganado el corazón, aunque jamás me afilié a partido alguno. Mi pasión por escribir fue tan profunda que opté siempre por esta vía de libertad. En cualquier caso, servidor ya tenía claro, porque el hambre por el Estado de Derecho me había hecho fuerte, que la democracia era una necesidad prioritaria para todos los pueblos, en la medida que nos suministraba una protección y un ejercicio efectivo de los derechos humanos, por los que siempre había soñado.

            Indudablemente, los hombres de Estado como Adolfo Suárez, saben que la democracia no se puede exportar, ni tampoco imponer, es una forma de vida, una actitud de servicio, que se tiene o no se tiene. El mérito radica en que él supo gobernar para el pueblo, no para los suyos, que tampoco le entendieron en ocasiones, procuraba comprender y escuchar a todos especialmente a los más débiles. Su historia está ahí, y no seré yo quien la juzgue, pero entendió que los pueblos no desean un gobierno autoritario y apostó sin reservas por un diálogo inclusivo en un país diverso. Su valentía por acoger esta pluralidad fue enriquecedora. Sin duda, los esfuerzos por ese espíritu democrático, de gobernanza consensuada, han merecido la pena, y hemos de estarle por siempre agradecidos. En este sentido, hubo un tiempo que los gobiernos de todo el mundo miraban a España con cierta admiración, por esa transición ejemplar llevada a cabo por este irrepetible líder político, que con su transparencia y actitud de servicio fortaleció el imperio del derecho y el respeto de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales internacionalmente reconocidas.

            Pasar de una dictadura a la democracia sin derramamiento de sangre, a mi juicio, se debió principalmente a esa capacidad persuasiva del consenso. Adolfo Suárez supo pilotar como nadie el timón del Estado de Derecho, y gracias a su talento e incondicional capacidad de trabajo, consiguió con su conocido: "puedo prometer y prometo", avanzar hacia una ciudadanía responsable y lograr, en aquel momento, que las formas democráticas de gobierno funcionasen debidamente. Fue el hombre de la Democracia en España; y no sólo en el sentido de un procedimiento frío, sino que permaneció más allá del término e hizo germinar el fruto de la aceptación de unos para con otros, convencido de los valores que inspiran los ordenamientos democráticos.

            Suárez sabía que debía existir consenso en valores tan sublimes como el bien común, la dignidad de las personas y el respeto a los derechos humanos. Si en estos valores no existiese asentimiento resultaría imposible la estabilidad democrática. Y claro, que existieron. Por eso, su apuesta por edificar una cultura democrática despertó un entusiasmo, en parte injertada por su apasionamiento por la política de consenso. Al fin, todos queremos dejar oír nuestras voz. Participar. Y ciertamente, a todos nos incumbe por igual nuestro futuro común. Pero hay que asegurarlo con ese espíritu que tuvo Suárez de comprensión y razonamiento, sin radicalismos intransigentes, que nos impidan convivir.

            Naturalmente, durante la transición española, la expresión consenso llegó a estar en todas las agendas de reunión. Era el lema de moda. Y el artífice de esta práctica, sin duda fue Adolfo Suárez.  Precisamente, los pactos que dieron lugar a la Constitución de 1978, eran las verdaderas columnas del diálogo. Está visto que cuanto más se consensuan los aconteceres de la vida, las sociedades se vuelven más tolerantes y sí hoy se percibe un consenso casi universal sobre el valor de la democracia, esto se considera un positivo signo de los tiempos. En España, desde luego, fueron esenciales para el desarrollo estos acuerdos que tenían como objetivo activar la convivencia por encima de cualquier propaganda electoralista. El recurso al diálogo, sin ceder al desánimo, fue vital en un país que en otro tiempo cultivo una incivil contienda y que dejó una huella imborrable. De ahí la importancia de este presidente en acometer esta ardua empresa de tejer pacientemente la trama de la reconciliación y de la pacificación, en un instante tan crítico como oportuno. Ciertamente, nos parece un lección altamente inspiradora para todos los que, en los momentos actuales,  sientan la necesidad de servir a la ciudadanía.

            Cuentan las crónicas que el primer presidente de la democracia, Adolfo Suárez, ha muerto rodeado de los suyos, y también de todos los españoles. Lo acaba de refrendar  la persona que representa el símbolo de unidad y permanencia, el Jefe del Estado, "mi dolor es grande, mi gratitud permanente". Realmente ha sido un hombre aglutinador, que no escatimó entrega para lograr un país más humano, más unido y más justo, sabiendo que una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como nos revela la historia a poco que buceemos por ella. Estos valores no pueden sustentarse en una opinión cambiante del político de turno, sino únicamente en el reconocimiento de una ley moral objetiva, que es siempre el punto de advertencia y relación que tuvo el primer presidente del Gobierno de la democracia en este país. Se nos ha ido, pero su legado queda como referente y como referencia para todos nosotros, los que aquí continuamos. Hoy más que nunca, a mi entender, es necesario que la opinión pública adquiera conciencia de la importancia del consenso para entenderse y, en definitiva, para la supervivencia de una sociedad que aspire a ser verdaderamente democrática.


            Los desafíos globales que debe afrontar la familia humana en un futuro, nos debe hacer reflexionar a partir de trayectorias ejemplarizantes como la de este presidente del gobierno. Ahora, que su voz se ha apagado, tras once años de lucha contra una enfermedad que le hizo olvidar hasta de su propia existencia, conviene que meditemos sobre su encomiable dote, que no es otra que una lucha pacífica desde la comprensión. No tienen sentido las relaciones de odio y lucha sangrienta, la violencia entre los seres humanos. El presidente Suárez, supo establecer diálogos interesantes, consenso sin violencia. El mérito es grande. El agradecimiento es grandioso. Pienso que debemos proseguir esa misma línea, para que la política vuelva a ser más esperanza que espectáculo, más autenticidad que bochorno, más conciencia que negligencia, más donación que interés. Su enseñanza, en suma, debe ayudar a respetarnos más como ciudadanos y también a querernos como personas, para que entre todos, podamos traducir sus deseos, y los deseos de otros, en un mundo mejor para toda la especie humana. Convivir tiene que ser posible. Suárez, en España, lo consiguió. ¡Descanse en paz!.

sábado, 22 de marzo de 2014

Lo conseguido durante años por los abuelos se está destruyendo

Autor: Manuel Perez Cuadrado, colaborador del semanal El Independiente

Durante los años de la dictadura nos echábamos a la calle a base de palos y castigos durisimos mandados por la dictadura de Franco. A base de castigos materiales, muertes y todo tipo de agresiones, conseguimos mejorar la situación social de este país. Costó sangre, mucha sangre, pero conseguimos nuestra meta.

Hoy por hoy nadie se manifiesta, y lo poco que queda en nuestros derechos sociales se están perdiendo día a día.. La gente, o mejor dicho, la juventud de hoy en día, están perdiendo sus derechos.

En primer lugar vivienda  y trabajo que por derecho le corresponde a todos los ciudadanos ¿y pregunto? ¿donde se demuestran estos derechos? La realidad es que hoy existen millones de españoles en edad laboral sin conseguir un puesto de trabajo. Y día a día lo que se hace son más ajuste, ajustes que nos llevan a un trabajo dictatorial como si fuera esto China, mano de obra barata y más esclavitud.

Esto se ve día a día. El salario mínimo en España es de 600€, en otros países de la unión es de 1200€. como vemos en los datos informativos.

¿Como es que el trato con España es tan ruin? Pues no hay nadie en la calle protestando, y no queremos que nuestros hijos y nuestros nietos pierdan el poder adquisitivo que los abuelos conseguimos en el pasado.

Esto que está pasando en pleno siglo XXI no es de solidaridad, ni son tiempos constructivos para el país. Hablando de país, el pasado día de Andalucía ¡pena, penita, pena! La que le han jugado a esta región única en el mundo, llena de privilegios y riqueza, sobre todo riqueza de jóvenes y humana.

Andalucía es tan grande y poderosa que siempre fue considerada como el granero de Europa. ¡Que pena lo que nos han hecho! Veinticinco años de gobierno socialista y ¿para qué? Para tener la pobreza mayor de España.

Esto no puede seguir así, es más, si los autónomos dejaran de pagar un solo mes a la seguridad social, esto seria la hecatombe del país. Y es que los autónomos son los más sacrificados y los que más contribuyen a crear trabajo; y los ayuntamientos solo les ponen impuestos y el pie en el cuello. Y no reciben ningún tipo de ayuda por nada. ¡Acabaremos destruyéndolo todo lo conseguido por los abuelos!

Por favor ¡una solución ya!

Autor: Rafael Pericache, colaborador del semanal El Independiente


No entiendo como puede haber tantos políticos que dicen estar trabajando muy duro para solucionar el problema que tenemos millones de trabajadores y que no den con la solución; posiblemente puede ser que no se este haciendo lo correcto y se este enfocando el problema en otra dirección, como  todos conocemos se esta actuando mas de lado del que mas tiene y ayudándole a que tenga mas cada día, sin embargo a nosotros los trabajadores nos queda todavía que esperar  algún tiempo para que nos toque.

Empezaron con los bancos dándoles muchísimos millones de euros de nuestro dinero que es de todos los españoles para sanearlos , algunos bancos y cajas de ahorros los nacionalizaron, una vez saneados los ponen a la venta y lo privatizan con la consiguiente perdida de muchos millones de euros, siguieron con los grandes empresarios y su famosa reforma laboral donde perdimos todo lo que se había conseguido a lo largo de muchos años de enfrentamientos y negociaciones, y todos sabemos el porque de esto, los políticos buscan una vez terminada su carrera política  asegurarse su futuro con unos grandes sueldos cuando de nuevo lleguen a la vida laboral, pero no un currante normal, sino de consejero en cualquier banco o empresa de importancia a los que hayan favorecidos cuando ejercían de ministros o de  presidente del gobierno.

Y nosotros seguimos igual, cada día que pasa se siguen cerrando empresas que funcionando bien y durante bastante tiempo y que por culpa de esta trampa de reforma laboral tienen todo el derecho de ejecutarla, y dejar en el paro a montones de trabajadores y trabajadoras.

Me parece una falta de respeto a la clase obrera y al ser humano el que no se den las condiciones para solucionar de una vez por toda esta humillante situación que tiene a las familias en una continua tensión y que muchas veces terminan en conflictos familiares que en una situación normal nunca se hubiesen dados.

Nuestros hijos que también son unos currantes han vivido una situación laboral bastante favorable y no entienden, como lo entendemos los mayores, porqué se ha dado esta situación tan desconocida para ellos y ¿que se puede hacer?

A los que trabajan les bajan los sueldos, y suben las horas de jornada laboral, los despiden cuando y como quieren y aun nos pide mas, la verdad no se que mas podemos darles.

Le entregamos  parte de nuestras vidas algunos incluso las perdieron para enriquecerlos y ahora de esta manera nos lo pagan.

El que da todo lo que tiene que más puede se le puede pedir.

La poesía como expresión del alma

Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

Cada año, al despertar la primavera, parece que el alma nos llama a la poesía. Necesitamos expresar desde lo hondo de nosotros mismos, el abecedario que brota de lo invisible, la expresión más profunda de lo que somos, los sentimientos más íntimos que deseamos y buscamos con develo. Es un tiempo de sueños, que son como flores abiertas a la vida, de aspiraciones que nos llevan a la cumbre de los deseos, de resplandor que nos transciende a paraísos olvidados y que proclama expresamente la liturgia del espíritu de la bondad. En el perenne gozo de la enigmática belleza anida la autenticidad, de la que estamos hambrientos, andamos demasiado afanados por llegar a otras cúspides que nada tienen que ver con el encuentro hacia el semejante. Hemos llegado a un clima de arrogancia que resulta realmente arduo abrazar lenguajes del corazón. Por consiguiente, la decisión de la UNESCO de proclamar el día mundial de la poesía (21 de marzo) y de avivar lo poético como expresión profunda del espíritu humano, cuestiones adoptadas durante la treinta reunión celebrada en París en 1999, nos anima a pensar en la lírica como herramienta de unión y acercamiento.

                Ciertamente, en la poesía están todas las emociones, todas las identidades creativas y todos los cánticos liberadores. Hay que volver a ella para hallarse consigo mismo y aproximarse a lo absoluto, para reencontrar la paz malgastada y borrar de la memoria amores que no son. Cada verso forma parte de nuestras vidas, que vivimos en relación, y es este espíritu de comunión el que nos engrandece como personas. No debemos olvidar que también la razón necesita ser sostenida en su búsqueda por un plática serena y una poética efectiva, como la amistad sincera. Las formas pueden cambiar pero el impulso de la conciencia ahí está, para imprimirnos la fuerza necesaria de un ser de bien. La ciudadanía no puede permanecer por mucho tiempo en una tensión permanente, precisamos de otros cultivos que nos permitan expresarnos de manera tan melódica como racional. Es hora de que aprendamos a mirarnos por dentro y a contemplar lo que nos circunda para entender nuestra particular vocación mística.

                Hemos destrozado tantos poemas, que hasta el amor de ocuparse y preocuparse por el semejante, ha dejado de existir en nuestro caminar. Esto pasa por ser pésimos amantes del verso. A lo sumo somos adictos a la palabra fácil. Sea como fuere, cada vez más, nos movemos inseguros y con una carga de egoísmo que nos desgarra interiormente, hasta volvernos irreconocibles en la poesía que somos. Apenas los latidos nos conmueven, en parte porque el mismo ser humano se transforma en mercancía. Por desgracia, nos hemos degradado tanto que la esencia interior de la persona no se valora. En consecuencia, la poesía es más que nunca una exigencia, sobre todo para reivindicar derechos humanos disipados, así como para dar voz a sentimientos arrinconados y restaurar dignidades del aluvión de violencias y violaciones que sufren buena parte de la humanidad. Efectivamente, no hay otra manera de embellecer al mundo que cultivar la diversidad cultural a través del hondo lenguaje de la poesía del deber, esa musa que nos despierta y nos insta a tomar espíritu del camino que tenemos que recorrer.

                Si en verdad queremos sobrevivir tenemos que retornar a nuestra personal interioridad y a poner en valor fundamentos de vida. A la poesía hay que reconocerle su efecto socializador, su carácter persuasivo y único. Convive con cada uno. Forma parte de nuestra existencia. Lo decía Bécquer, "podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía".  Obviamente, los intentos del ser humano por comprender el origen de los dioses y, en ellos, del cosmos encontraron su primera locución en la poética. En todas las artes, por otra parte, aparecen versos irrepetibles, mediante expresión pictórica, musical, danza o teatro; lo que conlleva a tener vigencia el dicho de que "no hay arte sin poesía".  Bajo este contexto, es muy instructivo observar lo importante que es incorporar la lírica como elemento universalizado culturalmente. A veces, de manera sorprendente, sin tener que decir, lo decimos todo con una mirada que, por sí misma, ya es una voz. Indudablemente, es la mejor compañía a nuestro silencio. No hay que decir nada y todo queda dicho.

                Por ello, el encanto del verso perdura con el tiempo y en todos los continentes. Parece frágil y es un fruto que nos sacia de todos los vacíos. Es la llave maestra de los corazones. Su construcción rítmica de las palabras, su capacidad de síntesis, su horizonte abierto, nos hace profundizar en la complejidad del orbe y en las estéticas creativas del arte más natural. Evidentemente, el templo de la poesía huye de la indiferencia, y marca otras esperanzas más sublimes, a partir de la fascinante idea contemplativa de la meditación. Con razón, en el poema hallamos nuestra privativa experiencia difícilmente traducida  de otra manera. Y es a partir de esta diversidad de sensaciones plasmadas, cómo podemos descubrir otras maneras de entenderse y otros modos de describir situaciones que todos, y cada uno de nosotros, vivimos con los mismos interrogantes e idénticas respuestas.  Estoy convencido que su resonancia versátil ayuda a ver las cosas con otro tacto, o sea con otra visión mucho más estética, de conocimiento y descubrimiento del prójimo. Extraordinaria vía para la paz, porque si la poesía es una función de talento, también es una aptitud que determina una vocación interior.

                Al fin, todos somos un poco visionarios o clarividentes, creadores de ensueños con ojos de niño, activistas de pasiones místicas, descubridores de imágenes irrepetibles, que lo son en discernimiento y que nacen como el sol de la mañana, de manera cristalina. Naturalmente, las capacidades creativas de cada ser humano son diversas y reflexionar, en sí ya es un acto poético, que permite redescubrirse en todas sus dimensiones. Por desdicha, existe todavía una tendencia absurda a no valorar el papel del poeta, que es como negarse a no apreciar al mismo ser humano. Sería fundamental que estas etiquetas trasnochadas dejasen de tener fuerza en mundo globalizado como el presente.

                Sin duda, la poesía es un bien social  a proteger, su buena salud va a depender de la evidencia con que sembremos y de la claridad con la que interpretemos esos caminos tomados. Hoy por hoy cohabita en el mundo demasiado inhumano en estado salvaje o con vestimenta que esconde a un bárbaro. Por eso, la poesía es tan imprescindible como necesaria en la época actual, aunque sólo sea para poder respirar placenteramente y saber que existimos más allá de un número, con pensamientos renovados y libres de ataduras. En el fondo, un poema no es algo que se ve, sino algo que se siente, tampoco es el horizonte que nos permite mirar, sino el cielo que nos insta a hallarse y a ser el poema que jamás se debió truncar, nuestra propia vida. Vivámosla a corazón primaveral,  puesto que vivir ya es aprender a convivir.


viernes, 21 de marzo de 2014

Sigue coleando...

Editorial 96

Sigue coleando en Sanlúcar el tristemente asunto de los zumos, parece ser que la autoria del hecho no ha quedado lo suficientemente clara para la formación local socialista que pide que se aclare el tema, todo esto sin dar una respuesta contundente al asunto del plagio de uno de sus concejales estrella, el delegado de igualdad Vicente Ramírez.

            En fin, que se acerca una campaña calentita, ahora con las europeas, y después con el resto, que unos años nos quedan… ¡Y todavía no vemos un panorama esperanzador en el ambiente político sanluqueño.

            La coalición PSOE-Cis no ha hecho más que alejar al ciudadano de la política. Unos señores, desconocidos por completo de la vida social, llegaron a unos sillones, investidos por la todopoderosa Irene, y ahí pululan, sin tener un acercamiento real con el ciudadano. Salvo excepciones de grupos afines a sus siglas.

            Sus socios de gobierno, el Cis, un partido de extraña formación, navega a las espaldas de su fundador, Juan Marín, quien ha visto en el movimiento ciudadano la posibilidad de perpetuarse en este mundillo de la política, o sea, ser un político “de los que viven de la política”.

            El panorama no es mucho mejor cuando vemos al PP, una candidato impuesta, unas bases divididas, y el pueblo que los mira de reojo debido a experiencias pasadas con esta misma formación política.

            ¿Y que nos queda? A la espera de la aparición de formaciones políticas locales, que siempre aparecen a última hora, y descartando el PA, que prácticamente no existe sin su líder, Antonio Prats, que ya está políticamente quemado, y sin persona alguna que parezca sustituirle, la única alternativa para Sanlúcar parece ser IU, partido que está resultando ser la verdadera oposición en la ciudad.


            No es que su candidato sea muy carismático, sino por descartes, porque los demás son peores. Veremos por tanto que es lo que ocurrirá en estos días en el que “colearan” muchos asuntos, pero sobre todo, colearan sobre a que partido político escogeremos.

Cien años, vista

Autor: José Antonio Cordoba, colaborador del semanal El Independiente


Polvo de piedra. No es una errata, es en lo que nuestros hijos o nietos se convertirán según las últimas afirmaciones del eminente científico Stephen Hawking.
Con toda probabilidad como ocurre en todo, emigrarán de este planeta los de bolsillos abultados, jugosas cuentas bancarias y demás especímenes selectos. Los demás, a ver como estos individuos desde la ventanilla de su nave espacial nos brindan, uno y grande, corte de manga.
Nos hemos parado a pensar alguna vez en esa imagen que nos han brindado algunas pelis de ciencia “ficción”, sobre la emigración de la raza humana por el espacio. De verdad podemos pensar ante la declaración de Hawking ´de ser cierta´ que el ciudadano de a pie va a tener un lugar en esos nidos idílicos “de paz y confraternidad”. ¿Realmente creemos que van a trasladar la pobreza a otros mundos. Realmente pensamos que seres de otros mundos van a permitirlo?
Mirando a nuestro alrededor pienso, yo, que soy un negado de la vida, ¿Cómo van a poder trasladar a todos los humanos a otro mundo? Pero dejemos de ser ingenuos, de creernos esos mítines propagandistas donde un Rajoy habla a la nación diciendo que vamos a sobrevivir, que todos y cada uno de los españoles vamos a ser transportados. ¿De verdad?, pero si no nos dicen la verdad en asuntos mundanos, cuanto más en una posible situación de tal envergadura.
Pienso que con el planteamiento de Hawking el ser humano está obligado a pensar en el día a día. –Escribiendo se me viene a la mente esas campañas auto propagandísticas donde se nos plantea que en pocos años la longevidad del ser humano superará los cien años– ¿Es posible alterar una evolución de miles de años y hacerla en unos cien? Realmente sería previo a esta posible marcha galáctica, un desastre terrenal, bien natural, aunque con toda probabilidad sería artificial, donde se reduzca, reduzca, reduzca la población humana lo suficiente, como para albergar alguna posibilidad. Claro está que después tenemos lo de nuestra capacidad para la destrucción, innata en nuestros genes.
En definitiva que el transportar la raza humana fuera de nuestro globito terráqueo resultaría algo utópico.
Si bien es cierto, que la ciencia espacial necesita de fechas cortas, cercanas, que permitan hacer de la investigación un algo sustancial y no algo que dista mucho de tener un fin concreto en el tiempo.
El cardumen humano queda lejos de parecerse a la majestuosidad en movimientos de un banco de peces. Hecho por el cual una extracción de la raza humana de este planeta resulta imposible. Siempre nos quedará ese sueño de que, ante las adversidades el ser humano aúna esfuerzos y el individuo pasa a convertirse en masa.

Pero ¿y si no cabemos todos? ¿Quién o quienes elegirán a los que irse? ¿Cómo será esa elección?

Combatir la desesperación

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente


El pueblo camina descontento. Buena parte de su ciudadanía se hunde en la desesperación. Gobierna la economía de la exclusión, la supervivencia del más poderoso,  donde el fuerte se merienda al débil. Esta es la triste realidad con la que convivimos en mil atmósferas. No podemos seguir con este huracán de incertidumbres y no hacer nada. Por desgracia, en lugar de iniciativas creativas y batalladoras nacieron otras conciencias como la pasividad y la sumisión más indignante. Cuanto antes hemos de salir de este absurdo estancamiento que nos aborrega y domina a su antojo. Tenemos la obligación de liberarnos de tantas mezquinas dependencias de poder, similar al tradicional sometimiento del obrero-proletario en el sistema capitalista, que lo único que nos provoca es una ferviente frustración o desengaño, predisponiéndonos al abandono de nosotros mismos.

            Naturalmente, nadie tiene el derecho de usurpar el papel de único guía, porque ello supone la destrucción de la verdadera voz ciudadana. La negación del derecho de ciudadanía a reivindicar espacios más justos es algo tan preciso como necesario. La vida ciudadana se empobrece de motivaciones cuando el poder adquiere un aspecto opresor y agresivo. Se corre el riesgo, como está sucediendo, de que no se respeten los derechos humanos, bien porque se les priva a los pobladores de poder hacer su propio camino, bien porque no se reconoce la libertad personal del individuo.

            Indudablemente, este desorden con el que habitamos y convivimos en el mundo produce tanta desesperación, que a veces nos puede el desaliento. El estimulante de la esperanza puede ayudarnos a divisar otros horizontes. No lo olvidemos. Es verdad que tenemos circunstancias tan desesperantes que la intranquilidad parece haber tomado nuestra propia existencia humana. Sin ir más lejos, recientemente Naciones Unidas lamentaba la falta de capacidad de la comunidad internacional, de la región y de los propios sirios para detener un conflicto que ya entra en su cuarto año, señalando su portavoz que la población necesita de forma desesperada el fin de la violencia. El que ciudades y pueblos enteros se queden reducidos a escombros, debiera hacernos reaccionar para detener, sin más dilación, cualquier conflicto.

            Por desventura, hemos perdido el buen juicio, la conciencia por avivar el diálogo. En ocasiones, todo parece destruirse. En este sentido, conversar por el cambio es una necesidad. De ahí, que nos alegre por ejemplo, el que las mujeres indígenas reivindiquen la participación política y reclamen que se estudie en mayor profundidad el impacto de las políticas públicas de los Estados en el acceso de las mujeres autóctonas y rurales a los beneficios sociales, económicos, culturales, de la migración y de la tenencia de la tierra. Sin duda, es el momento de establecer un nuevo orden más armónico, pensando en las personas más necesitadas, víctimas de la desigualdad y de otros males que nos degradan como seres humanos.

            Verdaderamente degradante de la especia humana es, asimismo, que la heroína, cocaína y otras drogas continúen matando a multitud de personas como ayer. A pesar del pesimismo que puede inundarnos al conocer estas noticias, nos anima saber, que durante estos días de marzo en Viena, se analicen las formas en que se puede reducir el suministro y la demanda de drogas, así como el problema del lavado de dinero y la cooperación judicial sobre el tema. Ciertamente, ningún país puede afrontar individualmente el desafío del tráfico ilícito de drogas, pero debemos unirnos para acabar con este comercio que genera millones de dólares para unos y muertes para otros. Otra injusticia más, que aún es más repelente ejercida contra un desdichado. Ante estos ambientes tan cotidianamente dolorosos, sería necesario que las sociedades despertasen de la deshumanización y ofreciesen más ayudas de apoyo a personas que sufren los efectos de violaciones, violencias y crueles compraventas. 


            A pesar de los muchos pesares que nos horrorizan, también debemos huir de toda tentación de venganza y ser capaces de inspirar comportamientos reconciliadores. En cualquier caso, no es bueno desesperar por nada, ni por nadie, cuando todo parece acabado, en doquier lugar renace una ola y el mar lo consuela todo. Esto significa que seguimos navegando.

domingo, 16 de marzo de 2014

La crisis en España

Anónimo

La crisis que venimos padeciendo ha sido inventada por los ricos para dejarnos en el paro, para que no podamos mantener a nuestras familias. Asimismo, para que no podamos pagar nuestras hipotecas, y por mediación de los bancos poder quitarnos lo poquito que tenemos los pobres. Los ricos cada vez son más ricos y los pobres cada vez son más pobre; así nos tienen sometidos bajo sus pies.

No podemos cruzarnos de brazos esperando a que nos quiten lo poco que nos queda ¡hay que hacer algo! de lo contrario iremos cayendo uno por uno por culpa del paro.

El rico todo lo quiere para el, son ambiciosos; cuanto mas tienen más quieren, se creen los dueños del mundo porque tienen dinero. El dinero hace mala a las personas; no les importan que los pobres sufran y pasen necesidades.

Los políticos, sean de izquierdas o de derechas, siempre se pone de parte del que más tiene, exprimiendo a los pobres para dárselo a los ricos. Tenemos que unirnos para que no nos pisoteen más y defender nuestros derechos como seres humanos que somos. Vivir una vida más digna y justa, sin tanta mentira ni tanta ambición que nos están llevando a un callejón sin salida. Por este camino nos vamos a destruir nosotros mismos por el vicio del dinero y el poder.

Luchemos unidos por un mundo nuevo, donde no existan ni ricos ni pobre; donde todos seamos iguales en derecho y en deberes, viviendo en igualdad en la tierra. La tierra es rica en abundancia para producir para todos los seres humanos.

El poquito dinero que tenemos los pobres se nos va en pagar impuestos que el gobierno nos obliga a pagar. No nos van a dejar dinero ni para comer. NO podemos dejar que los políticos hagan y deshagan a su antojo, sin contar con el pueblo para nada. Es el pueblo el que tiene que tomar las decisiones en Asamblea y no los políticos que se venden por dinero.


Unidos seremos fuertes, ayudándonos y apoyándonos los unos a los otros.

El maltrato a la mujer

Anónimo.

El hombre y la mujer deben de llevarse como amigos y no como enemigos. Haciendo el amor y no la guerra. Las leyes le da el poder a uno y se lo quita al otro y el que tiene el poder se aprovecha de las circunstancias para dominar, abusar y pisotear al otro. El hombre y la mujer somos victimas de las leyes haciéndonos enemigos el uno del otro.

A las leyes les interesa que entre el hombre y la mujer haya guerras, conflictos, separaciones, y se destruya a las familias, porque las leyes existe porque hay violencia, y a los gobiernos les interesa que haya violencia, conflictos y guerras porque así es como vive y se sostienen los gobiernos, porque si no hay conflictos ni violencia los gobiernos desaparecerían.

La culpa no la tienen ni el hombre ni la mujer, la tienen los gobiernos con sus leyes que nos enfrentan a las mujeres contra el hombre para su propio beneficio económico.

Hombre y mujer ¡no os hagáis daño el uno al otro! El querer dominar y tener poder sobre la otra persona, sea hombre o mujer, trae conflicto, guerra y sufrimientos. La paz es amor, la guerra es sufrimiento para todos. No hagamos caso de esas leyes injustas que da el poder a uno y se lo quita al otro para destruir el amor que hay entre los dos.


La familia es lo más bonito que hay, mantengámosla unida para que no haya sufrimientos. Salud y amor para todos.

sábado, 15 de marzo de 2014

Polvo de piedra

Autor: Jose Antonio Cordoba

Fría, inanimada, tosca y olvidada, la piedra ha acompañado al ser humano en su evolución. Elemento tan afín a nuestro ser como las células mismas.
Nunca me cansaré de hablar de ella, enamorado de sus formas. Nunca encuentras dos iguales, pero todas tienen algo en común, cuentan nuestra historia, nos recuerdan que somos parte de un todo muy, muy superior.
Los de a pie, consideramos las piedras como un elemento decorativo para fachadas; un obstáculo en el camino al que darle una patada; un proyectil que lanzar a un cristal o a otro individuo. ¿Cuantos no habéis transitado por la orilla de nuestra playa recogiendo conchas, y al ver una piedra la habéis ignorado?, ¿Os habéis parado alguna vez a contemplar sus formas?, de buen seguro que ¡no!
Sin embrago, hoy que nos afanamos en buscar nuevos elementos arquitectónicos ligeros, elegantes e incluso biotecnológicos, la piedra sigue siendo el sostén de todos esos avances. En todos ellos la piedra en sus más diversas cualidades está integrada, a veces por necesidad de resistencia, por belleza o simplemente por añoranza.
Es tan importante la piedra que es, quizás, el enemigo más temido en el orbitar de nuestro planeta, el enemigo número 1 que tiene más posibilidades de acabar con nuestra existencia.
Pero lo que realmente me enamora es la historia que nos cuenta de nuestros ancestros, de aquellos moradores de lugares tan dispares e inaccesibles que vieron en la piedra el elemento a incluir en sus vidas, a servirse de ella, a dejar en este elemento sus vivencias, victorias, derrotas, curiosidades e incluso su nombre.
La piedra tiene memoria, belleza y riqueza, la piedra es el Dorado, es el cielo, estrella del Universo en nuestro planeta, es agua, en definitiva es vida.
Pero si existe un lugar donde la piedra se resiste a la codicia humana es en Sudamérica (entre otros lugares), escojo esta zona pues es un lugar donde la piedra sobrevive cobijada y arropada por la naturaleza.
Los distintos espacios ocupados por el ser humano en la antigüedad sudamericana han desaparecido, o más bien, han sido ocultados tras su abandono. La selva en su necesidad de recuperar su espacio ha cubierto las construcciones humanas, preservándolas de nuestro afán destructor. Pero desgraciadamente la codicia humana en la mayoría de los casos, no ha tenido piedad y ha conseguido rescatar de la madre naturaleza estos enclaves pétreos. Egoístamente hablando, para deleite de muchos de nosotros.

La piedra es la esencia misma del ser humano. Es ese perfume que se te queda grabado de por vida en tu cerebro. Probablemente la esencia de la piedra la llevemos guardada en nuestros genes. Será por eso que nos volvemos ‘polvo de piedra’ cuando dejamos de existir.

¡Cuantos más gatos, más ratones!

Autor: Manuel Perez Cuadrado "el Pere", colaborador del semanal El Independiente

Es lo que ocurre con nuestros políticos. Son tan inútiles que no saben explotar la grañidísima riqueza de este país. ¿Cómo se puede ser tan inútil como son estos políticos?

Montones de asesores, gastos inútiles y horrorosos, obras faraónicas, costosas y sin rentabilidad, administración injusta y fatalista, incoherente, falsa, hipócrita, perruna, sangrienta y mentirosa.

Nos están dando “el estacazo”. ¿Qué esto? Esto es la manera que tienen de tratar al pueblo español, nos están dando estacazos a todas las familias. España está aplastada y hundida con una administración que nos ataca brutalmente con impuestos, cada vez más impuestos. El consumo no aumentará porque el sueldo de los trabajadores, y digo trabajadores, esos afortunados que trabajan en este país, es cada vez más bajo.

Y digo yo: “¿con lo rico que es este país?”. En agricultura tiene un potencial increíble al igual que en ganadería. Tenemos un clima maravilloso para producir ¡porque estamos como estamos!

Abrir un pequeño comercio familiar te cuesta, te comen te devoran con impuestos, ¿quien puede con esto? La ciudadanía sufre las consecuencias por el abuso exagerado de impuestos. Este es el trato que tenemos, el estacazo; nos matan poco a poco. Hemos de evitar estos abusos y no votar a nadie, votar en blanco, todos los ciudadanos.

Ahora hablan de corrupción, de dinero negro, gobernantes todos, “no tenéis conciencia, ni dignidad, ni moral. Corre prisa para que desbanquemos a los de la calaña de la manipulación, para así buscar la solución a la diferencia económica entre ricos y pobres. Los poderosos se han aprovechado de nosotros y han creado esta miseria, y ellos con sus paraísos fiscales para asegurarse su dinero. Las instituciones crean leyes pero paralelamente hacen la trampa para ayudarles.

Pero el pueblo tiene en sus manos el voto, el voto en blanco, porque existen tantas injusticias en estos momentos a nivel mundial que han llevado al mundo a la pobreza, a la desigualdad y a la miseria.

Existe un desagravio a los valores humanos a altos niveles y es parte de la causa humana en la desgracia actual. ¿Y el pecado? ¿Donde lo dejamos? Por favor, que es esto del pecado. Fíjense bien, los 32 más ricos de España tienen tanto como el resto de 40 millones de españoles pobres. ¿Pero que es esto?


Hay que buscar soluciones y no marear más a la perdiz. No votemos a estos y démosle largas.

Luchador en el abismo

Autor: Jose Antonio Moreno Ollero, colaborador del semanal El Independiente


En el abismo de mi vida, solitario yo me encuentro
perdido en la miseria, temo caer en el fondo
Cuando mi alrededor va cayendo, siguiendo día a día
que el desastre y la miseria, me vienen persiguiendo.

En una lucha constante con pie en esta batalla
me fluyen dones flamantes ¡aun no la tengo perdida!
Llevo artes de guerrero, con ideales en la cabeza
sin mosquete ni mortero y nuevas metas que buscar.

Compañeros y amigos que fuimos competidores
en la calle saludamos hablando de trabajos y pormenores.


En mi casa falta el aire, con tristeza hoy salí,
vuelvo con desaire por lo que no puedo conseguir.
Yo que digo compañero, esto es triste para mí,
si en tiempos fuimos los primeros ¡hoy no te has de rendir!

Soporta este chaparrón, ciudadano de carrera,
ciudadano de profesión, no sabemos que nos espera.
Y mientras mi amigo se aleja, es el centro de mi corazón
que a mi cabeza aconseja ¡no te vengas abajo por favor!

Y mi lucha es constante, buscando con tesón,
Donde llamaste antes insiste y golpea el portón.
Que los gritos se oigan lejos, que crispen puertas y ventanas.
A los grandes yo me quejo y que el futuro sea mañana.

Con sonrisa no sentida entregando los papeles
Esperando una llamada y pateando entidades.
Mi esperanza va perdida confiando en el futuro
¡no lo entiendo que me pasa! Ya no respiro aire puro.

He de volver a mi casa con disgusto en mi semblante
Al llegar a la antesala mi señora está delante.
Mis chiquillos corretean, yo los miro de reojo,
es mejor que no me vean ¡cierra Manuela el cerrojo!

viernes, 14 de marzo de 2014

Politicuchos

Autor: Jesús Rivero Ruso


A veces, por la noche, cuando mi cuerpo habito,
cuando el ruido nocturno sacude los cristales,
pienso en esos políticos por no pensar en nada
y siento de improviso sudores de alegría.

Su piso reluciente de adornos niquelados,
la sala florentina y el ventanal florido;
las facturas pagadas y la cuenta boyante;
familiares alegres con voz entreverada.

Pienso en un congreso decrepito y corrupto,
en siglas que se aúnan para seguir robando,
en pueblos como el mio.
Pienso en politicuchos que solo piensan en ellos,
que venden a personas y compran sus favores,
educan a sus hijos con aires refinados
y dan dos golpecitos con gesto campechano
al asesor asiduo que dicta su camino.

Resulta confortable pensar en esas cosas
cuando es solo la noche lo poco que nos queda
porque siempre sería más desconsoladora
la idea de esos hombres que viven como pueden
y sabe Dios qué comen al fin de la semana.

Sanlúcar se adorna para el carnaval

Jose Antonio Moreno, colaborador del semanal El Independiente

Lástima que me tenga que acordar de aquella famosa frase que dice “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Y en Sanlúcar, la culpa de que esto suceda en esta fiesta del carnaval la tenemos todos aquellos que tomamos parte en la cabalgata.

Parece ser que los sanluqueños tenemos una idea muy particular de lo que es el carnaval: desorden, pasotismo, pérdida del decoro, mamarrachos, con una falta de ideas,  y sobre todo, consumo masivo de alcohol. Sin respetar edades. Una droga que erróneamente creemos que es “para ponerse a gusto”, ¡vaya creencia la de aquellos que son pobres de mente, puesto que la embriaguez es un estado de incomodidad para el cuerpo.

Pero lo importante es que: ¿Qué sería un desfile de carnaval sin alcohol? Pues planearíamos mejor lo que íbamos a hacer, aclararíamos nuestras ideas, respetando el desfile, al público, no perderíamos la compostura aunque estemos divirtiéndonos, todo con orden y disciplina.

¡Claro que si! Podemos beber una copa de vino, un refresco, una cerveza, pero con respeto hacía la bebida. Está visto que Sanlúcar se divierte en carnaval de un modo muy especial pues la mayoría están borrachos y convierten a nuestro pueblo en un vertedero.


¡Ojala un día podamos dejar de ser tan mentirosos y llegue a ser una realidad aquello de “que bonito está mi pueblo, que bonita mi ciudad, cuando llega el carnaval”. Ahora la letra debería rezar así: “que pena de mi pueblo, cuando llega el carnaval, lleno de borrachos y suciedad

¿Quien nos traerá consuelo?

Editorial Nº 95

“Y yo mismo regresé para poder ver todos los actos de opresión que se están haciendo bajo el sol, y ¡mira! Las lagrimas de aquellos a quienes se oprimía, pero no tenían consolador; y de parte de sus opresores había poder, de modo que no tenían consolador. (Ecl.4:1)

Abrimos hoy esta editorial con una cita bíblica que, escrita hace años, parece ser que ha sido redactada en nuestros tiempos por alguien que está padeciendo los antojos y caprichos de la clase gobernante y la clase empresarial  que hace que estemos todos nosotros sufriendo, nosotros, los de clase media y baja, el ciudadano común, ese que se ha hartado de trabajar toda su vida para poder tener un pisito de setenta y cinco metros y un coche. Algunos tal vez cogían una semana de vacaciones, no más, pues el jefe se podía mosquear.

Si, ese es el ciudadano común, aquel que ahora ha perdido su casa y su trabajo, el coche no lo ha perdido, pero ya tiene catorce años y está para la chatarra, aunque lo coge poco debido a que no tiene para el seguro ni para la gasolina.

Este es el ciudadano común, aquel que está oyendo de la clase gobernante y empresarial que la culpa de todo es suya, por haber querido tener un piso y un coche, incluso algunos se atrevieron a coger una semana libre para irse de vacaciones. Y te señalan con el dedo mientras lo pierdes todo. Y todo lo que pierdes ellos se lo llevan.

Este es el ciudadano común, tu y yo, el españolito medio, aquel que hace lo que sea por unas miserables monedas porque a eso nos tienen acostumbrado; y no hay quien nos consuele, ni la clase gobernante, ni la clase rica y empresarial. No tenemos nada ni a nadie, excepto…

… solo a nosotros. El ciudadano media se da cuenta de que tiene la fuerza de ser la mayoría, que la da la unión. Y el ciudadano medio grita ¡basta! Y da un golpe con su puño y se pone en pie y todo comienza a cambiar.


Pero es solo un sueño ¿o no?

martes, 11 de marzo de 2014

En búsqueda de la felicidad

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

A cualquiera de nosotros le gusta llevarse bien con uno mismo, vivir mucho, pero mejor aún vivir bien y, todavía más, poder sentir el amor todos los amaneceres, aunque sólo sea para poder amar, y hallar en el bienestar del semejante su idéntico afecto. Personalmente, me interesa mucho más el índice de placidez de un pueblo que su producto interior bruto. Este último fruto lo único que hace es volvernos materialistas. De ahí, que aplauda la labor de Naciones Unidas, por reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de los seres humanos y la importancia de su inclusión en las políticas de gobierno. Pero también esta complacencia íntima depende de cada uno de nosotros. En la medida que nos donemos, sin esperar recompensa alguna, nos sentiremos más satisfechos. Obviamente, se precisa un nuevo modelo de vida, que apueste por una prosperidad más colectiva, no sólo basada en la cuestión económica, sino también en otros paradigmas medioambientales, sociales o propiamente humanos. A mi juicio, tenemos que dejar que actúe más el sueño del amor sin condiciones, para ser sensibles a tantos desórdenes sembrados desde la parcela inhumana del dominio. Únicamente hay una cuestión importante en el cotidiano quehacer existencial, contribuir a que lo armónico cohabite en nuestros regios pasos. Todo lo demás no tiene importancia.

Efectivamente, sólo desde el reencuentro de unos y de otros, bajo el propio obrar ético, es posible la concordia. Por desgracia, el mundo cada día es más infeliz, y por ende, tremendamente injusto. Hemos perdido por el camino tantos desvelos en la búsqueda de la verdad, que apenas nos queda valor para reorientarnos en este caos que hemos generado todos contra todos. Resulta significativo el cúmulo de degradaciones vertidas alrededor del medio ambiente o del mismo ser humano en cuanto a su innata dignidad. Por otra parte, resulta verdaderamente mezquino que en los mismos países se formulen políticas que conllevan a fuertes desigualdades, cuando los gobiernos deberían animar a que la solidaridad entre regiones fuese algo más que meras palabras, adoptando indicadores básicos de bienestar mínimo para sus ciudadanos. Sería bueno, en consecuencia, que coincidiendo con el Día Internacional de la Felicidad (20 de marzo), adquiriésemos nuevos compromisos de desarrollo más inclusivo y sostenible, reafirmando nuestra promesa de compartir con los que menos tienen. Trabajar por el bien común, aparte de engrandecernos y de tranquilizarnos por dentro, también nos enriquece, sobre todo a la hora de reencontrarse uno consigo mismo, que puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.

Sabemos que la compasión fomenta el dicha anímica, por muy fuertes que sean las cenizas de la desilusión. Al final nuestro corazón armoniza con aquello que somos, no con lo que tenemos. Con frecuencia el mundo busca la felicidad en los placeres, en los bienes materiales, y ese camino lleno de competitividades, lo que genera es un volcán de conflictos. Es preciso repetir, que no puede haber solidaridad, donde no anida el amor verdadero. Sería precioso para el futuro del ser humano que nos olvidásemos de nuestros intereses para entregarnos con generosidad al servicio del prójimo. Hoy el mundo necesita personas de horizontes amplios, ciudadanos de corazón grande, dispuestos a dar lo mejor de sí por la especie humana. O sea, de vivir para los demás.

La persistente crisis actual, a mi juicio, lo que requiere claramente es una revisión de las actuales estructuras políticas, económicas y financieras a la luz del imperativo moral, para que el bienestar alcance a todos los individuos. De cualquier manera, considero, que urge corregir los errores de nuestros instintos. Tampoco se puede vivir con tranquilidad viendo el rostro de horror de tantas vidas inocentes, víctimas de la violación de los derechos humanos tantas veces ignorados. Los centros escolares no pueden ser usados con fines militares. La pobreza no puede ser enquistada en los más débiles. Desde luego, estas horrendas situaciones tienen que cambiar si en verdad pretendemos que todos los ciudadanos tengan las mismas posibilidades de desarrollarse. En cualquier caso, para que culmine un clima de progresos auténticos y suficientes para todos, habría que modificar hábitos que se han vendido como ejemplarizantes; estoy hablando de la tolerancia inmoral tapada por esas mismas estructuras poderosas. No pueden quedar impunes hechos que corrompen, al final la podredumbre alcanza a todos.

Realmente, parece que vamos de fracaso en fracaso, y esto debe enseñarnos a rectificar, a buscar nuevas fórmulas para reactivar el ánimo. Los momentos actuales me parecen que son de una gran oportunidad para volver a comenzar con más tesón la lucha por ese bienestar gozoso que todos los seres humanos buscamos y nos merecemos. Por desdicha, multitud de ideologías dominantes tratan de imponer unos criterios egoístas, inspirados en el comercio más absurdo, implantando en la mayoría de las ocasiones la violencia y el odio como medio racional de los conflictos que puedan surgir. Es hora de que la ciudadanía mundial despierte y aspire a reivindicar una vida feliz y plena, libre de temores y ataduras, sin necesidades y en armonía con el orbe. Indudablemente, el progreso y la calidad de vida de sus moradores revierte en la felicidad que se respira. Por ello, hay que buscar la orientación global, aunque tengamos retrocesos y contradicciones, lo más importante es analizar el problema, ver que sí los niveles de salud pública, de estabilidad laboral o de calidad del medio ambiente, así como el goce pleno de los derechos humanos, no pasan del papel a la realidad, debemos intervenir de manera inmediata. Necesariamente, los valores de felicidad, armonía, justicia, dignidad, son de aplicación directa, necesaria y perentoria, para todos los pueblos y para todas las personas.


Ciertamente, por lo dicho anteriormente, cuesta entender que haya personas felices cuando otras, tan humanas como ellas, continúan sufriendo la exclusión de la vida, el terror y las privaciones hasta de aliento puro. Está visto, además, que el ser humano no puede lograr la paz, la seguridad y la felicidad sin tener un equilibrio satisfactorio de sus necesidades materiales, pero también espirituales. Un espíritu feliz siempre es un bien común, pero antes tiene que apreciarse a sí mismo. Consecuentemente, los distintos gobiernos del mundo han de garantizar el armonioso desarrollo del ser humano, y en este sentido, la familia que en verdad lo es, son los que primero cuidan y enseñan a sus hijos, para que puedan llevar una vida feliz y solidaria entre hermanos. Con premura, tenemos que desterrar los privilegios y beneficios injustos en favor de los países o familias más pudientes, clausurar los muchos paraísos fiscales que empobrecen a los más pobres, para empezar a movernos por un orden más equitativo. Al fin y al cabo, no olvidemos que el hombre más feliz es aquel que sabe reconocerse en ese eslabón del camino, como un ser que comparte y que se parte de alegría ante el bien ajeno, viviéndolo como si fuera propio.

¿Otro año sin una playa digna?

Autor: Rafael Pericahe, colaborador del semanal El Independiente

Voy a comentar una historia de mi ciudad que todos conocemos y pocos comentamos, un problema que nos afecta a todos y es nuestro litoral no se como llamarlo costa, ribera, en cualquier caso nuestra playa, aquí ocurre lo que no pasa en ningún pueblo de nuestro entorno incluso me atrevería a decir en nuestro país, en todas las playas cuando se pierde la arena pues nada se regenera con arena que traen en un barco que es exclusivo para este menester, y se acondiciona para que los bañistas disfruten en la temporada de baños. Bueno en Sanlúcar es distinto cuando nuestra playa pierde su arena nada se desmonta el paseo marítimo y se construye otro así hasta tres veces, que pasa en Sanlúcar que tenemos unos iluminados que piensan como el pianista que en vez de acercar la silla hacia el piano tira del piano para acercarlo a la silla. Madre mía son cuatro paseos marítimos desde principio del siglo XX uno tras otro sin conseguir el que nos hubiese colocado como una de las mejores playas de la zona, el primero en la avenida de los hoteles o antigua avenida de Villa Marta con suficiente arena en nuestra playa, el segundo a finales de los sesenta o principios de los setenta, para mi con muchas comodidades para todos peatones y tráfico, con bastantes zona de aparcamiento, y con una playa con suficiente arena como tener, en la zona mas cerca de la pleamar, la calzada, dos filas de casetas y un chiringuito en la misma orilla, luego tuvimos otro no recuerdo la fecha y nos retranqueamos hacia la ciudad unos veinte metros, y que empeoramos los dos anteriores, luego se izo este ultimo el peor para mi hasta la fecha y que también nos retranqueamos aproximadamente otros veinte metro, y digo yo en todas partes cuando el agua amenaza el paseo marítimo se hace un acopio de arena y la playa se regenera, en Sanlúcar es diferente cuando las aguas amenazan el paseo marítimo pues nada se quita el paseo marítimo y se construye otro mas arriba y no pasa nada, así hasta tres, por estas cosas en Sanlúcar somos únicos, nuestros dirigentes son únicos, y seguiremos perdiendo lo que siempre nos a distinguido, somos únicos en lo mejor y en lo peor. Un poco de cabeza compañeros haber si de una vez por todas se hacen un espigón a la altura del callejón largo que proteja la zona de bajo de guía, y otro a la altura del club náutico que proteja la zona de la calzada, como tienen algunas playas vecinas y que protejan las nuestra de las crecidas del rio.
A POCOS REMEDIOS HASTA LOS MALOS SON BUENOS

lunes, 10 de marzo de 2014

Los monstruos gigantescos del despilfarro

Autor: Manuel Perez Cuadrado "El Pere"



Estos tíos de la política deben de pagar por la gestión monstruosa despilfarradora que nos han llevado a la ruina y a la miseria. Para que sirven estos inútiles. El político que efectúa un gasto de este tipo, un gasto de lo público, excesivo, aquí en España no les pasa nada. En otros países, jamás tendrían un cargo público en su puñetera vida.

¡Vamos! Esto que pasa en España es para cortarles los vuelos a estos inútiles. Vengo diciendo que el 90% de los políticos de este país no valen para nada. Hay que echarlos a sus casitas, para que se cuenten los cuentos que han hecho o bien, que miren los premios recibidos. Porque es que encima, muchos de ellos han recibido premios. Estos son los inútiles que nos gobiernan.

A ver si los españolitos de a pie nos daos cuenta ya de quienes son.¡Vengan y vean! Se escuchan gritos, palmadas, carteleras, vean lo que estamos haciendo. Si, claro que si, estáis haciendo monstruosidades con nuestro dinero público, habéis hecho barbaridades, y  no pagáis nada. ¡Es que se van de rositas!

Hay que cambiar y hacer una ley para que aquellos que gasten mal el dinero y lo despilfarren, paguen con su patrimonio todas las deudas causadas, y cambiaria la manera de administrar el dinero de todos los españoles.

Miles y miles de millones de euros se han gastado en este país por ser analfabetos de la administración, y esto sucede porque son inútiles totales. Estamos cansados de ver la tele y ver su información diaria donde al conocerse los datos de cómo está la situación y encima donde han gastado los dineros en “empresas gigantescas tipo aeropuertos que no sirven para nada” que se echa uno las manos a la cabeza.

Pero ¡ojo! Que tengo mi mascota que mira la tele y me hace como si estuviera imaginando porque hacen estas barbaridades. Mi mascota es una gatita muy lista, y me dice que estas obras se hacen porque su amigo el gatito del vecino le ha dicho que reciben mucho dinero de las empresas constructoras que hacen el trabajo. ¡Vaya con los gatos! ¡Hay que ver lo que saben!

La permanencia europeísta de unidad

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

Europa ha de permanecer unida, quizás con otros liderazgos más ejemplarizantes. Algunos movimientos populistas sostienen que peligra esta unión por la desconfianza y la falta de solidaridad de unos y de otros, pero en realidad son también responsables de aquello que ellos mismos acusan. A mi juicio, ha llegado el momento de transferir recursos de los ricos a los pobres, de cultivar verdaderamente la cesión mediante una unión efectiva, tanto bancaria como fiscal y política, y de propiciar otra visión donde se premie realmente el interés común de todos. Por desgracia, los políticos aún no han aprendido a consensuar horizontes para todos y los “nacionalismos extremos” han impuesto con coraje su postura egoísta resquebrajando, como en tantas ocasiones, el sueño de la concordia europea. Sin embargo, a pesar de todas las contiendas, la trayectoria europeísta ha demostrado que este anhelo permanece inalterable. Lo fundamental, al fin y al cabo, es evitar enfrentamientos inútiles y tomar conciencia de que Europa es hoy una realidad reconciliada (y esperanzada), que cuenta con los sistemas sociales más crecientes, no en vano es el mayor donante de ayuda a las personas más necesitadas.

Por consiguiente, el proyecto europeo, tiene que seguir avanzando a pesar de las discordias. Sería bueno que todos nos sintiéramos europeos. A veces, pienso, en la europeización de los distintos Estados que todavía no está asimilada. Por desdicha, la cultura europea no es un patrón dominante. Y evidentemente, el término dominante nada tiene que ver con cuestiones abusivas o intransigentes, va encaminado más a cuestiones de organización e identidad. Sólo así se puede activar una política de federalismo europeo, capaz de superar las diferencias existentes.

El tema de la movilidad de la que tanto se habla en la Unión Europea, debería ser una opción más y no la única alternativa para buena parte de nuestros jóvenes. Precisamente, esta unidad debe encaminarse hacia otros espíritus más interiores, más de ciudadanía. Estoy convencido de que para que la cohesión, tantas veces desgarrada y ensangrentada, fermente en una construcción de auténtica unión, debe darse un clima propicio a nivel de actitudes. No olvidemos que las sociedades humanas se encuentran en continuo desarrollo, en busca siempre de una organización mejor. Lo que se precisa para ello son eficaces liderazgos políticos, que hoy no existen, y que esperamos en un futuro no muy lejano surjan, para proseguir esta apasionante misión histórica.

Está visto que la multitud por si sola nunca llega a buen puerto si no tiene dirigentes honestos. Desde luego, no se puede renunciar a defender el interés colectivo, como tampoco se puede atenuar el sentido de la solidaridad, si en verdad queremos avivar una Europa unida. Las creaciones artificiales suelen durar poco por mucha imposición que se active. Esto supone la difusión de otras atmósferas, sobre todo impregnadas de un vivo sentimiento de justicia, comprensión, lealtad y respeto. Teniendo en cuenta, además, que únicamente en un mundo de líderes sinceros es posible la unidad. Lamentablemente hoy la capacidad de compromiso también deja mucho que desear y lo que impera es la desolación más que la ilusión. Lo que es evidente, es que no puede haber vencedores y vencidos en este continente, por si mismo viola el código genético europeísta.


Lo saludable es que Europa diera una lección al mundo de concordia. Tenemos los recursos, la tecnología y la experiencia necesaria para promover el desarrollo, la seguridad, los derechos humanos y el Estado de Derecho. Sólo hace falta aunar esfuerzos, establecer puentes para que la idea europeísta no desfallezca, entablar diálogos constructivos y desinteresados, instaurar una relación de pertenencia para afrontar unidos los grandes desafíos del momento, comenzando por el del desempleo o la reconstrucción de Ucrania, un país prácticamente en bancarrota. Por tanto, el referente europeo como continente abierto y acogedor, abierto a la cooperación internacional, con iniciativas audaces de unidad, tienen que ir más allá de la dimensión económica, pues ha de institucionalizar ante todo una armonía sobre los valores humanos. No cabe duda que un justo ordenamiento de la sociedad debe basarse en valores éticos y, son estos valores, los que realmente otorgan permanencia y continuidad a la unión europea.