Editorial Nº139
A raíz de los acontecimientos
producidos en Francia con los atentados a la sede del periódico humorístico
francés Charlie Hebdo y el secuestro en el supermercado y demás… se han
producido una serie de artículos periodísticos y comentarios en las redes que,
no es otra cosa, sino un sentimiento
xenófobo, a veces hasta ignorante, de las culturas, religiones y modos
de vida de otras personas.
Se achaca este atentado a la
inmigración, la libre circulación entre personas por el territorio europeo,
especialmente a personas que profesan el Islam pero está claro de que esto
revela un sentimiento de rechazo hacia otras personas.
Se le pide constantemente a la
colonia musulmana a que condenen el atentado teniendo estos constantemente que
demostrar que no son terroristas, es como si cada vez que Eta ponía una bomba
se nos dijese a todos los españoles que nos pronunciáramos públicamente en
contra de ella pues de no ser así, se nos consideraría etarras. Pero si no es
la cultura musulmana la que está detrás (es un movimiento minoritario y
radical) ¡como podremos pedirle a todos los musulmanes que lo condenen por ser
musulmanes! ¡Hagámoslo la sociedad mundial en general!
Puede ser que muchas de las
costumbres y hábitos de la cultura musulmana no nos parezcan aceptables a
aquellos que hemos sido educados con una cultura cristiana pero este es otro
debate, el avance de los derechos y libertades, pero este avance incluye el
respeto a las ideas y sentimientos de los demás. No es lo mismo ser emigrante
musulmán que ser un terrorista. No es lo mismo ser vasco que ser de la Eta.
Tengamos respeto en estos días a personas que profesan esa religión y seamos
capaces, en un mundo intercultural y multirracial, de convivir unos con otros.

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