Autora: Vega Trincado Larreina
Francisca
Marqués López: nació en Tarazona (Zaragoza) en la calle Angosta de
San Atilano N6, el día 9 de marzo de 1888, hija del valenciano
Telésforo Marqués y de la riojana Isabel López; siendo muy pobre,
su tía, que era monja, se hizo cargo de ella y se la llevó, después
de hacer su primera comunión, al convento de Montpellier (Francia),
donde a veces cantaba en el coro
Con 12
años llegó junto a sus padres a Barcelona, en la calle Salva, en la
zona del paralelo donde estaba todo el mundo del espectáculo de la
ciudad condal. A los 15 años comenzó a ganarse la vida en un taller
de costura de la calle Tapicería; contaba luego que allí escuchaba
a un viejo ciego que tocaba el acordeón y a su mujer que cantaba
instalados en la puerta, que vendía cuplés y romances para sacase
unas “perrillas”.
Las
compañeras y costureras le animaron para hacerse artista. Su voz
bella y justa, plena de matices era la adecuada. Debutó pronto en el
mes de febrero de 1907, en el café cantante de la Gran Peña, de la
calle San Pablo, donde se cultivaba el género llamado sicalíptico,
o sea, “picantillas las canciones”. Le animó Marta Oliver, que
cantaba entonces y bailaba rumbas y tangos allí, siendo cliente del
taller de costuras y que un día oyó cantar a Francisca, le prestó
uno de sus trajes y le buscó su primer contrato como “la bella
Raquel”. Y con un sueldo diario de siete pesetas empezó cantando
“Las Amazonas y el Debut”. A los seis meses pasó al Palacio de
Cristal, donde cobraba doce pesetas diarias y cantaba canciones no
patas para menores como “La Menta”.
En junio
de 1911, al inaugurarse el Trianón Palace, coincidió con Amalia
Molina, Pastora Imperio y Candelaria Medina y La Goya, nueva
cupletista que cerraba el cuarteto. Causó sensación al presentar
sus canciones escenificadas y vestidas; en efecto, estrenó “La
Tirana del Tripili”, con atuendo goyesco, y la Habanera mexicana
“ven y ven”, con el lujoso traje folclórico de la China
`poblana.
Raquel
Meller llegaría a ser figura máxima y ejemplar, ya que llevó el
invento hasta sus últimas posibilidades del momento. Luego, con la
invención de las estampas por Lorca y Sánchez Mejías, y los
grandes espectáculos de Quintero, León y Quiroga, el arte del
moderno teatro musical español alcanzó su cima del éxito de
público a partir de 1942, y durante media docena de años, copó el
85% del aforo de los teatros de la capital de España.
En 1919
se casa con Enrique Gómez Garrido, celebre periodista de reconocido
prestigio mundial y al que luego le llamarían playboy, y que estuvo
envuelto en el drama de Matahari, con rebote sobre la leyenda de
Raquel Meller. Gómez Garrido la introdujo en la vida de Paris, allí
estrenó “la Violetera”, “el Relicario”, y “El Gitanillo”.
Ganó Raquel fama mundial, hizo cine: “Los oprimidos”, en 1922,
“violetas imperiales” en 1923, “tierra prometida” en 1924,
“Ronda de noche” en 1925, “Carmen” en 1926, “Nocturno” en
1926, y “La venenosa” en 1928. También hizo algo de cine mudo.
Siguió
la gira por Filadelfia, Chicago y los Ángeles, donde Charles Chaplin
besó su mano y le dijo “veo en usted señora un refinamiento
emotivo, no superado por ninguna artista de cuantas he visto”.
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