viernes, 20 de junio de 2014

Construyendo la utopía

Autor: Mary di Matteo

 A los que creemos en un mundo mejor, donde prevalezcan los valores de Justicia y Fraternidad y donde los seres humanos aprendamos a convivir como hermanos, nos llaman utópicos y si además nos atrevemos a decir que estamos convencidos que en algún momento de la evolución del mundo tierra este sueño será una realidad somos catalogados como ilusos y soñadores.
A través del tiempo diferentes líderes y profetas nos han trasmitido de diversas maneras estas enseñanzas, asegurándonos que una acertada actuación individual repercute en el bienestar colectivo, de allí que nuestras acciones en cualquier ámbito que nos desempeñemos son adecuadas, crearan bienestar social.
Este es el caso del juez EMILIO CALATAYUD, quien desde hace más de 18 años se desempeña como Juez de Menores en Granada, donde dicta sentencias singulares que buscan la corrección más que el castigo de los jóvenes que infringen la ley, demostrándonos que la corrección es el camino más efectivo que nos conduce hacia el progreso.
En este sentido, el Juez Emilio Calatayud, conocido como el Juez de las sentencias ejemplares, se encarga junto a su equipo de trabajo, conformado por psicólogos, sociólogos y educadores, de aplicar la ley corrigiendo a los jóvenes imputados con la finalidad de tratar de reivindicarlos y reinsertarlos en la sociedad. Cuenta con la asociación IMERIS, especializada en la intervención con menores de riesgo social. También recibe colaboración de la Cruz Roja y de distintas Instituciones y Centros de Reclusión, que se ocupan de dar cumplimiento y realizar el seguimiento de las tareas educativas y servicio a la comunidad, que deben cumplir los menores.
Las sentencias aplicadas por el Dr. Emilio Calatayud, son quizás las menos habituales, pero han resultado ser las más efectivas, ya que han conseguido disminuir la delincuencia en Granada.
Entre las particulares sanciones aplicadas por este singular Juez resaltan las siguientes: Los jóvenes por conducir en estado de ebriedad son enviados para que atiendan durante un tiempo a personas imposibilitadas de caminar. A un pirata cibernético que entro en el ordenador de varias empresas granadinas y provocó daños de unos 2000 euros, le condenó a impartir 100 horas de clases a estudiantes de informática. Un joven detenido varias veces por conducir sin permiso, fue condenado a cien horas de servicio a la comunidad y la prohibición de conducir durante seis meses: desde entonces es compañero de patrulla de la policía local y ya se comienzan a ver cambios positivos en su conducta.
Su fórmula de justicia establece que si maltratas a un sin techo repartirás comida entre indigentes, recogerás ropa, alimentos y juguetes, si pegas a un muchacho porque te mira mal, limpiarás cristales en edificios públicos, si te gusta prender fuego irás de turno con los bomberos y realizarás trabajos de forestación, si te burlas de otros, actuarás como payaso de los enfermos, si dañas y ensucias, trabajarás en la limpieza, rehabilitación y limpiado de la parroquia, etc. Y así, miles de historias le han llevado a tener más de 8.000 casos resueltos y la sensación de no haberle negado a nadie una segunda oportunidad. Los más de 90 jóvenes que fueron sentenciados a sacar el graduado escolar, lo lograron con éxito.

Muchos jóvenes internados le escriben pidiendo su intervención. Sus condenados le recuerdan como “El Juez que me salvó la vida¨, y muchos de ellos regresan para hacerles conocer sus logros. EL TRABAJO EJEMPLAR DE ESTE GRAN HOMBRE, DEMUESTRA QUE CONSTRUIR UN MUNDO MEJOR, NO ES UNA UTOPIA, ES POSIBLE SI TRABAJAMOS EN ELLO, SI SE QUIERE, SE PUEDE.

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