Editorial Nº 108
Sin lugar a dudas que
tras leer el titular, de inmediato concluirán ustedes que de la
noticia del mes de la cuál pensamos hablar es el asunto de la
abdicación del rey y el debate sobre Monarquía o república. Pues
¡si! Tienen razón, es de eso de lo que queremos hablarles puesto
que en el debate que se ha instaurado en las calles y en los debates
televisivos oímos que España es monárquica. No se pero en mis
conversaciones con otras personas, y tengo contacto con muchísima,
pero muchísima gente, he podido concluir lo siguiente:
Las personas se resisten
a cambiar por comodidad. Ante la idea de tener una nueva forma de
estado, muchos se resistirán por los esfuerzos que esto implica.
Especialmente esto es notable entre personas de mediana y alta edad.
Esto no implica que no lo desee.
Muchas personas que se
confiesan monárquicas dicen, después de un rato de charla, que son
más bien “Juan carlistas”, aduciendo que lo que quiere es a Juan
Carlos como jefe de estado, quizás por el papel que jugó en la
transición. Y quizás porque no tenemos todos los hechos a nuestro
alcance para saber cuál fue ese verdadero papel.
A la mitad de la
población española, la femenina, le gusta que se le considere igual
que la otra mitad; muchos de los cuales estamos totalmente de
acuerdo. ¿Por qué tiene que reinar Felipe? ¿No son mayores sus
hermanas? ¿No es este un asunto de discriminación de genero con el
que no estamos de acuerdo en esta sociedad moderna?
Dicen que para ser rey se
tiene que ser de sangre azul. No se yo, pero apuesto a que ni Juan
Carlos ni Felipe tienen la sangre de este color. Y encima, el
nombramiento del rey fue impuesto por Franco, el del primero, quien
es por lo tanto quien nos ha impuesto nuestra forma de estado. Eso no
lo quiere un alto porcentaje de la población.
Quizás sea esta razones
suficientes para plantearse el debate monarquía o república. Es
más, el debate debiera de ser ¿de verdad queremos que exista una
forma de gobierno tan desigual como la monarquía. Si a esto le
unimos que entre la clase joven aumenta el deseo de instaurar otra
forma de estado, y se rechaza a la monarquía y se elige la
república, está claro que deben de hacer nuestros políticos. Pero
¿lo harán?
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