Por: José Antonio Córdoba
Será,
queridos vecinos, que uno ama a la piedra como el elemento perenne a nuestra
corta existencia en esta vida.
Será,
queridos vecinos, al carecer de techo donde guarecerse, que uno opina como a
continuación lo hago.
Será,
queridos vecinos, por lo que me hierve la sangre al ver la “puta” ignorancia
que reina, en aquellos, que deberían de velar por la riqueza patrimonial de
nuestra villa.
Será,
queridos vecinos, por lo que hoy acaece en la Casa del Carril que me niegue en
rotundo a conceder en mis escritos, la categoría de pueblo o ciudad, a nuestra
Sanlúcar “siempre desde mi criterio personal”.
Será,
queridos amigos, que me molesta en sobre manera, ver como nuestros
“politicuchos” traicionan reiteradamente el PATRIMONIO HISTÓRICO que tenemos
como villa.
¿Quién no recuerda
a la que fuera alcaldesa de Sanlúcar, en cadena humana por la Casa Arizón?; ¿Quién no recuerda el expolio de cierta placa?; ¿Quién no recuerda el expolio de nuestros
yacimientos arqueológicos?; ¿Quién
los recuerda?
Sorprende
saber los expolios que se suceden sobre el Patrimonio Monumental, Social y
Cultural de nuestra villa.
Hoy
acompaña a estas letras, una imagen de lo que vengo comentando, la CASA DEL
CARRIL, por lo que es un elemento local
más, que se suma a la lista interminable de expolios. Vean el significando de
EXPOLIAR, en la R.A.E.
He
tenido la oportunidad de visitar distintos lugares de nuestra geografía, y
siempre busco esos pequeños matices en torno a la piedra o el ladrillo. Y me
asusta comprobar como el afán destructor solo es superado por el de construir
sin sentido, por esa agonía de especulación urbanística que ha dejado inmuebles
abandonados o cerrados a doquier.
Hemos
destruido nuestro legado para permitir establecer una huella futurista sin
valor histórico y menos aún, cultural. Ante nosotros se levantan un sin sentido
de edificaciones que nada dicen de nuestra huella en la historia.
Queda
patente que la falta de valores que nuestros hijos están asimilando está
fomentada por estos que veladamente permiten dichos “crímenes urbanísticos”
¿Dónde
quedan hoy esas “mesas de camilla” por la Circunnavegación?, ¿qué hacen para
velar en defensa de la riqueza de nuestro patrimonio, de nuestra cultura? Dirán
que eso no le compete, que solo están para inaugurar azulejos, y quizás, solo
quizás tengan razón. Pero a este paso llegaremos al 2019, enseñando en azulejos
lo que hasta hace poco era físico en el espacio urbanístico de nuestra villa, y
que desaparece, como lo hace la casa del carril, en favor de un contratista, de
un particular con cartera abultada o de un político con el ego más grande que
su cartera.
Pero,
como hoy es prueba, la casa del Carril, su historia, su hueco en nuestro
Patrimonio, solo es digno de verse convertida en una escombrera…

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