Autor: Rafael Pericache
Muchos
son los que poseen un importante patrimonio y que podría ser de
dudosa procedencia; tenemos casos en Sanlúcar que todos conocemos
menos los inspectores de trabajo, de la hacienda pública y de la
policía. Sabemos que algunos empresarios se han enriquecido haciendo
trampas; pequeñas y grandes empresas que incluso, alguna de ellas,
tienen reconocimiento en nuestra ciudad como ejemplo de transparencia
y de honradez, nada más lejos de la verdad.
Algunos
de estos empresarios se dedicaban a comprar facturas con IVA a
pequeños empresarios que no le realizaban trabajo alguno, y de ese
modo engañar a hacienda y poder así blanquear dinero. Otros creaban
pequeñas empresas que no hacían nada solo para desviar el dinero
negro de la empresa madre. Otros empresarios firmaban contratos con
la Junta de Andalucía para crear escuelas de aprendizaje que a la
larga solo se utilizaban para poder llevarse el dinero de las
subvenciones y sin que los alumnos aprendieran algo.
Estos
empresarios modelos, prepotentes y ambiciosos, se dedicaban también
a dar trabajos a jóvenes con jornadas de cincuenta y seis horas
semanales con míseros salarios y contratos de media jornada. En
muchos casos daban de alta a unos cuantos durante unos meses y cuando
terminaban el contrato, daban de alta al resto, y así iba rotando;
me explico, si tenía diez trabajadores, siempre había cinco dados
de lata y cinco de baja, y mejor que estés callado por el miedo a
perder el puesto de trabajo; y no digo solo de la pequeña empresa
sino también de las grandes.
Algunas
de estas empresas han desaparecido, otras están a punto de
desaparecer, y los trabajadores se tiran a la calle para defender sus
derechos que no son otros que cobrar sus salarios que se les adeuda
porque el puesto de trabajo ya lo han perdido.
Por eso
digo que los trabajadores estamos siendo humillados por una serie de
personas sin escrúpulos que presumen de ser triunfadores porque en
su tiempo crearon una empresa y explotaron a montones de jóvenes de
nuestra ciudad, y de esa manera acumularon un capital en Sanlúcar;
todos conocemos y sabemos quienes son y como se han enriquecido.
La vida
te da sorpresas como dice la canción, cuando todo parece que toca a
su fin, pues no, el barro se ablanda y te hundes más si cabe en la
miseria y ya nada puede ser peor que la muerte. Siempre ocurren cosas
que pensabas que no podía pasar, y si que pasa, para bien o para
mal, pero en los tiempos que corren es siempre para mal; el pasado
pasado está, el presente lo vivimos como podemos, pero el futuro,
¡quien sabe donde va a poner a cada uno!
Nadie se
pone rico con el fruto de su trabajo, pero si con el engaño, y el
esfuerzo y el duro trabajo de los demás. Que quede claro que solo
digo lo que está en la mente de muchos y nunca nadie se a atrevido a
comentar, quiero aclarar que también habrá buenos empresarios y no
menos buenas personas, pero creo que sobrarían dedos de una mano
para contarlos.
Por este
tipo de cosas, nuestro país está en la ruina.
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