Autor: Mary di Matteo
A los
que creemos en un mundo mejor, donde prevalezcan los valores de
Justicia y Fraternidad y donde los seres humanos aprendamos a
convivir como hermanos, nos llaman utópicos y si además nos
atrevemos a decir que estamos convencidos que en algún momento de
la evolución del mundo tierra este sueño será una realidad somos
catalogados como ilusos y soñadores.
Este es el caso del juez EMILIO CALATAYUD, quien desde hace más de
18 años se desempeña como Juez de Menores en Granada, donde dicta
sentencias singulares que buscan la corrección más que el castigo
de los jóvenes que infringen la ley, demostrándonos que la
corrección es el camino más efectivo que nos conduce hacia el
progreso.
En este sentido, el Juez Emilio Calatayud, conocido como el Juez de
las sentencias ejemplares, se encarga junto a su equipo de trabajo,
conformado por psicólogos, sociólogos y educadores, de aplicar la
ley corrigiendo a los jóvenes imputados con la finalidad de tratar
de reivindicarlos y reinsertarlos en la sociedad. Cuenta con la
asociación IMERIS, especializada en la intervención con menores de
riesgo social. También recibe colaboración de la Cruz Roja y de
distintas Instituciones y Centros de Reclusión, que se ocupan de dar
cumplimiento y realizar el seguimiento de las tareas educativas y
servicio a la comunidad, que deben cumplir los menores.
Las sentencias aplicadas por el Dr. Emilio Calatayud, son quizás las
menos habituales, pero han resultado ser las más efectivas, ya que
han conseguido disminuir la delincuencia en Granada.
Entre las particulares sanciones aplicadas por este singular Juez
resaltan las siguientes: Los jóvenes por conducir en estado de
ebriedad son enviados para que atiendan durante un tiempo a personas
imposibilitadas de caminar. A un pirata cibernético que entro en el
ordenador de varias empresas granadinas y provocó daños de unos
2000 euros, le condenó a impartir 100 horas de clases a estudiantes
de informática. Un joven detenido varias veces por conducir sin
permiso, fue condenado a cien horas de servicio a la comunidad y la
prohibición de conducir durante seis meses: desde entonces es
compañero de patrulla de la policía local y ya se comienzan a ver
cambios positivos en su conducta.
Su fórmula de justicia establece que si maltratas a un sin techo
repartirás comida entre indigentes, recogerás ropa, alimentos y
juguetes, si pegas a un muchacho porque te mira mal, limpiarás
cristales en edificios públicos, si te gusta prender fuego irás de
turno con los bomberos y realizarás trabajos de forestación, si te
burlas de otros, actuarás como payaso de los enfermos, si dañas y
ensucias, trabajarás en la limpieza, rehabilitación y limpiado de
la parroquia, etc. Y así, miles de historias le han llevado a tener
más de 8.000 casos resueltos y la sensación de no haberle negado a
nadie una segunda oportunidad. Los más de 90 jóvenes que fueron
sentenciados a sacar el graduado escolar, lo lograron con éxito.
Muchos jóvenes internados le escriben pidiendo su intervención. Sus
condenados le recuerdan como “El Juez que me salvó la vida¨, y
muchos de ellos regresan para hacerles conocer sus logros. EL TRABAJO
EJEMPLAR DE ESTE GRAN HOMBRE, DEMUESTRA QUE CONSTRUIR UN MUNDO
MEJOR, NO ES UNA UTOPIA, ES POSIBLE SI TRABAJAMOS EN ELLO, SI SE
QUIERE, SE PUEDE.
No hay comentarios:
Publicar un comentario