Editorial 102
¡Sin lugar a dudas que vivimos en tiempos complicados! A la crisis
de valores que vivíamos hace años se nos unió la crisis económica
que tanto está azotando entre las clases menos pudientes de nuestra
sociedad. Clase menos pudientes, que somos la gran cantidad de los
ciudadanos que padecemos los recortes en asuntos tan básicos como es
la salud y la educación.
Y no
podemos esperar que sean otros los que nos solucionen la papeleta, lo
cierto es que ¡nadie le importa a nadie! En el mundo en el cuál
vivimos. Fíjense, uno de nuestros antiguos colaboradores, después
de mucho tiempo sin saber nada de él, al preguntar a un conocido
común va y me dice que llevaba cuatro meses fallecido. ¡Toma! Y yo
sin saberlo, y nadie en mucho tiempo, según este conocido, ni
siquiera su familia. Y para colmo ingresó para un asuntillo de nada…
Y a
nadie le importó. Y esa es la realidad del mundo de hoy, esa es la
razón por la que gobiernos e instituciones no solucionan los
problemas ciudadanos, porque no les importamos. Y por eso existe
tanta y tanta corrupción, porque solo piensan en ellos, estos
gobernantes egoístas, y no piensan en nosotros, porque no les
importamos. Esa es la realidad, no hay otra.
No es
este un articula pesimista, ni mucho menos, se trata de una realidad
que a veces se presenta cruda, cruel. Si es cierto que debemos
luchar, reivindicar nuestros derechos, exigir compromiso y esfuerzos,
pero sabiendo que aquellos que nos gobiernan, ni tu ni yo le
importamos. Que sea esta una realidad que nos ayuda a controlar a
estos líderes de nuestra sociedad. A estos le importamos un bledo. Y
a nosotros, ellos menos.
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