Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente
Siempre es saludable traer a la memoria lo que otros tal vez quisieran borrar. Así, coincidiendo con las fechas del día internacional de conmemoración en memoria de las víctimas del holocausto, y tomando como título el tema sobre el que va a girar dicha celebración este año, se me ocurre hacer una serie de reflexiones, evocando la idea que nos propone Naciones Unidas, de repasar los diversos viajes que se realizaron durante esta tenebrosa época, donde el dolor y el sufrimiento recorría territorios en los que la práctica de la irracionalidad era continua.
Indudablemente, estas
atormentadas experiencias nos transforman. Ahora bien, cualquier viaje por
muchas millas que tenga comienza con el primer paso. El que millones de seres
humanos sean despojados de todo, especialmente de su dignidad, debe hacernos
meditar, o cuando menos recordar las terribles tragedias vividas por personas
que nos precedieron, con el fin de que nos sirvan de fuerza inicial orientadora
para no volver a caer en los mismos errores del pasado. De ahí la importancia
de refrescar la memoria y de tener en cuenta las advertencias que nos llegan de
las víctimas del holocausto y del testimonio de los supervivientes. Nadie puede
olvidar o ignorar lo que sucedió. En todo caso, uno debiera interrogarse
siempre. Realmente, ¿cómo puede sentir un ser pensante tanto desprecio por su
misma especie hasta su propio exterminio? Sólo una ideología sin valores, ni
humanidad alguna, con un desorden y una degeneración total, podía planear y
llevar a cabo esta absurda matanza de existencias.
Teniendo en cuenta que el
recuerdo es el único territorio del cual no podemos ser echados, veo con buenos
ojos que el programa de divulgación del holocausto
y las Naciones Unidas se hayan
asociado con el Museo Estadounidense en
Memoria del Holocausto, como una vía láctea para un viaje reflexivo, con el
fin de poner a disposición de todos los educadores del mundo un nuevo recurso
fílmico, acompañado de un paquete educativo en varios idiomas. La película, que
muestra imágenes nunca vistas, examina el ascenso y consolidación del poder de
los nazis en Alemania, además de analizar su ideología, su propaganda y la
persecución de los judíos y otras víctimas. También traza el camino mediante el
cual los nazis y sus colaboradores llevaron a cabo el asesinato de millones de
personas. Lo que se pretende con este recurso es provocar la reflexión y el
debate acerca del rol que desempeñaron las personas, instituciones y naciones
entre los años 1918 y 1945. Evidentemente, quizás la vida sería imposible si
todo se recordase, pero el secreto está en saber discernir aquello que no
debemos desconocer y mucho menos olvidar. De lo contrario, seríamos injustos
con nosotros mismos, con nuestra misma especie.
Sin duda, todas estas menciones
al recuerdo del pasado han de servirnos de enseñanza futura para todos los
moradores del planeta. Los viajes en el tiempo son para el presente lección. Aquellos
que huyen de caminar por las huellas pasadas es que no están vivos. Somos la
memoria viva de lo que somos. El holocausto
no admite indiferencia, es una tragedia del hombre contra sí mismo. Las ansias
de venganza nos legaron crueldades difíciles de asimilar. Es solo así,
recordando este tiempo cruel de muertes, como podemos iniciar marchas hacia la
vida. No perdamos jamás la memoria. Es importante. Y en este sentido, durante
estas mismas fechas también se conmemorará el setenta aniversario de la
deportación de los judíos húngaros durante el holocausto.
Será la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) quien
auspiciará el año de recordación del Holocausto
en Hungría. La mayoría de estos desterrados los enviaron al campo de
concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau
de la Alemania
nazi (1940-1945), y otros fueron llevados a la frontera entre Hungría y
Austria, donde los obligaron a construir trincheras de fortificación. La locura
destructora superaría lo más espantoso hasta entonces conocido. La ceremonia de
dicha conmemoración será el veintisiete de enero, y, al día siguiente, tendrá
lugar la apertura de la exhibición "cuando escuchas a un testigo, te
conviertes en un testigo". Además, coincidiendo con esta remembranza a la
memoria del holocausto, habrá una
proyección y debate de la película "blinky
y yo". En este documental se cuenta la historia de Yoram Gross, sobreviviente del
holocausto, que mediante historias a sus nietos, relata las experiencias que
vivió su familia al esconderse y escapar milagrosamente de los nazis en
Polonia. Desde luego, es una sana invitación a recapacitar, una y mil veces,
sobre aquella espantosa barbarie que tuvieron que soportar algunos seres
humanos.
Naturalmente, a la persona hay
que rescatarla por lo que es. Forma parte de la humanidad y, bajo este vínculo,
todos somos necesarios e imprescindibles. Por eso no se puede, ni tampoco se
debe, guardar silencio ante ideologías destructoras. La cuestión es moverse. Al
recordar a todas aquellos inocentes que perdieron su vida en el holocausto, debe hacernos recapacitar a
instituciones y gobiernos, a todos los ciudadanos en definitiva, para que se
proteja a los más vulnerables, independientemente de su raza, color, género,
cultura o creencia religiosa. Nunca más debería nadie tener que soportar el
horror que significó el holocausto.
Podemos conseguirlo. Está visto que sí trabajamos unidos podemos prevenir
cualquier locura y poner fin a la impunidad. De igual modo, si educamos a las
nuevas generaciones acerca de este terrible episodio de nuestra historia, estoy
seguro que podremos avanzar en la defensa de la dignidad humana, algo que no es
negociable, ni debe estar disponible.
Por otra parte, debemos hacer
algo más que recordar y velar porque las nuevas generaciones conozcan esta necia
realidad de nuestra propia historia. Que, por supuesto, ya es mucho. A mi
juicio, debemos aplicar la lección universal del holocausto al momento actual que vive el mundo y ver la manera de
proteger tantos derechos humanos olvidados hoy, tantas injusticias sembradas
ahora mismo, tantas cadenas consentidas en un segundo, tantos poderes corruptos
navegando a cuerpo de rey en este mismo instante, tanta necedad sembrada en
suma. Por desgracia, se trabaja poco por estos valores y en beneficio del
futuro colectivo de la humanidad. Sabemos que una quinta parte de la población
mundial y cerca de la mitad de los pobres y de los niños en edad escolar, viven
en países donde la violencia, los conflictos y la inseguridad es un diario en
su diario existencial. También abundan multitud de acciones inmorales e
irresponsables, en parte propiciadas por personas con influencia. Tampoco se
puede permitir la obstrucción de la entrega de ayuda humanitaria a refugiados y
personas que malviven en lugares de conflicto.
El ser humano debe volver a ser
humano, por encima de otro interés mundano. Y uno es algo en la medida que hace
algo por los demás. No me sirve lo de borrón y cuenta nueva. Obviamente, el más
placentero viaje por este mundo es ver a un ser humano dando vida a otro ser
humano. Siempre hay alguien que nos llama. Miremos alrededor. Al fin,
reconozcámoslo, a una persona solo lo puede proteger otra persona.
No hay comentarios:
Publicar un comentario