sábado, 23 de mayo de 2015

¡Olvidáis la Regla!

Por: José Antonio Cordoba


Si existe un mundo que me resulta difícil de asimilar, es el mundo cofrade, donde se dan cita tantas contradicciones que me desborda mentalmente. Aunque no por ello dejo de respetarlo y respetar a quienes así lo viven.
Pero, hoy sí que me voy a permitir hacer algunas apreciaciones personales.
Siempre he sido muy tajante con el tema de las órdenes o hermandades, y en estos días he sido testigo de algunos hechos que no hacen más que ratificarme en mi planteamiento.
Como introducción sirva, lo sucedido a una buena amiga y hermana en las redes sociales, donde ha sido censurada por expresar su espiritualidad, en nada contradictoria con el Cristianismo, pero aquí, no acaba el asunto, y le piratean el Facebook.
En mi caso, comprobar como quienes te hablan de mensajes positivos, amor y espiritualidad, carece de la humildad que como personas  y templarios deben de hacer gala.
Pero esto sucede quizás con más frecuencia de la que nos imaginamos, o queremos conocer –disculpen si generalizo, pero ir uno por uno sería algo interminable y sus resultados, bueno…-, en las hermandades de Penitencia.
Tengo constancia de que en los últimos años para acceder a la Junta Gobierno de una  hermandad, se debe de hacer un cursillo apostólico en el obispado, y me pregunto ¿Cuántos, una vez tomado el cargo cumplen la Regla? Y digo esto, pues me preocupa ver como se alardea de un falso Cristianismo, donde la OBSERVANCIA de la Regla de la Orden o Hermandad queda sustituida por egoísmos y afanes protagonistas, olvidándose de quien realmente es “Él” o “La” Protagonista.
Muchos has hecho del traje de chaqueta su símbolo evangélico obsesionado en oro y plata para su paso o palio, o que su nombre figure en algún cartel de exaltación. Mientras al prójimo, al necesitado le dedican una o dos semanas al año.
Pero cuando escuchas hablar de casos que se suceden en el seno de las propias órdenes o hermandades, uno comprende, comprendo que no destinen esfuerzo alguno a ayudar al prójimo, cuando al hermano o hermana de su casa, hermandad, paso o palio, sacrifican en pos del egocentrismo propio.
Estos que tanto se miran el ombligo, y de trajes enchaquetados alardean les diría, tomen la Palabra, como es el caso de Mateos: Mt. 6, 24 “Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No podéis servir a Dios y a la Riqueza”. Mt. 7, 21 “No todo el que me dice: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los Cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en los Cielos”. 22” Muchos me dirán en aquél día: ¡Señor, Señor!, ¿no profetizamos en tú nombre, y en tú nombre arrojamos demonios, y en tú nombre hicimos muchos prodigios?”. 23Pero entonces yo les diré abiertamente: Jamás os conocí; apartaos de mí, ejecutores de maldad”
Con lo que queda claro que quizás debiera de ser requisito para ser miembro de una Junta de Gobierno, que además de cartera amplia y no menos abultado ego, tengan conocimientos ciertos de la Biblia, de la Regla de la Hermandad y que las pongan en práctica.
Pues, si no, me temo que al final quienes os dicen: “Ustedes solo pasean un trozo de madera por la calle”, tengan toda la razón.

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