Autor: Jesús Rivero Ruso
(Se le llama
“especial” al nacido en Algeciras)
Un hombre se hizo son
y movimiento
al compás de sus
dedos, del trabajo.
Se hizo la prima
musical badajo
y la muerte campana a
su lamento.
El bordón se ensanchó
de abatimiento
y se hizo luto el
nervio, y se contrajo
Para alentar el cante
desde abajo
y fundir con quejio
su talento.
Se hizo ronca la voz,
como un gemido,
para dolerse el
corazón “partío”
y callarse la pena y
la agonía.
Y se oyó un “rasgao”,
-llaga y espina-,
y se oyó la guitarra
en una esquina:
era un dios que nació
en Andalucía.
Y resonó un rasgao

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