Editorial Nº 110
Tanto se está hablando
estos días del tema de los aforados que hay en España, unos 10.000
que también creemos conveniente abordar este tema en este semanal.
El que se trate de blindar al anterior monarca de España, Juan
Carlos de Borbón no hace otra cosa sino la de plantear dudas en las
mentes de cualquier ciudadano común. Dudas que, después de aquel
famoso discurso de nochebuena cuando dijo que todos los españoles
deben de ser iguales ante la ley, referencia al caso de su yerno,
pues ahora nos hace ver que lo que él pensaba era que todo aquello
era vano, superfluo para él.
Pero el caso es que esa
es la realidad de los “sin ley” en España. El asunto del rey
está clarisimo, si ya no ocupa ningún cargo constitucional no
debería tener este privilegio. Esos es una obviedad. Pero ¿y el
resto de aforados o “sin ley” que tenemos en nuestro país?
Una comparativa con otros
países nos demuestra que en este asunto son más las personas que
tienen este privilegio, ganamos por goleada a Francia, Italia,
Alemania, Inglaterra, paises nada de sospechosos de entorpecer la
vida política. ¿Entonces?
Entonces solo nos queda
la de que España es un país en donde la cultura de la corrupción,
la del vividor esta establecida. Y como esto es así, todos vemos con
buenos ojos que el corrupto salga impune. Y para que salga impune, se
le cataloga judicialmente como aforado, o “sin ley.
Pero la realidad de
nuestros tiempos imponen otra clase de política y otros principios y
códigos éticos. La imagen del aforado debe de ser revisada, no solo
en cuanto a lo que implica sino a quienes se pueden acoger a este
privilegio. La duración del mismos también debería ser un elemento
a tener en cuenta en el debate que se debería tener a partir de
ahora.
De no hacerlo, podríamos
estar dando paso a una casta de gobernantes y seres todopoderosos que
quedan impunes por hacer quin sabe que...
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