Autor: Rafel Pericache, colaborador del semanal El Independiente
Paseaba un día cualquiera
por las calles de mi ciudad.
Y bajo una ventana abierta
Yo me tuve que parar.
Sonaban notas suaves
a música celestial,
y el rajeo de una guitarra
le acompaña a compás.
Eran de guitarra española
de figura sin igual
en madera bien labrada
y con las cuerdas afinás.
Guitarra que en ti suena
melodías sin parar
toca ya por alegrías
para dejar de pensar
en tantas penalidades
que nos está tocando pasar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario