Editorial Nº 98
Quizás se sorprendan
muchos del titular de la editorial de esta semana. Lo explico:
resulta que el otro día escuchaba en las noticias nacionales la
necesidad que tienen las autopistas de que se les rescate. Ahora nos
toca rescatar a estos. Y es que me acordé de esa famosa película de
Steven Spylberg en la que multitud de soldados morían por dar la
vida por un soldado del que nadie sabía.
Y eso es lo que parece
que nos piden ahora, que demos nuestra vida para salvar a las
autopistas. Pero es curioso que después de oír un informe de
Caritas, con lo que se destine a salvar a estas, se podría aliviar
el hambre de muchas familias. Y eso en España que en pobreza
infantil somos los segundos en Europa,detrás de Rumanía y por
delante de Grecia y Bulgaria, creo yo que es interesante.
Recuero como en estos
pasados años de Bonanza económica, cuando se tenía que hacer una
carretera y esta pasaba por tu casa... te la tiraban sea lo que sea.
La máxima que se seguía era que el bien común era prioritario al
bien individual. Y eso hasta lo podíamos entender. Pero ¿y ahora
por que no? No se prioriza el bien de la mayoría de personas que
están pasando necesidad a una autopista? ¿A quien se pretende
salvar, a la autopista o a los que la gestionan, o sea sus dueños?
Porque digo yo que si
una autopista no funciona es porque los coches no pasan por ella.
Quizás porque no les interesa el recorrido. Al rescatarlos ¿pasaran
los coches por allí? Seguirán sin pasar, eso si, los dueños habrán
podido sanear su economía y nosotros en cambio, lo seguiremos
pagando.
No es concebible que
cosas como están ocurra y que nuestros representantes estén
entretenidos con esto. Así mismo en Sanlúcar, tenemos la necesidad
de crear comedores sociales que apoyen a aquellas familias, cada vez
más, que no tienen para cubrir su necesidades básicas.
Hagamos comedores
sociales, y no rescatemos autopistas, si cada cogemos menos el coche
por Dios. La triste realidad es que ya hemos pagado el rescate de la
banca, y ahora nos toca “salvar al soldado autopista”.
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