miércoles, 25 de diciembre de 2013

DEJEMOS EL CINISMO



Autor: Juan NAdie, editorial del semanal El Independiente nº 83



Estaba el otro día navegando por las redes sociales cuando me encontré un video (en realidad eran tres) en donde aparecía imágenes que, desde mi punto de vista son lamentables. Frente a la confesión religiosa conocida como “las hermanitas de la cruz”, una inmensa hilera de sanluqueños haciendo colas para pedir una bolsa de alimentos. Situación que, y especialmente estos días, veremos pero que muy repetidas veces.

Pero no es esto de lo que quería hablar en mi artículo editorial. Ya hemos dicho en más de una ocasión que la responsabilidad de cubrir las necesidades básicas de las personas, alimentos, vivienda, etc., forman parte de las obligaciones de un gobierno, especialmente el gobierno local, por ser el más cercano, tiene la obligación de atender estos deberes. Con esto tendríamos más dinero que se invierte en subvencionar a tantas y tantas organizaciones, que a su vez utilizan y tienen sus propios gastos como es agua, luz, su sede… ¡menos gasto, más dinero!

Claro, la administración no lo hace para así poder ahorrarse unos “cuartos” y, subvencionando estas ONGs, conciencias tranquilas. Pero lo sorprendente de lo que vi el otro día al colgarse el video fueron los comentarios, muchos de ellos solidarios con la situación económica que está atravesando el país, pero otros muchos de estos comentarios me sorprendieron por la frialdad y la falta de sensibilidad a la situación de algunas personas. “. Muchos se aprovechan de la situación”, “vi. un señor que se quitaba los anillos de oro”, “pues otra se fue de inmediato a la peluquería”… ¡pueden ser ciertos!

Lo que obviaban estos comentarios es que de todos los que estaban allí, alguno al menos sería porque lo necesitaba, digo yo. A lo mejor, o a lo peor, muchos de allí. Y esta persona tendrá una familia, tendrá hijos, marido o mujer, quizás algunos hasta nietos, y quizás un perrillo que recogió en la calle porque estaba abandonado. ¡Y que! ¿Estos no comen? ¿Estas personas no sienten hambre cuando pasan las horas? ¿No sienten frío como lo sentimos nosotros ahora en esta época? ¿No sufren estos al ver que sus seres queridos están pasando estas necesidades? ¡O somos tan cínicos como para pensar que solo nosotros somos capaces de sentir y de sufrir por los que están a nuestro lado!

Dice el refrán: “cuando veas las barbas de tu vecino quemar, pon las tuyas a remojar”. Nos condolemos del estado en el que reencuentran muchas personas, dejémonos de necedades diciendo que hay quienes se aprovechan. No son estos los culpables de la situación que vivimos; y demandemos la mejora de los servicios sociales, y persigamos, luchemos por mejorar las condiciones de vida actuales.

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