miércoles, 11 de junio de 2014

Raquel Meller

Autora: Vega Trincado Larreina

Francisca Marqués López: nació en Tarazona (Zaragoza) en la calle Angosta de San Atilano N6, el día 9 de marzo de 1888, hija del valenciano Telésforo Marqués y de la riojana Isabel López; siendo muy pobre, su tía, que era monja, se hizo cargo de ella y se la llevó, después de hacer su primera comunión, al convento de Montpellier (Francia), donde a veces cantaba en el coro

Con 12 años llegó junto a sus padres a Barcelona, en la calle Salva, en la zona del paralelo donde estaba todo el mundo del espectáculo de la ciudad condal. A los 15 años comenzó a ganarse la vida en un taller de costura de la calle Tapicería; contaba luego que allí escuchaba a un viejo ciego que tocaba el acordeón y a su mujer que cantaba instalados en la puerta, que vendía cuplés y romances para sacase unas “perrillas”.

Las compañeras y costureras le animaron para hacerse artista. Su voz bella y justa, plena de matices era la adecuada. Debutó pronto en el mes de febrero de 1907, en el café cantante de la Gran Peña, de la calle San Pablo, donde se cultivaba el género llamado sicalíptico, o sea, “picantillas las canciones”. Le animó Marta Oliver, que cantaba entonces y bailaba rumbas y tangos allí, siendo cliente del taller de costuras y que un día oyó cantar a Francisca, le prestó uno de sus trajes y le buscó su primer contrato como “la bella Raquel”. Y con un sueldo diario de siete pesetas empezó cantando “Las Amazonas y el Debut”. A los seis meses pasó al Palacio de Cristal, donde cobraba doce pesetas diarias y cantaba canciones no patas para menores como “La Menta”.

En junio de 1911, al inaugurarse el Trianón Palace, coincidió con Amalia Molina, Pastora Imperio y Candelaria Medina y La Goya, nueva cupletista que cerraba el cuarteto. Causó sensación al presentar sus canciones escenificadas y vestidas; en efecto, estrenó “La Tirana del Tripili”, con atuendo goyesco, y la Habanera mexicana “ven y ven”, con el lujoso traje folclórico de la China `poblana.

Raquel Meller llegaría a ser figura máxima y ejemplar, ya que llevó el invento hasta sus últimas posibilidades del momento. Luego, con la invención de las estampas por Lorca y Sánchez Mejías, y los grandes espectáculos de Quintero, León y Quiroga, el arte del moderno teatro musical español alcanzó su cima del éxito de público a partir de 1942, y durante media docena de años, copó el 85% del aforo de los teatros de la capital de España.

En 1919 se casa con Enrique Gómez Garrido, celebre periodista de reconocido prestigio mundial y al que luego le llamarían playboy, y que estuvo envuelto en el drama de Matahari, con rebote sobre la leyenda de Raquel Meller. Gómez Garrido la introdujo en la vida de Paris, allí estrenó “la Violetera”, “el Relicario”, y “El Gitanillo”. Ganó Raquel fama mundial, hizo cine: “Los oprimidos”, en 1922, “violetas imperiales” en 1923, “tierra prometida” en 1924, “Ronda de noche” en 1925, “Carmen” en 1926, “Nocturno” en 1926, y “La venenosa” en 1928. También hizo algo de cine mudo.


Siguió la gira por Filadelfia, Chicago y los Ángeles, donde Charles Chaplin besó su mano y le dijo “veo en usted señora un refinamiento emotivo, no superado por ninguna artista de cuantas he visto”.

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