Editorial Nº 113
Como ya ustedes sabrán, una de
las noticias más discutidas en estos días por parte de los grupos políticos en
estos días ha sido la dimisión del delegado de turismo Antonio Reyes. Nada más
ofrecer su dimisión, dio paso a que otras formaciones juzgaran su labor, unas
buenas y otras malas, es de esperar.
No se que les parecerá a ustedes
amigos lectores, probablemente os encontréis que formáis parte de esa legión de
sanluqueños que recibían correos electrónicos con las actividades turísticas
para los siguientes días. Uno o dos de estos correos por semana eran más que
suficiente para que nos enteráramos bien de aquellas actividades menos
conocidas por nosotros y a las que le podemos prestar nuestro apoyo. Eso está
muy bien. Y eso era obra de Antonio Reyes.
Claro, que también es cierto que
ciertas actividades no han estado tan bien organizadas, ya se sabe, todo es
mejorable, y en este aspecto se le podría juzgar… Pero lo cierto es que es esta
una delegación que, desde mi punto de vista ha funcionado bien. Si se le diera
nota tendría el aprobado.
Pero Antonio Reyes es del CIS.
Una formación política que, en coalición con el PSOE, gobierna en Sanlúcar. Y
como tal, hay que desgastarlo. Ya las pasadas elecciones mostraron como esta
fuerza política está dejando de contar con el beneplácito de los sanluqueños.
Un desgate de esta no solo seria letal para esta sino que desgastaría al propio
partido principal del gobierno.
El Cis ha pasado rápido a la
acción, “ha rey muerto rey puesto”, y pone en su lugar a Mª. J. Herencia, otra
de las pupilas del señor Marín que intentará ocupar el hueco del señor Reyes.
Le queda un año difícil debido a la proximidad de las municipales y que en el
camino cercano esta las carreras de caballos como gran evento turístico y el
verano en sí.
En fin, que será por políticos.
Ni siquiera hay que hacer oposiciones para serlo. ¡Habría algún día que pensar
ene esto!
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