sábado, 6 de septiembre de 2014

El fin del verano...

Editorial Nº 120

Ya finaliza la temporada estival y con eso, damos comienzo a un nuevo curso. Comenzamos con nuevos bríos después de unas vacaciones, quien las haya podido tener. Y ahora retomamos proyectos pospuestos, proyectos abandonados temporalmente para la temporada de descanso y que ahora volvemos a tratarlos.

Entre estos proyectos, para una familia se encontrará el curso escolar. Curso que, como bien sabemos estará plagado de recortes y que hará que nuestros hijos carezcan de los elementos esenciales útiles para obtener una buena educación. Para otras familias su proyecto será el encontrar trabajo, aunque muchos habrán trabajado de manera temporal en algún bar, o en un hotel, pero el empeño estará en encontrar trabajo fijo, todo el año.

Habrá quienes tengan otro tipo de expectativas, todas igualmente validas, pagar la vivienda, ponerse al día con los recibos... Pero visto lo visto, ¡todo es una ilusión! Utopía, dirían otros.

Y es que se han puesto las cosas de tal manera, que ya nos conformamos con una limosna. Ya no ambicionamos aquello que decíamos de “calidad de vida”, ya lo que queremos es que podamos tener algo en esta vida. Ya no pedimos tener tiempo para nuestras cosas, ya lo que necesitamos es tener algo de tiempo para lo que sea...


Y así sucesivamente, hemos abandonado valores, pretensiones, derechos, eso es lo que dejamos atrás, y eso e lo que tenemos por delante. En este nuevo curso laboral, sería bueno que retomáramos aquellas viejas pretensiones y exigiéramos a nuestros gobernantes, es su obligación, de proporcionarnos las herramientas adecuadas para tener una vida digna.

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