Por EL PERE, colaborador del semanal El INdependiente
Los años cumplidos, el contacto
diario, la manera de vestir, la forma de hacer los gestos, las expresiones, y
muchas otras cosas del ser humano.
Algo
que por lo general se nota es la falta de educación, por el poco respeto a cada
uno de nuestros semejantes, poco respeto a la hora de escucharle. Otra cosa que
resalta es el egoísmo, que se ve desde lejos. La envidia, la prepotencia, el
cinismo, el creerse alguien, el mentiroso. Aunque no lo quieran demostrar, se
les nota desde lejos. Los años nos hacen un master en la ciencia de sicología,
con solo ver a una persona, ya tenemos su radiografía.
Por
ejemplo, pondré de manifiesto algo que sucede a menudo. La vanidad en el ser
humano está a la orden del día, en las propiedades de los ciudadanos, cuando
uno posee algo, el vecino quiere superarlo, y se compra un coche más grande,
una casa más grande, y cosas así; cosas de muy poco valor para el ser humano.
Hace
poquitos años, muchos trabajadores se hicieron empresas constructoras, y no
vean ustedes los vientos como soplaban, las comilonas, el gasto a manos llenas;
y se creían personajes. Hoy por desgracia la construcción se ha ido al garete,
y estos personajes lo están pasando muy mal, porque la burbuja exploto y todo
se fue al “carajo”.
Debemos
ser personas ante todo y que nuestros valores se desarrollen como seres humanos
que somos. Además, os diré, que todos somos necesarios y nadie debe creerse
superior el uno a los otros. Todos somos del mismo Creador, y los días que tenemos
que vivir en este fabuloso mundo hemos de pasarlo bien y dar ejemplo de
honestidad y servicio. Debemos ser solidarios, constructivos y no destruir los
valores del ser humano. Porque la destrucción de los valores, nos llevará a un
mal fin.
Los
seres humanos somos imperfectos, pero si sumamos todas las imperfecciones nos
convertimos en seres destructivos y en seres indeseables. Por la imagen de cada
ser haremos su radiografía y aunque no lo crean, ellos desvelan lo que tienen
en su interior. Fijaros en alguien del que tengáis dudas. Además, no son más
felices porque tengan más o menos dinero. Los países pobres te ofrecen lo mejor
que poseen, mientras los países ricos te echan los perros. ¡Pero los perros son
ellos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario