Editorial Nº 112
Parece, por lo que llevamos hasta ahora, que este mes de Julio ha sido atípico en lo que temperaturas se refiere. Parece ser que esto se revierte pero si es cierto de que hemos tenido unos días un tanto frescos para las fechas en las que estamos.Mientras hemos empezado el verano con frío, hemos debatido sobre el tema de república o monarquía, reformar la constitución, sobre la corrupción que hay en España, que seguro que la infanta se irá de rositas, y tantos otros temas que, entre cafés hemos comentado con nuestros compañeros y vecinos.
También los partidos políticos tienen sus propios debates, y los dos grandes se debaten entre quien será su candidato, el PSOE, y el PP sobre que hay que reformar la política.
Bueno, el tema de la regeneración política se ha comentado en esta editorial muchísimas veces, pero ¿que entendemos por regeneración?
Parece ser que algunos asocian esta palabra a la idea de cambiar las caras, pero las mismas caras y el mismo pensamiento ¿es eso regeneración? No, regeneración implica un nuevo modo de hacer política, un modo de vivir la vida política distinto, uno que demanda la sociedad actual y los actuales tiempos de cambio.
Pero esto no lo han entendido muchos y es por eso que no vemos movimientos, no observamos asambleas ciudadanas exponiendo nuevas políticas, nuevos vientos que deberían de comenzar en la política local. Como dijo Juan XXIII “es hora de abrir la ventana y que entre aire fresco”; pues eso, que eso es lo que ha de ocurrir en la clase política. Es esto lo que la sociedad actual estamos demandando.
¿Y si no traen aire fresco a sus formaciones políticas? Pues entonces no toca mover ficha a nosotros y “mandarlos a tomar el fresco”.
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