viernes, 31 de enero de 2014

Para qué la foto?



Editorial Nº 89


Mientras estaba preparando este número del semanal, llegó a mis manos una de las notas de prensa que vienen del ayuntamiento que dice que se a abierto el plazo para presentar las solicitudes para aquellas niñas que quieran ser ninfas del carnaval. Es curioso porque entre los requisitos que se solicitan para ser elegidos, piden una foto de tamaño mediano y otra de cuerpo entero. Y mi pregunta es ¿para qué la foto?

Me explico, se trata de niñas de 6 a 10 años, que como todas las niñas a esa edad, unas serán de una manera y otras de otra. ¡Lógico! Pero ¿una foto de tamaño mediano (o sea, medio cuerpo) y otra de cuerpo entero? ¿Quiere decir que buscan para ser ninfas a niñas guapas y de buen tipo? ¿no? ¿entonces para que la foto?

Fue precisamente el partido socialista quien introdujo el término de “discriminación positiva”, y aunque personalmente no concuerdo con este razonamiento, puedo entenderlo. ¿Es que acaso no tiene derecho una niña gordita, fea y rechoncha a ser madrina o ninfa? Y puestos así, ¿por qué no puede un niño, i lo desea, ser ninfa o madrina del carnaval?

Ya hemos tenido como reyes magos a varias mujeres, y este año “hasta ni eso”; y no pasa absolutamente nada. No vamos a convertir a Sanlúcar en un pueblo de “los niños con los niños, las niñas con las niñas”, o en aquella frase de “no juegues a eso que es cosa de niñas, que te vas a convertir en mariquita…

Esta claro que en los tiempos que vivimos, cualquiera pudiera tener opción a presentarse a  este concurso sin ser discriminados por raza, sexo o religión. No queremos un mundo en donde no se acepte a las personas por su estatura, por tener mucho peso, por tener gafas, por ser feo. ¿A dónde llegaríamos si actuáramos de esta manera? ¿No tiene nuestro alcalde gafas? ¿Puede alguien con gafas ser alcalde? (a lo mejor es por eso por lo que no hace bien las cosas, ¡no!).

Si pero ¡es el carnaval! Dirán algunos. ¿Y qué? ¿Acaso no es corriente en carnaval ver a hombres vestidos como mujeres y a mujeres vestidas como hombres? ¿Quién se escandaliza? Solo los miopes, los de cortas miras.

Por eso, ¡que feo está eso que ha hecho la delegación de fiestas de pedir fotografías. Por eso, desde aquí pedimos que cualquier niño o niña que con la edad de seis a diez años, feos o feas, guapas o guapos, gordos, delgados y hasta del espacio exterior, si quiere, que pueda ser ninfa o madrina para este carnaval de 2014.

A mi padre (I)

Autor: José Antonio Cordoba, colaborador del semanal El Independiente




Este fin de semana le colocan su nombre a una calle de nuestra localidad.
De cómo, Cristo lo acercó a mi vida.
Querer reconocer tan grande milagro de Dios, es un atentado a la providencia divina, que el humano cree solventar con un azulejo.
No soy hombre de alma pura. Soy caminante de senderos oscuros, ávido de una senda de luz. Y hoy presiento en mi alma Señor, que he encontrado el ángel que me envías portador de un tenue pero eterno lucero.
Ha sido sin duda ese lucero él que ha iluminado mis pasos hasta aquí. Pero antes que la luz hubo las tinieblas... De ésa forma, lo que empezara como “un algo sin importancia”; “un hacer por hacer”. Ha ido con el paso de los meses convirtiéndose, ¡en un trabajo! sino más bien en una “CAUSA”. Una causa, por la cual un hijo trata de recuperar del pasado el amor de su padre. Un amor exteriorizado en su personalidad y sus actos. Digamos en este punto, que si cuántos niños han salido de sus manos hubiesen cobrado vida; si cuantos rostros hablaran. Tener por seguro -Hermanos y amigos- que el rumor de estos, no hubiesen sido silenciado jamás, por el pasar del tiempo. Desde la humildad de su persona y la simplicidad de su hábito. Ha dado más de lo que ha recibido. ¡Créanse muchos de pensar! – Que ello se debe a su vida monacal- ¡Y ello! no es cierto, lo que un espíritu o alma alberga, tengan presente que no se debe a una condición u otra; ¿Quizás le ha ayudado?, ¡tal vez! Existen hombres y mujeres que han sido tocados por la mano de la Virgen o de Cristo. Del hombre que hablo y al que me dirijo, estoy convencido de que ha sido doblemente bendecido. Tengamos en cuenta para ello, que, su sola presencia ha calmado las horas de sufrimiento de un hombre Santo. Sus manos, han creado lo que la mayoría de nosotros seríamos incapaces. ¿Sus manos?, las del propio Jesús. Se me olvidaba lo más importante, sus ojos. ¡Ojos!, que han visto a través de la Virgen. Engrandeciendo aún más si cabe su alma y corazón. Una visión que se plasmó en una modesta pero hermosa obra Mariana. Es un hombre por encima de Fraile. Aunque difícil distinguir la línea que divide a ambos, ¡si es que la hay! Sus palabras han significado conocer esa parte de mi espíritu que me era tan desconocida. La cultura oriental, afirma que en todo ser humano se oculta un guerrero. Yo lo he comprobado, pues es el lado que predomina en mi personalidad. Todo guerrero necesita de una causa. Las mías han sido inestables pero, las fueron. Las ha habido, para bien y para mal. Sin embargo, era un espíritu amputado, le faltaba algo importante…

domingo, 26 de enero de 2014

Todo llega a su fin

Autor: Manuel Perez Cuadrado "El Pere", colaborador del semanal El Independiente




Así es y así será. “La ambición rompe el saco”, poco espacio les queda a los inútiles políticos que nos gobiernan. Lo único que les interesa a estos pequeñazos políticos es cobrar y subirse el sueldo. Para ello suben y suben los impuestos. Pero todo llega. El final lo tienen cerca, y serán despreciados, malditos, y arruinados. Porque según midan al pueblo, llegará ese día que los votos los expulsen de los sillones y de los sueldos.

La ley de compensación no perdona, es la más justa y la que los destruirá. Hemos visto que los grandes partidos no han sido capaces de gobernar para la mejoría del ciudadano, sino que les interesa solo gobernar para sus bolsillos. Y si no, vean como nos suben los impuestos mientras ellos se suben el sueldo.

Pero veréis como llegará el día de que los ciudadanos los expulsen y entonces veremos como pierden la batalla.

A fuerzas de mentiras y engaños no se puede gobernar, hay que hacerlo sirviendo al pueblo, porque quien manda al fin y al cabo es el pueblo soberano. Habrá que gobernar con ciudadanos honrados y eficaces y que estén al servicio de la ciudadanía.

El servicio al pueblo consiste en presentar proyectos para quitar el paro, administrar el dinero para el beneficio público, ayudar a las PYMES, crear cooperativas, hacer viviendas sociales, dar ayuda a los jóvenes, etc.

Hay que hacer una auditoria y dar a conocer el dinero que entra y el que sale. Tener una administración de la cuál el ciudadano tenga conocimiento todos los meses de cómo funciona, de los ayuntamientos especialmente. Que las plazas o trabajar en el ayuntamiento sean ganadas por exámenes y no por enchufismo como ocurre en la actualidad.

Todo esto conlleva a que se presenten listas de particulares que echen de los ayuntamientos a aquellos representantes de partidos conocidos que solo les importa llenar sus bolsillos a final de mes..

Por todo lo dicho espero que el pueblo se de cuenta de lo mal que lo estamos pasando y que no vuelva a suceder. Los emprendedores se están yendo a otros países y si esto sigue como va, aquí quedaran los flojos, los porristas y los inútiles. Porque los pensionistas nos marcharemos al mundo del silencio, y esto quedará desierto sin nada que hacer. Por lo tanto, todo llega a su fin.

LAa fuerza moral de la conciencia

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente



En ocasiones parece como si todo fuese a la deriva. Ahí están las difíciles condiciones en las que muchas personas se ven obligadas a vivir. El sufrimiento que nos trasladan los medios de comunicación  es sobrecogedor. La fortaleza del ser humano, ante estos absurdos avatares, es admirable.  En cualquier caso, no se puede aceptar que se golpee tan cruelmente a vidas inocentes. Sin duda, tenemos que avanzar en la lucha contra la impunidad. Esto es algo prioritario. También hay que defender el derecho a la libre circulación y a la lucha contra los casos de abusos. Otra de las asignaturas pendientes, inclusive entre la ciudadanía europeísta. De un tiempo a esta parte, ciertamente, todo parece estar en el mercado de la corrupción, en la compraventa más indignante, en un mal uso de todo.

                Lógicamente no hay nada que desespere tanto como ver la necedad gobernando hasta nuestros sentimientos. Llegados a este punto, creo que es tan preciso como necesario, que  los gobiernos hagan valer el estado de derecho y se fomente la cooperación mucho más. Igualmente, la comunidad internacional, debe redoblar los esfuerzos ante cualquier tipo de conflicto. La población no puede vivir en la desesperación y en el descontento permanente. Hemos de crear otro clima más comprensivo y humano, inspirado en la fuerza moral de la conciencia, a modo de examen interior de cada cual. Pienso que es la manera de que cambie el mundo, escuchando nuestra propia voz interior y poniéndola al servicio de la justicia, con la libertad debida.

                Para tomar conciencia sobre el futuro que queremos, indudablemente tenemos antes que crear conciencia tolerante y comprensiva, ahondar en nosotros, y ver la forma de unir voces para crear una voz poderosa y constructiva ante tantos desórdenes e inhumanidades que a diario vivimos, como espectadores o víctimas. Con urgencia, tenemos que aumentar la conciencia de los derechos de las personas, además de activar programas formativos para tomar en consideración lo importante que es el respeto en una convivencia. Tenemos que aprender a vivir como ciudadanos del mundo. Nunca ha tenido tanta importancia trabajar bajo este espíritu universal. Algo que puede y debe aprenderse.

                Naturalmente, la cuestión moral incide profundamente en cada ser humano a través de un pluralismo de opiniones y de comportamientos. Todas estas voces deben atenderse e intentar entenderse. Si a veces dentro de cada uno hay otro ser que está contra mí, hemos de buscar la manera de salir de esta esclavitud, y la genialidad no es otra que escucharnos y ponernos en todas nuestras hazañas al servicio de la verdad. O lo que es lo mismo, ponernos a cultivar la paz como camino de nuestros andares.

                Hoy sabemos que hay grupos itinerantes que buscan la violencia, que incitan a los hechos más macabros, que se promueve muchas veces un progreso con el sacrificio de otras vidas humanas, lo que urge a practicar la fibra moral y a unir nuestras fuerzas, no las fuerzas armadas, las interiores de cada uno, en el servicio de un interés común, la de salvar a la especie humana, a veces de su misma especie. Es entonces cuando realmente se percibe que hemos perdido la conciencia hasta de que existimos, no por nosotros, sino por todos.

                Así pues, no ha de sorprendernos el llamamiento de la gente a la acción.
Sin duda, ha llegado el momento de que todos los pueblos, con sus moradores a la cabeza, tomen conciencia del imperativo moral que supone hacer frente a tantas inmoralidades sembradas por el planeta. Al fin y al cabo, la ciudadanía debe hacerse valer con el mejor libro de moral que llevamos consigo, la voz del alma. Y cada cual, con su lenguaje interior, debe saber también discernir la senda por la que pasamos, vivimos, y a lo que aspiramos.

sábado, 25 de enero de 2014

El día que Sanlúcar temió por su vida


Autor: José Antonio Moreno, colaborador del semanal El Independiente


Recuerdo mi niñez, corría el año sesenta del siglo pasado cuando el río Guadalquivir circulaba a gusto y placer llegando al recodo de Sanlúcar, Bonanza y al pasar por la playa de Bajo de Guía, abrazaba con sus agua a las terrazas de dicho barrio, obligando a los pocos restaurantes que existían a poner sus comedores con empalizadas para evadir el abatimiento de las aguas.

Pues como reza el dicho: “la historia se repite”. No nos hemos alejado mucho de los tiempos aquellos; no hace falta que el planeta tierra se caliente para que suba el nivel de las aguas. Solamente hemos de notar que nuestro río Guadalquivir, que tiene vida propia, nos ha recordado que antaño poseía más tierras y ocupaba espacios que el hombre, poco a poco se ha apropiado.

Por eso la vida de vez en cuando nos da alguna que otra sorpresa. Ha hecho falta un simple vendaval, para que se nos refresque la memoria y empecemos a pensar que el pasado fin de semana nuestro río y desembocadura nos reclamó sus posesiones, repitiendo la historia, y fue la noche en que Sanlúcar, especialmente la zona de Bajo de Guía, temió por su vida.

Y ahora también en Web (nº 88)



            Hoy comenzamos este editorial dando anunciando a nuestros lectores la apertura de una página Web que ponemos, al igual que este semanal servicio de todos ustedes ciudadanos y cuya dirección es www.diarioelindependiente.es y que contendrá las noticias que se van publicando por parte de partidos, asociaciones y ciudadanos, de manera diaria.

            Destacar la sección por preguntas y respuestas de esta misma pagina que hará que los ciudadanos puedan expresar sus inquietudes de tal manera que obtengan la opinión de parte de otros, creándose así foros.

            Es una manera más que tenemos de dar servicio y cobertura a todos los asuntos locales de nuestra ciudad, que como reza el dicho “está abandonada de la mano de Dios”. No refiriéndome al sentido religioso, sino a la actitud pasiva de nuestros gobernantes acomodados en sus sillones y que al día de hoy siguen sin atender los problemas e intereses de nuestra ciudad.

            Es esa nuestra razón de ser, aunque obviamente para eso necesitamos contar con ustedes, que nos lean, que compartan nuestras informaciones, en fin, que sigan apoyándonos como hasta ahora para poder seguir siendo independientes en todo sentido.

            Mientras, nosotros seguiremos dando pasos hacia delante, creciendo en contenidos, en información y, en definitiva, en trabajar para vosotros nuestros lectores. Gracias.

viernes, 24 de enero de 2014

¿Estamos preparados?

Autor: Juan Nadie



“Es de esperar que en el futuro, las grandes catástrofes producidas por el cambio climático tengan consecuencias cada vez más graves. Así pues, nos enfrentamos a nuevos riesgos climáticos y a la posibilidad de sufrir mayores pérdidas. [...] Haríamos bien en ser precavidos y prepararnos para cambios drásticos.” (TOPICS GEO—ANNUAL REVIEW: NATURAL CATASTROPHES 2003.)

El pasado fin de semana vivimos una de los peores noches que se recuerdan en muchos años, un vendaval que hizo y deshizo a su antojo en muchas de las casa de Sanlúcar y ciudades vecinas.

Estando como estamos ya acostumbrados a ver por televisión los numerosos desastres naturales que azotan a distintas zonas del planeta, posiblemente muchos de nosotros vivimos una de nuestras peores pesadillas al escuchar soplar el viento con tanta intensidad.

Al día siguiente ya se sabe, todos viendo como la naturaleza poderosa nos convierte en seres diminutos, que en un instante ven sus vidas alteradas ¡caprichos del destino! Incapaces de comprender todo lo anteriormente sucedido.

Pero la pregunta es ¿y si vuelve a suceder otra vez? ¿Estamos preparados para hacer frente a estas situaciones de emergencia? En muchos países, tienen protocolos de seguridad por si hay que hacer una actuación de emergencia rápido por si azota algún tipo de emergencia. ¿Estamos nosotros preparados? ¿Lo están nuestras fuerzas de seguridad? ¿Sabemos que hacer si nos enfrentamos a una situación como esta?

Los acontecimientos nos hacen ver la necesidad de educar a la ciudad, a todas las ciudades en este sentido. Es responsabilidad de nuestras autoridades el hacerlo. ¡Y esperemos que nunca tengamos que poner en practica lo que tendríamos que haber aprendido!

jueves, 23 de enero de 2014

VIAJES A TRAVÉS DEL HOLOCAUSTO


Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

                Siempre es saludable traer a la memoria lo que otros tal vez quisieran borrar. Así, coincidiendo con las fechas del día internacional de conmemoración en memoria de las víctimas del holocausto, y tomando como título el tema sobre el que va a girar dicha celebración este año, se me ocurre hacer una serie de reflexiones, evocando la idea que nos propone Naciones Unidas, de repasar los diversos viajes que se realizaron durante esta tenebrosa época, donde el dolor y el sufrimiento recorría territorios en los que la práctica de la irracionalidad era continua.

                Indudablemente, estas atormentadas experiencias nos transforman. Ahora bien, cualquier viaje por muchas millas que tenga comienza con el primer paso. El que millones de seres humanos sean despojados de todo, especialmente de su dignidad, debe hacernos meditar, o cuando menos recordar las terribles tragedias vividas por personas que nos precedieron, con el fin de que nos sirvan de fuerza inicial orientadora para no volver a caer en los mismos errores del pasado. De ahí la importancia de refrescar la memoria y de tener en cuenta las advertencias que nos llegan de las víctimas del holocausto y del testimonio de los supervivientes. Nadie puede olvidar o ignorar lo que sucedió. En todo caso, uno debiera interrogarse siempre. Realmente, ¿cómo puede sentir un ser pensante tanto desprecio por su misma especie hasta su propio exterminio? Sólo una ideología sin valores, ni humanidad alguna, con un desorden y una degeneración total, podía planear y llevar a cabo esta absurda matanza de existencias.

                Teniendo en cuenta que el recuerdo es el único territorio del cual no podemos ser echados, veo con buenos ojos que el programa de divulgación del holocausto y las Naciones Unidas se hayan asociado con el Museo Estadounidense en Memoria del Holocausto, como una vía láctea para un viaje reflexivo, con el fin de poner a disposición de todos los educadores del mundo un nuevo recurso fílmico, acompañado de un paquete educativo en varios idiomas. La película, que muestra imágenes nunca vistas, examina el ascenso y consolidación del poder de los nazis en Alemania, además de analizar su ideología, su propaganda y la persecución de los judíos y otras víctimas. También traza el camino mediante el cual los nazis y sus colaboradores llevaron a cabo el asesinato de millones de personas. Lo que se pretende con este recurso es provocar la reflexión y el debate acerca del rol que desempeñaron las personas, instituciones y naciones entre los años 1918 y 1945. Evidentemente, quizás la vida sería imposible si todo se recordase, pero el secreto está en saber discernir aquello que no debemos desconocer y mucho menos olvidar. De lo contrario, seríamos injustos con nosotros mismos, con nuestra misma especie.

                Sin duda, todas estas menciones al recuerdo del pasado han de servirnos de enseñanza futura para todos los moradores del planeta. Los viajes en el tiempo son para el presente lección. Aquellos que huyen de caminar por las huellas pasadas es que no están vivos. Somos la memoria viva de lo que somos. El holocausto no admite indiferencia, es una tragedia del hombre contra sí mismo. Las ansias de venganza nos legaron crueldades difíciles de asimilar. Es solo así, recordando este tiempo cruel de muertes, como podemos iniciar marchas hacia la vida. No perdamos jamás la memoria. Es importante. Y en este sentido, durante estas mismas fechas también se conmemorará el setenta aniversario de la deportación de los judíos húngaros durante el holocausto.

                Será la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) quien auspiciará el año de recordación del Holocausto en Hungría. La mayoría de estos desterrados los enviaron al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau de la Alemania nazi (1940-1945), y otros fueron llevados a la frontera entre Hungría y Austria, donde los obligaron a construir trincheras de fortificación. La locura destructora superaría lo más espantoso hasta entonces conocido. La ceremonia de dicha conmemoración será el veintisiete de enero, y, al día siguiente, tendrá lugar la apertura de la exhibición "cuando escuchas a un testigo, te conviertes en un testigo". Además, coincidiendo con esta remembranza a la memoria del holocausto, habrá una proyección y debate de la película "blinky y yo". En este documental se cuenta la historia de Yoram Gross, sobreviviente del holocausto, que mediante historias a sus nietos, relata las experiencias que vivió su familia al esconderse y escapar milagrosamente de los nazis en Polonia. Desde luego, es una sana invitación a recapacitar, una y mil veces, sobre aquella espantosa barbarie que tuvieron que soportar algunos seres humanos.

                Naturalmente, a la persona hay que rescatarla por lo que es. Forma parte de la humanidad y, bajo este vínculo, todos somos necesarios e imprescindibles. Por eso no se puede, ni tampoco se debe, guardar silencio ante ideologías destructoras. La cuestión es moverse. Al recordar a todas aquellos inocentes que perdieron su vida en el holocausto, debe hacernos recapacitar a instituciones y gobiernos, a todos los ciudadanos en definitiva, para que se proteja a los más vulnerables, independientemente de su raza, color, género, cultura o creencia religiosa. Nunca más debería nadie tener que soportar el horror que significó el holocausto. Podemos conseguirlo. Está visto que sí trabajamos unidos podemos prevenir cualquier locura y poner fin a la impunidad. De igual modo, si educamos a las nuevas generaciones acerca de este terrible episodio de nuestra historia, estoy seguro que podremos avanzar en la defensa de la dignidad humana, algo que no es negociable, ni debe estar disponible.

                Por otra parte, debemos hacer algo más que recordar y velar porque las nuevas generaciones conozcan esta necia realidad de nuestra propia historia. Que, por supuesto, ya es mucho. A mi juicio, debemos aplicar la lección universal del holocausto al momento actual que vive el mundo y ver la manera de proteger tantos derechos humanos olvidados hoy, tantas injusticias sembradas ahora mismo, tantas cadenas consentidas en un segundo, tantos poderes corruptos navegando a cuerpo de rey en este mismo instante, tanta necedad sembrada en suma. Por desgracia, se trabaja poco por estos valores y en beneficio del futuro colectivo de la humanidad. Sabemos que una quinta parte de la población mundial y cerca de la mitad de los pobres y de los niños en edad escolar, viven en países donde la violencia, los conflictos y la inseguridad es un diario en su diario existencial. También abundan multitud de acciones inmorales e irresponsables, en parte propiciadas por personas con influencia. Tampoco se puede permitir la obstrucción de la entrega de ayuda humanitaria a refugiados y personas que malviven en lugares de conflicto.

                El ser humano debe volver a ser humano, por encima de otro interés mundano. Y uno es algo en la medida que hace algo por los demás. No me sirve lo de borrón y cuenta nueva. Obviamente, el más placentero viaje por este mundo es ver a un ser humano dando vida a otro ser humano. Siempre hay alguien que nos llama. Miremos alrededor. Al fin, reconozcámoslo, a una persona solo lo puede proteger otra persona.

lunes, 20 de enero de 2014

Amor de marino:



Autor: José Antonio Cordoba, colaborador del semanal El Independiente


Amada y repudiada, ella ha sido valerosa, es nuestra «Agustina de Aragón», en este Guadalquivir. Ha cobijado y enamorado a individuos de la más dispar calaña. Ella ha sido virgen y fulana; ha sido señora, plebeya y esclava. Ha sonreído y llorado por los muchos que han llegado o marchado.
Su cuerpo ha sido de un transitar continuo, pero su espíritu solo tiene dos amores, al amanecer despide a la Luna paseando con el Sol hasta que este se marcha por el lejano horizonte del poniente.
Aún no habiendo nacido entre sus campos, o marismas, me enamora está ilustre villa. Como buen marino mis novias son de puertos, una en las Palmas de Gran Canarias, otra en Ceuta, y la última, vive en un puerto chiquito. Por sus aguas grandes navíos pasan de largo, pero a sus orillas no llegan. Es bañada por las aguas de un gran río, al que llaman Guadalquivir.
Su belleza, como la humana, se marchita con el tiempo, pero mi amada, no ha sufrido por la edad, sino por la agonía humana, que al igual que en la mujer el exceso de cirugía plástica da paso a una deformación, en mi amada villa, el exceso de especulación la ha desfigurado.
Pero aún así sigue siendo bella, en su interior, en sus rincones, en sus amaneceres o anocheceres. Una luz o sombra natural sobre algunas de sus fachadas o torres, te muestran esa magia que aún conserva. Es más, hoy, día nublado y de bastante agua, es tan hermosa y sensual como una mujer sorprendida por una tormenta de verano, donde sus finas ropas se mojan dejando a la vista un bello y delicado cuerpo. Así es ella, entrada en edad, pero sensual. Alegre en su tristeza. Bella en su fealdad. Oscuridad en la luz y, luz en la oscuridad para los cansados navegantes.
Todos cuantos venimos de fuera nos enamora, tiene un “no se qué” mágico que aún no entendiendo aceptas de buen grado. Aceptas su dolor, sabedor de que en el fondo esta el amor que te embriaga.
Yo la he repudiado como buen sanluqueño. Pero ello no me ha impedido amarla, como lo hacen los de aquí. Es un amor natural, imperfecto, pero bello. Es en este “no, pero sí” que he conocido sus entresijos, sus rincones íntimos, una fachada, una puerta, una columna, una fuente, una escultura, una planta, un árbol, un hombre, una mujer, etc.
Es verdad que actualmente no es la Sanlúcar que quisiéramos, pero es la Sanlúcar que tenemos. En su piel está el paso de los siglos, de sus luchas, de sus logros, de sus fracasos, del odio, del cariño, de amores de juventud y, a pesar de todo, ella te sonríe, te brinda su poniente o su levante.

Hay que hacer algo

Autor: Manuel Perez Cuadrado "el Pere"




… salir a protestar. No pagar nada de nada, y entonces veremos a ver que hacen estos. Porque en realidad son unos indeseables. Lo peor de lo peor se nos ha caído encima con todo el peso. Mentirosos, saboteadores. Todo es negativo como vengo diciendo semana tras semana.

Hace falta una revolución social y que estos sangrientos tiburones se den cuenta de cómo vivimos. ¿Quién me iba a mi a decir, que a mis 75 años, España iba a estar en la creación de tanta miseria, de tanta pobreza y de tantos males? ¿Qué hemos hecho el pueblo español para tener este castigo?

Mirad los medios de comunicación. Les acusan a todos ellos de malos, malísimas personas, crueles, y que son unos insensatos. La cadena del toro de una pata, la cadena del seis, y todas, están informando constantemente del daño que están haciendo a este país. Y claro, ellos viven como faraones. Y lo peor es que se cachondean de los ciudadanos, sea del color que sea, derecha o izquierda, hasta de la madre que los parió, vaya poder político. Y vaya políticos que tenemos.

A principios de año: subidas y subidas. De la luz para que hablar, volveremos a la vela, velita, vela, porque el recibo no hay quien los pueda pagar.

Mirad los sueldos de los políticos, comparémoslo con el de los españoles; los padres tenemos que dar de comer a nuestros hijos ya mayores porque estos no tienen trabajo, y no solo los hijos, también a nuestros nietos. Pero la paciencia se acaba señores políticos, ¿o arregláis la situación o todos iremos al paro? Entérense de una cosa de una vez: este país no os quiere a ninguno de ustedes y no votaremos a nadie porque no arregláis nada de nada, solo mentiras y promesas que no cumplís.

Estado de derecho ¿solo para los que gobernáis? ¿y el pueblo que? ¿No os da vergüenza la situación a la que habéis llevado al país? Con lo rico que es este país en talento, con su juventud, su riqueza agrícola ¿y como lo tenéis? Valientes inútiles y despreciables, democracia para ustedes y al país que les parta un rayo.

Los efectos de un empleo en precario

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanl El Independiente




La amarga realidad está ahí, no se puede esconder, puesto que cada día son más los ciudadanos en dificultades. Fruto de este desconcierto, desgobierno o desorganización, hoy el mundo es más desigual que ayer, los Estados son más frágiles, y el contexto familiar se mueve entre la tensión del caos y de la desesperanza. Todo lo domina a su antojo la cuestión económica, la avaricia de los mercados, el egoísmo de unos líderes sin escrúpulos, que mienten más que hacen, tal vez porque su desvelo no es la persona, sino el interés de sí y el de los suyos. La fuerza laboral se ha devaluado tanto en favor de las finanzas, que los desempleados se encuentran con un horizonte difícil para encontrar un empleo digno, ante un sector informal e indecente, que aspira a conseguir el mayor beneficio, aunque para ello tenga que explotar a seres humanos. Tampoco se entiende que ante esta situación, no se amplíe la protección social para reducir la pobreza de algunas familias. Por otra parte, mucho se habla en los últimos tiempos de la reforma de la gobernanza financiera, sin embargo nada se dice ante la desesperada voz de la fuerza trabajadora, totalmente hundida en muchas ocasiones.

            Obviamente el desempleo es un factor de riesgo para el suicidio. Multitud de ciudadanos anónimos ante la falta de futuro han decidido quitarse la vida. Algo que debiera hacer reflexionar a los diversos gobiernos. También a los ciudadanos. Indudablemente, el mundo está cambiando y eso nos obliga a estar alerta para ajustarnos a las nuevas circunstancias. Quizás tengamos que reinventar otro tipo de gobernanza más efectiva. Comencemos por hacer real una mayor conciencia ciudadana de la justicia social. Indudablemente, ante un derecho al trabajo está el deber de un servicio eficiente, pero también el de un salario digno. Por eso, pienso que hemos de interpelarnos sobre la mejor manera de gestionar un mundo globalizado; pero, en este orbe, si son importantes los bienes públicos, también lo es inculcar en la ciudadanía los valores, y así, frente al derecho a la salud, está el deber de contribuir a un ambiente sano y limpio, o frente al derecho de la educación, está la responsabilidad de aprovechar con eficiencia este tiempo formativo. En síntesis, como contrapartida a un derecho está siempre presente el sentido responsable del deber. Esto hace eco, naturalmente, a la necesidad de generar un crecimiento más de la persona, o sea, más humano, más de todos nosotros. Y en este sentido, el trabajo, que es un derecho y un deber simultáneamente, juega un papel primordial en la vida del ser humano; no en vano es el mejor revulsivo existencial que uno puede descubrir y dar.

            Ahora bien, si el desempleo es una penuria que debemos atajar socialmente, de igual modo el empleo en precario tiene que llevarnos a profundizar sobre sus causas y efectos, igualmente frustrantes. Es cierto que el futuro lo tenemos que forjar entre todos, y todos unidos, lo que exige un espíritu de cooperación entre los países. Por desgracia, los nuevos modelos de desarrollo ofrecen pocos incentivos sociales para aminorar las injustas desigualdades que campean a sus anchas por el planeta. Muchos jóvenes se encuentran atrapados en la más absurda paradoja, se encuentran mejor preparados que la población de mayor edad, y, sin embargo, tienen menos acceso a ese empleo, cada vez más escaso. Esto activa una sensación de desesperación e injusticia de difícil reparo. Además, este inquietante desempleo o empleo indecente, que es más de lo mismo, aparte de generar desconfianza en las instituciones y en las políticas, es algo destructivo, no sólo para el individuo que lo sufre, sino también para toda la sociedad. Esta visto, pues, que la recuperación del empleo necesitará un fuerte apoyo económico social, sobre todo mientras se siga impulsando el trabajo a media jornada, los contratos de hoy para mañana, y la devaluación salarial.

            La situación es clara y también es claro el mensaje: no puede haber crecimiento sin abundante empleo decente. Hasta ahora todo parece indicar que las políticas se han encaminado hacia los que más tienen, dejando a la deriva a los que tienen demasiado poco. Realmente me sorprende que se hable tanto de crecimiento inclusivo, cuando es todo lo contrario, o que se hable también de mejora del empleo, cuando los abusos están a la orden del día. Algunos gobiernos con sus políticas no sólo han convertido el empleo en un bien escaso, sino que también hemos retrocedido en derechos laborales a otras épocas pasadas. A todo este injusto calvario, hay que sumarle la profunda disparidad de ingresos, un término profundamente diferencial y que, más pronto que tarde, será el origen de grandes conflictos. Tiempo al tiempo. Las medidas económicas no pueden llevar a la gente de menor poder adquisitivo al borde del abismo. Cuidado con el estallido social, que puede actuar como efecto contagio en un mundo global. Por consiguiente, creo que debemos, con relativa urgencia, poner otros lenguajes más verdaderos en los diálogos, otros horizontes con sólidas redes de protección social, con salarios mínimos y máximos, una mejor rendición de cuentas en el sector público y un más atinado discurso de prioridades, entre las que debe estar el empleo.

            Francamente, un país que es incapaz de generar puestos de trabajo no puede avanzar, puesto que es el principal vínculo entre el sistema económico y el desarrollo social. Resulta verdaderamente un revés que algunas políticas, en lugar de fomentar empleos, lo destruyan. Hoy más que nunca se necesita otorgar al empleo un lugar preferente en toda agenda política, nacional e internacional, habida cuenta de su carácter primordial en la integración social. No hay otra manera de salir de la marginalidad. De ahí, la importancia de universalizar la búsqueda de empleo a través de mercados laborales que estén controlados, no dejando margen para la especulación, buscando el equilibrio entre la seguridad que se debe proporcionar a los trabajadores, que hallan en el trabajo su principal medio de vida, y la flexibilidad que reclama este mundo cambiante. A mi manera de ver, habrá que diversificar la producción, para que el empleo de calidad se avive, y no sea un bien insuficiente para los ciudadanos que habitan en algunas partes del planeta.

            En consecuencia, y a modo de conclusión, el que las fuentes de trabajo disminuyan es todo un problema, con su secuela de efectos negativos a nivel individual y social. Aparte de ser una desgracia personal, que conlleva desde la falta de realización de la persona a su propia subsistencia, es una cuestión que nos afecta a todos socialmente, en la medida que puede convertirse en una verdadera calamidad social. No lo será tanto,  si se logra un crecimiento más equitativo. Se trata de una mayor distribución de lo que tenemos, pero también de que los gobiernos traten de encontrar soluciones innovadoras para resolver la crisis del desempleo, a través de planes de asistencia o de formación. Sin duda, la recuperación del empleo de calidad y sustentable tienen que ser posible y, cuanto antes, mejor. No hay otro modo de lograr un mínimo de bienestar para todos, que no sea velar para que  la fuerza laboral alcance al cien por cien de la ciudadanía en edad de merecerla y desarrollarla.

PENSAR EN LO QUE SOY

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente



Me puede el amor auténtico con su abecedario de latidos.
Me pueden los latidos con su corazón de amor en guardia.
Me pueden las guardias que aman el amor sin reservas.
Uno tiene que poder injertarse el deber de ser humano.

Tenemos que convencernos de permanecer en el verbo.
Y en sus conjugaciones con nuestra actitud de donantes.
Descendamos a la arena de la realidad dispuestos a servir.
El que no es capaz de servir, tampoco es capaz de amar.

Si te planteas algún día mandar, antes debes cultivarte.
Sí te planteas algún día gobernar, antes debes gobernarte.
Si te planteas algún día organizar, antes debes organizarte.
Proponte amarte para amar y quererte para poder querer.

Obra siempre de manera que seas tú mismo junto a todos.
Es hermoso caminar en libertad y no es absurdo sembrarla.
Tan importante como dejar volar es poner alas al cautivo.
Nadie quiere sentir cadenas, nos atan el corazón y la mente.

Si la mente se ahoga todo se pierde, nada es lo mismo.
Igual sucede con un corazón acorazado, no hay estímulo.
Hay que concebir el pensamiento y activar el sentimiento.
La manera más profunda de sentir es pensar en lo que soy.

domingo, 19 de enero de 2014

Ningún país es una isla

Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente




En el voluminoso libro de la humanidad subsiste una gran lección, incapaz de borrarla época alguna, y es que nadie hace por sí mismo nada solo. Está visto que nos nutrimos unos de otros y, evidentemente, ningún país es una isla, todo repercute en todos, de ahí que necesitamos verdaderas alianzas sociales, políticas, económicas y también humanas. La unión se precisa para cualquier actividad, es esencial la conjunción de esfuerzos en la vida cotidiana de cada día, y también es básico propiciar esa búsqueda de unidad con el diálogo.

                La mirada dirigida hacia el futuro, indudablemente debe hacernos recapacitar, sobre todo, para asegurarnos de que el espíritu democrático es el que mueve nuestros corazones en la construcción de los Estados sociales y de derecho. Para este objetivo asimismo precisamos una verdadera unión política y, para ello, los ciudadanos deberán expresarse, no sólo con la mera participación el día de las votaciones, también desde el asociacionismo de barrio, o a través de otros colectivos, han de avivar el entusiasmo por un servicio social permanente, acorde con las necesidades del lugar.

                Aunque nos parezca un imposible, tenemos que establecer un final para la sinrazón  y comenzar un tiempo nuevo de más autenticidad entre toda la familia humana. Parte de este momento naciente esperanzador ya ha comenzado con la eliminación de armas químicas en Siria. Han de continuar nuevos gestos, hasta que brille un clima armónico para toda la especie. Lo dijo Amado Nervo, en su tiempo: "Hay algo tan necesario como el pan de cada día, y es la paz de cada día; la paz sin la cual el mismo pan es amargo".  No es tan difícil cultivar ese estado de armonía, a veces con una sonrisa es suficiente para engrandecer un mundo.

                Ciertamente, hemos de desterrar de nuestros caminos  el gesto de amargura que cultivamos más de lo que debemos, y pensar  que somos capaces de hacer germinar otros cultivos más esperanzadores, venciendo las dificultades que inevitablemente se encuentra uno a lo largo de la vida. Desde luego, la acción del ser humano tiene que edificarse desde el compromiso más generoso y colectivo, abriendo las puertas a la vida y mostrando una mano tendida a los que buscan otros horizontes, huyendo de la pobreza, de un conflicto armado o de la degradación del medio ambiente. No se puede permanecer insensible a su lucha por la supervivencia. Podíamos haber sido cualquiera de nosotros.

                Por desgracia, cada día son más el número de desplazados, por necesidad o violencia, que llaman al corazón de la humanidad. Debiera ser prioritario en todas las naciones escucharse unos a otros. Por muy triste que sea la realidad, tengo la convicción que ningún país puede actuar independientemente, despreocupándose del espíritu solidario, siendo cada vez más necesaria la urgente acción de integrar acuerdos bilaterales o multilaterales en programas de colaboración mundial. Téngase en cuenta que ningún ser humano puede ser autosuficiente, algo completo por sí mismo, somos una parte de un conjunto, y como tales hemos de actuar, con ánimo comunitario.

                Por eso es vital un cambio radical de perspectiva; ante todo debe prevalecer el bien colectivo de toda la especie humana, concretado en el reconocimiento de los derechos humanos, con las exigencias éticas y jurídicas derivadas de la misma, lo que ha de conllevar el deber de garantizar el derecho a la asistencia humana de tantos excluidos y marginados. Indudablemente, la familia humana ha de mirar a estos pobres no como un problema, sino como una gran ocasión para activar una reorientación más cooperada y cooperativista. Siguiendo esta gramática inscrita en el corazón humano, de trabajar unidos y de sembrar la unidad, no habrá obstáculos que se nos resistan. Sólo cuando la moral se reduce a nada, las fuerzas que conforman una especie se debilitan tanto, que el desconcierto y la desorganización se sirven en bandeja.

sábado, 18 de enero de 2014

ZAPATERO A TUS ZAPATOS

Editorial del semanal El Independiente Nº87


 
Cuenta la leyenda que un escultor de nombre Apeles realizó una escultura. Queriendo conocer los detalles de cada zona de su obra, se propuso preguntar a las personas que la viesen sobre esta. Y le preguntó a un zapatero sobre como había realizado la zona de los pies. Y este respondió con detalle al conocer bien esta zona del cuerpo. Pero, siguió avanzando y quiso precisar las mejorías que tendría que hacer el escultor en el resto de su obra. Zapatero a tus zapatos, le dijo Apeles el escultor.

Escribo esto porque en los tiempos que corren, andamos siempre por ahí metiéndonos en las cosas que no nos incumben. Por ejemplo: los programas de cotilleo y del corazón, ¿por qué son tan populares? Porque nos encanta ir por ahí sabiendo y opinando sobre la vida de los demás. Claro esta que de esto vive los medios de información, esa es la razón de ser de un medio informativo sea local o nacional.

            Lo que no es de recibo es que nos metamos en la vida de un ciudadano tan solo para reprochar o atacar su función como representante público. Esto es deleznable, mezquino. ¿Qué pudiera llevar a alguien a hacer esto? Intereses personales, la soberbia, como la historia del principio, la mala leche, ¡que se yo! Lo que es triste es que estemos dispuestos a saltarnos todo tipo de reglas, reglas de conducta, de moral, para atacar despiadadamente a un personaje, sea quien sea, que no comparte nuestros pensamientos o intereses. ¡Mala voluntad!

            Claro, los principios, la moral, la ética, palabras ya tan poco usadas, y sobre todo, tan poco practicadas ¡así va el mundo! Y los medios de información deberíamos ser adalides en esto. Uno de nuestros deberes es educar también a la población en valores.

            Por supuesto que también tenemos la obligación de denunciar todo lo que se hace mal, en especial por parte de aquellos que nos gobierna. Pero nunca debería un medio informativo, ni siquiera local “ser el perrito faldero de quien nos gobierna” y andar mordiendo a los demás. “No ves que puedes tener la rabia”.

            Por eso desde esta plataforma informativa queremos dejar claro que entendemos que esta es nuestra obligación. Y que queremos recordar por supuesta esa famosa frase que nos enseña: “zapatero a tus zapatos”

viernes, 17 de enero de 2014

¿UN NUEVO HORIZONTE?

Autor: José Antonio Cordoba, colaborador del semanal El Independiente



Al inicio de este nuevo año, creo conveniente plantearnos la cuestión que figura arriba como título a esta columna.
El nacimiento de Jesús nos abre un año más un universo de posibilidades, de deseos, de esperanzas, de sufrimientos, de alegrías, en definitiva, un universo humano.
Soy consciente de que la desesperanza cebada en muchas familias es tal, que, quizás plantearse a Dios como una salida les resulte insuficiente y a veces hasta absurdo. Y comparto ese sentimiento. Pero también es verdad, que Dios es más universal que nuestra irracional mente, por lo cual gentes de distinto credo y pensamiento sentimos a Dios de igual forma, solo varía el contexto.
Pero es difícil mantenerte en ese lado de la línea que las creencias te marcan. Ciertamente que la vida son problemas, y cuando careces de ello, no es que hayas alcanzado la felicidad, simplemente es que has dejado de vivir.
Ahora que se abre nuevamente un horizonte en nuestra vida, debemos de adentrarnos en él, quizás muchos coincidan en que se ha de entrar sin mirar atrás. No digo que no sea cierto dicho planteamiento, pero si que debemos de tener como referencia nuestro pasado, de donde venimos para sentirnos parte del universo humano y divino.
La venida de Jesús se ha de entender como esa renovación de lo divino con lo humano, pero no solo en el cristianismo, sino en todas las religiones y culturas. Desgraciadamente, nosotros solo renovamos el móvil o la tablet, como elementos que nos tienen vinculados al horizonte.
Las personas que viven en continua complicidad con Dios, son lapidadas por aquellos que se sienten alejados de la figura universal. Pero a veces es preocupante pensar que vagamos por nuestra vida sin un fin más grande, que el de hacer más ricas a las empresas consumistas.
Cuando nosotros faltemos que quedará, facturas sin pagar, móvil, ordenador, coche, piso y una cuenta bancaria. Todo ello, elementos de discordia entre los que han de heredar.
Pero aún es peor la superioridad con que algunos se alzan ante ti, dándote a entender la lejanía de tu mundo con respecto del suyo, propiciando tal ofensa, que a veces te resulta difícil de entender. Para ellos rescato estas palabras: «Si tú crees tener la razón quédate así, pero yo me siento ofendido y por lo tanto no puedo seguir teniéndote confianza y tratándote como amigo», de Miguel Rodríguez Salas.
Cuando los valores están en fuga solo te queda la persona, el respeto por quien tienes delante. A veces acertarás, las más te equivocarás, pero siempre estará el parar, recapacitar y, aunque tarde, el disculpar.

miércoles, 15 de enero de 2014

LOS VERDUGOS

Autor: Manuel Perez Cuadrado "el pere", colaborador del semanal El Independiente




¿Qué le han hecho a este país? Tanto verdugos como verduguillos. Verdugos de banca, los políticos, las instituciones, verdugos a gran escala. El 90% de ellos condenan a un país, o mejor dicho a sus ciudadanos a la máxima pobreza y a sufrimientos por la falta de trabajo. Y sin que nos de un razonamiento por todo ello.

Los verduguillos son los perrillos de los políticos, los que desempeñan un trabajo por enchufismo. Solo un 10% se salva, porque existen algunos justos que sufren por ver como está la situación.

¡Cursillos de papelitos! ¿Qué es esto de cursillos para llevarse a casa un papelito donde figura su nombre y el cursillo que han hecho? ¡Mierda y más mierda! Estamos viendo lo peor de lo peor. Miseria, muertes y desahucios. Pero no lo ven. ¡Que vean los programas televisivos que los tildan de rateros o peor! O les da la risa. ¡Pues ojo! Que la gente no está por lo que está sucediendo y es hora de arreglar el país y que sus ciudadanos tengan trabajo. Los jóvenes están que trina, los abuelos desesperados al tener que dar de comer a sus hijos y nietos, y no vemos en la lejanía que esto se resuelva. ¿Dónde irá a para este país con tantos millones de parados?

Pues señores políticos, yo tengo la solución, si yo tengo la solución: En primer lugar echar a los inútiles, que no han hecho nada de nada ni lo van a hacer, porque no tienen idea de nada. Buscan frase para convencer pero mienten, mienten y mienten. Todo es mentira.

Hay en Andalucía tanta riqueza como para hacer que su población tenga toda puestos de trabajo. Pero ¿Qué está haciendo la izquierda en Andalucía? Nada de nada. Lo que hace es crear paro y pobreza. No sirven para nada. Con el dinero que viene de Bruselas, hay que crear en agricultura, en cooperativas y cabaña ganadera.

¿Cómo? Pues con un agente administrativo por cada cooperativa para dar a conocer el estado económico. Crear turismo rural por medio de los cortijos existentes, que son muchísimos. Industrias lácteas, como el queso, la mantequilla, centrales lecheras. Cooperativas piscícolas, que tenemos terrenos. Limpiar el Guadalquivir para evitar su contaminación. Crear industrias derivadas de productos agrícolas, crear industrias exportadoras del vino y del aceite de oliva, del jamón, y así, un sin fin de cosas.

martes, 14 de enero de 2014

EL INDEPENDIENTE Nª 86

http://issuu.com/roqueamatemerino/docs/el_independiente_de_sanl__car_n___8_7f8

GUITARRA



Autor: Rafel Pericache, colaborador del semanal El Independiente


Paseaba un día cualquiera
por las calles de mi ciudad.
Y bajo una ventana abierta
Yo me tuve que parar.

Sonaban notas suaves
a música celestial,
y el rajeo de una guitarra
le acompaña a compás.

Eran de guitarra española
de figura sin igual
en madera bien labrada
y con las cuerdas afinás.

Guitarra que en ti suena
melodías sin parar
toca ya por alegrías
para dejar de pensar
en tantas penalidades
que nos está tocando pasar.

EL AÑO DE LA AGRICULTURA FAMILIAR



Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente

Una iniciativa promovida por el Foro Rural Mundial y respaldada por casi cuatro centenares de organizaciones civiles y campesinas de todos los continentes, ha hecho posible que Naciones Unidas, respaldase este año 2014, como el Año Internacional de la Agricultura Familiar. Su celebración a nivel mundial me parece una excelente noticia, sobre todo a la hora de promocionar políticas activas y sostenibles, a través de la unidad familiar aldeana, y con vistas a una eficaz lucha contra la pobreza y el hambre. El que mujeres y hombres del campo, y también del mar, puedan reflexionar juntos, sobre la manera de cuidar el planeta y de alimentar el mundo, debatir y extraer conclusiones, lo veo como un gran avance social. Téngase en cuenta que el setenta por ciento de los alimentos consumidos en el mundo son producidos por esta cercana agricultura familiar, en toda su diversidad, y alrededor de un cuarenta por ciento de familias del mundo viven de esta actividad. Pero también es indudable que el éxodo del campo está ahí, en parte porque ha sido un sector abandonado, al que se le ha prestado muy poca atención  en el desarrollo de los servicios públicos fundamentales, necesarios para alcanzar un nivel de vida digno acorde con los progresos de la época.

                A mi juicio, considero, además prioritario rescatar alimentos tradicionales que produce el campo, y sólo el campo, contribuyendo a una dieta mucho más natural y equilibrada. Sin duda, es esta agricultura familiar la que realmente representa una oportunidad para dinamizar la vida de los pueblos, las economías locales, para afianzar la seguridad alimentaria en definitiva.  Por otra parte, hay que advertir asimismo que el sector agrícola, aunque sea familiar, es un sector de producción más, y como tal es conveniente el asociacionismo, de todo punto necesario, porque facilita al agricultor la posibilidad de luchar en conjunto y de manera solidaria, contribuyendo de este modo a quedar situados en un plano de igualdad junto con otros sectores productivos, como la industria o los servicios. Por eso, entiendo, que es el momento de centrar la atención del mundo sobre su importante papel en el logro del bienestar humano. Con estos agricultores tenemos que hacer justicia. Sabemos que existen más de quinientos millones de explotaciones agrícolas familiares en el mundo, que sus actividades dependen principalmente de la mano de obra familiar, y que ellos son realmente los principales productores de alimentos que consumimos a diario.

                Naturalmente, no sólo tenemos que rememorar que son una parte importante de la solución para lograr un mundo libre de la hambruna, los gobiernos deben avivar su compromiso político con el sector estableciendo plataformas para el diálogo, puesto que es preciso el acceso protegido a la tierra, al agua, el mar y demás recursos naturales. Qué menos que reconocer el derecho de los pueblos a producir sus propios alimentos. Qué menos que producir alimentos cerca de las personas que los necesitan. Qué menos que ayudar a un sector que se siente "el último" de una cadena productiva. Desde luego, los poderes públicos han de prestar, no sólo la estima a su labor, también el apoyo necesario para relanzar una actividad que las comunidades rurales vienen desarrollando desde sus albores. Los ciudadanos tienen el derecho y también el deber, de gestionar su propio medio ambiente, su biodiversidad, ya que el ser humano y su cultura, como producto y parte de esta diversidad, debe velar por protegerla y respetarla. Por eso, es fundamental abrir nuevos horizontes a la pobreza rural, a esta realidad presente en todos los continentes como es la agricultura familiar, sometida hoy por hoy a fuertes incertidumbres e incomprensiones.

                La principal incomprensión, considerarla con un planteamiento de producción marginal, de ahí la importancia de la creación de cooperativas que proporcionen no sólo gestión, también asesoramiento y formación. Nos consta precisamente todo lo contrario, esta agricultura familiar además de ser el sustento de mucha gente, es también la mayor fuente de empleo en muchos países en desarrollo. En este sentido, se están produciendo algunas noticias positivas, que esperamos sean el inicio de otros avances. Varios países de América Latina y el Caribe han colocado a la agricultura familiar como prioridad en sus políticas públicas, algunos como Bolivia la han declarado como actividad de interés nacional. En la misma sintonía, aunque con historias distintas, se encuentran otras experiencias de Europa, Asia o África, donde el peso del modelo de familia camina hacia una causa común, el bueno uso de las tierras agrícolas. El elemento substancial  es la familia a través de un sistema de gestión de explotación familiar, que unido a otras familias, se orientan a los más diversos mercados. Además, las mujeres suponen cerca de la mitad de la mano de obra agrícola en los países en desarrollo.

                A mi manera de ver, la piedra angular de la agricultura europeísta es precisamente esta agricultura familiar, y con ella también nos referimos a los pescadores artesanales, pastores, recolectores, jornaleros sin tierra y comunidades indígenas, que tanto aportan al desarrollo económico del mundo; no en vano, la familia y la explotación están vinculadas, co-evolucionan y coexisten. Por consiguiente, estamos ante un momento trascendental para buscar soluciones globales a problemas comunes, que enfrentan a los agricultores entre sí, entre continentes y países, especialmente donde este sector es sinónimo de pobreza y marginación.

                Sea como fuere, a finales del 2014, deberíamos tener un mejor conocimiento de estas gentes de hondura, que saben labrarse la vida con el tesón de la paciencia y la labranza, con la fuerza de la mano de obra familiar, incluyendo tanto a mujeres como hombres, con la acción humana persistente de transformar el medio ambiente natural como base fundamental para el desarrollo autosuficiente y una innata riqueza compartida. Son los grandes gestores de nuestro hábitat. Lo mismo sucede con el pastoreo. La producción ganadera extensiva ocupa alrededor del veinticinco por ciento de la superficie terrestre del planeta y produce en torno del diez por ciento de la carne para el consumo humano, de la que dependen unos veinte millones de hogares de pastores.  Igualmente pasa lo mismo, con la pesca artesanal, los medios de vida de unos casi cuatrocientos millones de personas dependen directamente de la pesca en pequeña escala, que da empleo a más del noventa por ciento de los pescadores de captura del mundo. Por tanto, tanto a unos como a otros, hemos de escucharlos más. Indudablemente, conforme siga creciendo la especie humana irán aumentando las necesidades de esta tierra a cultivar. Los datos hablan por sí mismos. Habría que incrementar un setenta por ciento la producción de alimentos antes de 2050, momento en que se prevé que la población mundial alcance los nueve millones.

                Por tanto, considero esencial que esta agricultura familiar mantenga su espíritu de familia, y como tal, active en toda la familia humana prácticas sostenibles y modalidades de consumo racionales y razonables. En mi opinión, lo que ha de prevalecer, en todo caso, es una dirección del sector unido al desarrollo rural, centrado prioritariamente en sus propias vidas y entornos. No olvidemos que el concepto integrador de agricultor, igual que el de pastor o pescador, vive en su espacio para mejorarlo y poder subsistir junto a él.