viernes, 14 de marzo de 2014

¿Quien nos traerá consuelo?

Editorial Nº 95

“Y yo mismo regresé para poder ver todos los actos de opresión que se están haciendo bajo el sol, y ¡mira! Las lagrimas de aquellos a quienes se oprimía, pero no tenían consolador; y de parte de sus opresores había poder, de modo que no tenían consolador. (Ecl.4:1)

Abrimos hoy esta editorial con una cita bíblica que, escrita hace años, parece ser que ha sido redactada en nuestros tiempos por alguien que está padeciendo los antojos y caprichos de la clase gobernante y la clase empresarial  que hace que estemos todos nosotros sufriendo, nosotros, los de clase media y baja, el ciudadano común, ese que se ha hartado de trabajar toda su vida para poder tener un pisito de setenta y cinco metros y un coche. Algunos tal vez cogían una semana de vacaciones, no más, pues el jefe se podía mosquear.

Si, ese es el ciudadano común, aquel que ahora ha perdido su casa y su trabajo, el coche no lo ha perdido, pero ya tiene catorce años y está para la chatarra, aunque lo coge poco debido a que no tiene para el seguro ni para la gasolina.

Este es el ciudadano común, aquel que está oyendo de la clase gobernante y empresarial que la culpa de todo es suya, por haber querido tener un piso y un coche, incluso algunos se atrevieron a coger una semana libre para irse de vacaciones. Y te señalan con el dedo mientras lo pierdes todo. Y todo lo que pierdes ellos se lo llevan.

Este es el ciudadano común, tu y yo, el españolito medio, aquel que hace lo que sea por unas miserables monedas porque a eso nos tienen acostumbrado; y no hay quien nos consuele, ni la clase gobernante, ni la clase rica y empresarial. No tenemos nada ni a nadie, excepto…

… solo a nosotros. El ciudadano media se da cuenta de que tiene la fuerza de ser la mayoría, que la da la unión. Y el ciudadano medio grita ¡basta! Y da un golpe con su puño y se pone en pie y todo comienza a cambiar.


Pero es solo un sueño ¿o no?

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