Cuantas veces hemos visto
cumplirse esta máxima especialmente en matrimonios divididos cuando
el hijo caprichoso ve cumplida sus expectativas al dar coba a uno de
sus progenitores a costa del deseo del otro.
Parece que esta era una
táctica bien empleada por el ejercito napoleónico en el que
fortalecía sus tropas por el centro y debilitaba los flancos. De tal
modo que en un ataque frontal, el enemigo conseguía ventaja por los
lados pero en centro era ocupado por Napoleón y sus tropas. El
enemigo carecía ahora de comunicación, dos cabezas, dos maneras de
pensar, contra el ingenio de Napoleón Bonaparte: ¡divide y
vencerás! decía.
Al hilo de todo esto,
observamos como en el movimiento de las Corralas de la Dignidad que
se ha producido aquí en Sanlúcar ha habido una pequeña división.
Después de lo sucedido con los altercados de hace ya unos día, en
la que se intentó agredir al alcalde, y después de conceder algunas
viviendas a algunas de estas corralas. Resulta de que las que reciben
sus viviendas en un escrito condenan el intento de agresión (eso
está bien hecho, es correcto) y, además, elogia la gestión del
alcalde, a la cuál días antes estaban criticando la como mala
gestión.
Este hecho nos pone a
pensar de que sea un intento de los de divide y vencerás. Lo cierto
es que ahora esta corriente, a las que se les acusa de estar
controlada por sindicatos y partidos políticos de izquierda, pierde
algo de su fuerza.
Pero lo que desde aquí
nos preguntamos: ¡no seria mejor trabajar juntos para que estas
personas y muchas otras que no forman parte de este movimiento, pero
que igualmente tienen la necesidad de una vivienda, puedan conseguir
una! Hay montones de viviendas vacías, usarla como viviendas
sociales, ¿son de los bancos? ¡Y que! No lo hemos rescatado, que se
ganen ellos el dinero del alquiler. Esos si, a un precio razonable,
el cuál debería ser determinado por los agentes sociales para no
favorece a una de las partes.
En fin, que cuando hay
voluntad se pueden resolver muchos problemas. Cuando no hay voluntad
se emplea esa vieja táctica: ¡divide y vencerás!
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