Editorial del semanal El Independiente Nº 85
Pues damos comienzo a un nuevo
año con las miradas puestas en la esperanza, deseando que este nuevo año nos
depare más felicidad que en el ya pasado 2013. Evidentemente que, cuando se
habla de felicidad, nos referimos a lo que para una inmensa mayoría de personas
es esto, la consecución de un puesto de trabajo, cosa que, al decir verdad y
por lo que vemos en el panorama económico tanto de nuestra ciudad como del
entero país, parece bastante difícil.
Y más difícil cuando tenemos a
unos gobernantes que se creen por encima de nosotros y que ellos son para
nosotros una bendición, Si tuvimos la oportunidad de escuchar el discurso del
rey en la nochebuena dijo algo así como que “la crisis acabará cuando los
españoles encuentren trabajo”. “¡Ahí las dao!” O sea, que casi seis millones de españoles no trabajan
porque no buscan empleo. Hubiese sido más honroso de su parte de hablar de la
corrupción, también en su familia, y explicarnos como l mismo ha administrado
sus riquezas, que en realidad son nuestras (aunque Corina ya se habrá llevado
algo ha cambio de…)
Lo que está claro es que se nos
presenta un panorama desolador, no hay trabajo para casi nadie, el que trabaja
no gana lo suficiente como para pagar la hipoteca, el agua y la luz, recibos
cada vez más caros y en donde trabajan todos los políticos que se retiran. Uno
que no puede más quiere luchar contra estas injusticias peros se da cuenta que
no puede puesto que cada vez hay mas restricciones para manifestarse
públicamente y expresar tus puntos de vista, lo cuál es un golpe a la
democracia.
Solo queda la familia: y esta
también, se ve amenazada: nos podemos ver sin casa, con los hijos recibiendo
una educación ultracatólica en colegios separatistas y llamándote desde el
centro porque no has pagado las cuotas y no le has comprándolos libros, y
piensas: “¡madre mía, como para llevarlos a la universidad!” y tu hijo se queda
en casa, contigo, y se repite el ciclo… ¡Vaya con 2014!
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