Editorial Nº 107
Sin lugar a dudas esta va
a ser la noticia de la semana, la abdicación del rey. No se
escandalicen ustedes pero es que ¡nos vamos a acostumbrar a tantas
dimisiones, primero Rubalcaba y a hora el rey.
Lo que si esperamos es
que, tras dar este paso, escuchemos elogios por todas partes dirigido
a la figura de Juan Carlos, y elogios dirigidos a la figura del
príncipe Felipe. Perola pregunta que muchos nos hacemos es ¿por qué
ahora? Esta, como tantas otras preguntas quizás queden sin
respuesta, desde luego que la ofrecida por el propio rey y casa real
no convence.
Si tiramos de hemeroteca,
el rey declaró en su discurso de Navidad su deseo de permanecer
siempre activo como rey en la corona, y ahora, nos dice que tomó la
decisión de dimitir en Enero. Y coge a todo el mundo cabeza arriba,
el príncipe en El Salvador, la reina en Nueva York, ¡su heredero y
su esposa y reina no estaban junto a él! Parece ser esta una
decisión precipitada ¿no?
Esta claro que el
argumento que se esgrime de que los tiempos que corren exigen sangre
nueva, una figura preparada que, según nos cuentan todos, ocurre en
el caso de Felipe. Pero no es la preparación el requisito que hay
que cumplir para ser rey, el requisito es la sangre azul, que dicen,
existe en el caso del hijo de Juan Carlos. O si no es así no lo
entiendo.
Lo que si está claro es
que los tiempos que corren exige que las políticas sean cercanas,
echas por el pueblo. El primer paso sería preguntar a este que forma
de gobierno se desea, y la decisión de la mayoría debería de ser
aceptada.
Si es este un asunto que
nos preocupa a los ciudadanos puesto que, hartos como estamos de
políticos corruptos, y también de miembros de la casa real, a lo
que incluimos el rey que pidió perdón por primera vez a sus setenta
y cuatro años por el caso de los elefantes y se alabó por ello,
cuando yo, porque me lo enseñaron mis padres lo hice a mis dos o
tres añitos, nada más comencé a hablar; hay tanto de lo que hablar
y corregir que me temo que este asunto traerá cola durante muchos
días.
En fin, que podemos ir
acostumbrándonos, primero Rubalcaba y segundo el rey, Rajoy
¡animate! Que no hay dos sin tres.
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