Por: Víctor Corcoba Herrero
Sobre el azul del
cielo trenzo sueños
que me recuerdan
amores perdidos.
Con la aurora me
atrapa el desconsuelo
agitando en mi espíritu
los recuerdos.
Busco tu retorno en
cada esquina,
como busca el
viento la lluvia
para humedecer los
caminos
y encender los
campos de amapolas.
Que distintos somos
y que distantes estamos.
Llevo días sin
comer más que suspiros.
Llevo noches sin
tomar el sueño por el llanto.
Llevo la muerte
conmigo porque no vivo.
Desde aquella ciega
mañana que te fuiste,
con la piedra del
odio entre los labios,
olvidando las
promesas que nos dimos,
rechazando los
versos injertados a la vida.
Has querido
borrarme para siempre,
y no te ha
importado matarme de dolor.
Sabías que la
libertad fue mi desvelo,
y no has titubeado en
encerrarme entre muros.
Aunque te busque y
no te halle,
aunque la noche
pase y al amanecer no estés,
aunque te coloques
una coraza en el corazón,
estarás en mis
versos para siempre.
Cuando uno vive en
el amor,
por mucha tristeza
que encuentre en el camino,
el desengaño se
llena de ensueño
y hasta la duda se
convierte en esperanza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario