Jose Antonio Moreno, colaborador del semanal El Independiente
Lástima que me tenga que acordar
de aquella famosa frase que dice “aunque la mona se vista de seda, mona se
queda”. Y en Sanlúcar, la culpa de que esto suceda en esta fiesta del carnaval
la tenemos todos aquellos que tomamos parte en la cabalgata.
Parece ser que los sanluqueños
tenemos una idea muy particular de lo que es el carnaval: desorden, pasotismo,
pérdida del decoro, mamarrachos, con una falta de ideas, y sobre todo, consumo masivo de alcohol. Sin
respetar edades. Una droga que erróneamente creemos que es “para ponerse a
gusto”, ¡vaya creencia la de aquellos que son pobres de mente, puesto que la
embriaguez es un estado de incomodidad para el cuerpo.
Pero lo importante es que: ¿Qué
sería un desfile de carnaval sin alcohol? Pues planearíamos mejor lo que íbamos
a hacer, aclararíamos nuestras ideas, respetando el desfile, al público, no
perderíamos la compostura aunque estemos divirtiéndonos, todo con orden y
disciplina.
¡Claro que si! Podemos beber una
copa de vino, un refresco, una cerveza, pero con respeto hacía la bebida. Está
visto que Sanlúcar se divierte en carnaval de un modo muy especial pues la
mayoría están borrachos y convierten a nuestro pueblo en un vertedero.
¡Ojala un día podamos dejar de
ser tan mentirosos y llegue a ser una realidad aquello de “que bonito está mi
pueblo, que bonita mi ciudad, cuando llega el carnaval”. Ahora la letra debería
rezar así: “que pena de mi pueblo, cuando llega el carnaval, lleno de borrachos
y suciedad
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