Editorial 106
Es conocida la historia
del rey macedonio Pirro que, tratando a toda costa de conseguir ganar
una batalla puso todo su empeño y todos sus efectivos a fin de
cumplir tales. Fue tan desmesurado el empeño de este rey por
conseguir derrotar al ejercito enemigo que acabó consiguiéndolo
solo a costa de derrotar el suyo propio. Una victoria si, pero ¡una
victoria pirrica!
No se alarmen, no voy a
construir ahora un discurso de historia, entre otras cosas porque no
es mi especialidad. No es un discurso de historia sino de presente,
de actualidad. Me explico: después de haber escuchado el resultado
de las pasadas elecciones al Parlamento europeo, hemos podido
comprobar la desafección que la mayoría de los ciudadanos tienen a
la clase política. ¿Quien a salido vencedor? Está claro que la
abstención, que si esta fuese un partido político ganaría con gran
mayoría.
Es curioso porque de los
dos grandes partidos (PP y PSOE) escuchamos como uno de ellos afirma
haber ganado las elecciones. El fracaso del PSOE ha sido estrepitoso
pero el del PP que en las pasadas elecciones que hubo en España ganó
en casi todas las circunscripciones ha perdido el voto. Y entre uno y
otro han perdido mucho y esto solo indica una cosa: que la ciudadanía
ya está harta. No queremos políticos que viven alejados de los
problemas de los ciudadanos siendo estos asalariados de la banca y
las grandes empresas. Queremos políticos que escuchen al pueblo y
que verdaderamente nos representen.
Así que en estas
elecciones en las que el vencedor ha sido el partido popular, podemos
decir que su victoria ha sido pirrica; después de haber destruido,
dinamitado el bienestar social, nuestros derechos sociales, tanto
unos como otros, rojos y azules, PSOE y PP, lo mismo es.
Es evidente que lo que
queremos es que estos partidos cambien, hagan otro tipo de políticas,
y si no, pues ellos mismos acabaran como el rey Piro. Destruyendo sus
propios partidos porque a España ya, prácticamente lo han hecho.
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