Por: Cristina Garcia, redactora del semanal El INdependiente
Vidas acabadas injustamente en accidentes de tráfico, enfermedades desconocidas e insólitas que sorprenden en el momento menos esperado o una muerte súbita que llega igual de rápido que se va con un alma más.
Cada día llega a nuestros oídos que algún conocido de la familia, un amigo,
un vecino, algún personaje famoso o incluso un familiar ha fallecido. Este
hecho, que es tan natural como la vida misma es algo irremediable para todo ser
vivo, es ley de vida, todo lo que en algún momento nace e incluso antes de
hacerlo, se sabe que va a morir tarde o temprano. Es algo con lo que vivimos
día a día, una premisa indiscutible y cierta, por mucho que nos cueste
entenderlo en muchos de los casos y que a pesar de que lo tenemos interiorizado
nos cuesta mucho sobrellevarlo cuando esa sombra negra nos roza de cerca. Hemos heredado una cultura de veneración hacia las almas, hacia el espíritu de aquellas personas que han perdido su vida, de las que no solo nos queda su recuerdo sino que en muchos de los casos, un rincón con nombres y apellidos que forman un sepulcro en un espacio muy espiritual, que cualquier diccionario lo califica como un terreno destinado a enterrar cadáveres, pero que para las personas que los visitan significa mucho más que esas palabras inertes.
Existen ciertas creencias que defienden la trasmigración del alma, también llamada “Metempsicosis”, o para que nos entendamos todos, quiere decir que una vez que el cuerpo muere, el alma sale de él para residir y transformarse en otro cuerpo, ya sea humano o animal, además de vivir las consecuencias de lo que el alma ha hecho en sus vidas pasadas. Esta concepción estuvo muy extendida en la Antigua Grecia y fue adoptada en forma filosófica por Platón y los pitagóricos, aunque no se ha perdido, ya que sigue estando presente en muchas partes del mundo, como es el caso de África y América del Sur.
Pero, ¿Quién no ha dicho alguna vez “Carpe Diem”?. Estas dos palabras, que forman una locución latina, cuyo significado es “Vive el momento”, hablan por sí solas, aportándonos una dosis necesaria para adoptar la actitud de vivir intensamente cada instante, de afrontar la vida con optimismo y alegría, como si cada día que viviéramos fuera el último.
Sin embargo, tengamos la creencia que tengamos, lo cierto e indudable es que llega un día en el que nuestro cuerpo perece, nuestras funciones vitales se apagan y nuestros ojos se cierran.
Cada año por estas fechas vemos un ir y venir de personas con algo especial entre sus manos; un ramo de claveles rojos, rosas, multitud de crisantemos o gladiolos, y no es el comercial “Día de San Valentín”, sino que tal día como hoy, año tras año el 2 de Noviembre se celebra en nuestro país el “Día de los Difuntos”. Esta festividad, de carácter cristiano, no solo se celebra en nuestro país, que está muy aferrado a dicha costumbre, sobre todo el llevar la ofrenda floral al cementerio, en recuerdo de nuestros familiares y amigos fallecidos, sino que está muy extendida, como es en el caso de México, dónde calaveras y esqueletos decoran las calles de sus ciudades. E1 de Noviembre, que aparece en el calendario como festivo (no laborable), es “El Día de Todos los Santos”. Un día muy especial para el pueblo de Sanlúcar, no solo por lo que implica todo lo mencionado anteriormente, sino que es una jornada que se vive en familia, acompañados del calor y olor propio de las castañas asadas. Seguro que a todos nos vienen a la memoria los recuerdos desde pequeños yendo a la plazoleta San Roque a comprar “Los Santos”; Nueces, Pan de Higo, Chirimoyas, Higos… y un sinfín de productos llenan nuestras cestas, además del tradicional “Hueso de Santo”.
Pero si hay hoy en día una tradición que se ha extendido por nuestro país como la espuma es la celebración de “Halloween”, una fiesta de origen celta y que los estadounidenses la han adoptado como suya propia cada 31 de Octubre. Una noche de brujas con un nombre difícil de pronunciar para los más mayores y con mucha fascinación para los más pequeños, decora los escaparates con calabazas con dientes, gatos negros, brujas, murciélagos y todos con tres colores básicos: naranja, negro y morado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario