sábado, 15 de febrero de 2014

¿Qué hacemos mientras tanto?

Editorial Nº 91 del semanal El Independiente



El que se nos diga que la constitución  garantiza que todos los españoles somos iguales ante la ley, es algo que no se cree, a estas alturas, nadie. Los escándalos de corrupción  en los distintos partidos y sindicatos, y en otras instituciones como es la de la monarquía, nos hace ver que aun hoy en día existen ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda (y si me atrevo de tercera) Bien, esta es la situación a la que nos ha llevado estos años de transición política.

            La cuestión es: ¿que va a seguir ocurriendo? ¿Seguirán dándose casos en el que nuestros gobernantes y líderes se aprovechen de nosotros y mientras ellos viven opulosamente, nos tienen a nosotros con la sangre en el cuello?

            No se que pensaran muchos pero yo opino que si. Que mientras que vivamos comandados por personas simples viviremos soportando los males de estas simples personas. El ser humano es corrupto por naturaleza. Pero esto no es excusa. Sentimos la obligación de demandar representantes útiles y honrados que sean ejemplos de comportamiento honesto.

            Nuestra ciudad también requiere de esto puesto que muchos de nuestros políticos han hecho de esta su profesión y esto trae que uno busque sus intereses personales por encima de los de los ciudadanos. En cierta ocasión alguien dijo “¿que político hay que valga algo?”. La respuesta siempre es la misma para todos aquellos que vivimos ajenos a ese mundo. “Ni uno solo”.

            Por ello, se necesita que hagamos un cambio total en nuestro modo de vivir, una revolución mental, una revolución que cambie nuestros valores, nuestras metas, nuestro estilo de vida. Cuando nosotros hayamos cambiado, entonces podemos decir que de entre nosotros podemos elegir a alguien con las cualidades y virtudes necesarias para ser nuestro representante político.

            El problema esta en: ¿que hacemos mientras tanto?

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