viernes, 4 de abril de 2014

¡Salvar al soldado autopista!

Editorial Nº 98

Quizás se sorprendan muchos del titular de la editorial de esta semana. Lo explico: resulta que el otro día escuchaba en las noticias nacionales la necesidad que tienen las autopistas de que se les rescate. Ahora nos toca rescatar a estos. Y es que me acordé de esa famosa película de Steven Spylberg en la que multitud de soldados morían por dar la vida por un soldado del que nadie sabía.

Y eso es lo que parece que nos piden ahora, que demos nuestra vida para salvar a las autopistas. Pero es curioso que después de oír un informe de Caritas, con lo que se destine a salvar a estas, se podría aliviar el hambre de muchas familias. Y eso en España que en pobreza infantil somos los segundos en Europa,detrás de Rumanía y por delante de Grecia y Bulgaria, creo yo que es interesante.

Recuero como en estos pasados años de Bonanza económica, cuando se tenía que hacer una carretera y esta pasaba por tu casa... te la tiraban sea lo que sea. La máxima que se seguía era que el bien común era prioritario al bien individual. Y eso hasta lo podíamos entender. Pero ¿y ahora por que no? No se prioriza el bien de la mayoría de personas que están pasando necesidad a una autopista? ¿A quien se pretende salvar, a la autopista o a los que la gestionan, o sea sus dueños?

Porque digo yo que si una autopista no funciona es porque los coches no pasan por ella. Quizás porque no les interesa el recorrido. Al rescatarlos ¿pasaran los coches por allí? Seguirán sin pasar, eso si, los dueños habrán podido sanear su economía y nosotros en cambio, lo seguiremos pagando.

No es concebible que cosas como están ocurra y que nuestros representantes estén entretenidos con esto. Así mismo en Sanlúcar, tenemos la necesidad de crear comedores sociales que apoyen a aquellas familias, cada vez más, que no tienen para cubrir su necesidades básicas.


Hagamos comedores sociales, y no rescatemos autopistas, si cada cogemos menos el coche por Dios. La triste realidad es que ya hemos pagado el rescate de la banca, y ahora nos toca “salvar al soldado autopista”.

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