Autor: José Antonio Moreno, colaborador del semanal El Independiente
Recuerdo mi niñez, corría el año sesenta del siglo pasado
cuando el río Guadalquivir circulaba a gusto y placer llegando al recodo de
Sanlúcar, Bonanza y al pasar por la playa de Bajo de Guía, abrazaba con sus
agua a las terrazas de dicho barrio, obligando a los pocos restaurantes que
existían a poner sus comedores con empalizadas para evadir el abatimiento de
las aguas.
Por eso la vida de vez en cuando nos da alguna que otra
sorpresa. Ha hecho falta un simple vendaval, para que se nos refresque la
memoria y empecemos a pensar que el pasado fin de semana nuestro río y
desembocadura nos reclamó sus posesiones, repitiendo la historia, y fue la
noche en que Sanlúcar, especialmente la zona de Bajo de Guía, temió por su
vida.
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