Autora: Mary di Matteo
Según la definición de la Enciclopedia Universal Larousse, en el
Tomo Nº VI, se define como Castigo: “Amonestar, corregir
con rigor, ejecutar un castigo a un culpado”. Mientras que en el
Tomo VIII de la misma Enciclopedia, vemos que Corregir, es:
“Enmendar lo errado o defectuoso, alterar una obra para mejorarla”.
Para ampliar más la comprensión de ambos términos, podemos anotar
que en el caso de Castigo, hay una amonestación, donde se
obliga a pagar el mal hecho. Mientras que en Corrección, no
hay amonestación por los errores, ya que no existe intencionalidad
detrás de los hechos, sino que estos se producen más bien como
resultado del desconocimiento.
Cuando vemos el proceso del hombre dentro de la historia de la
humanidad y nos detenemos en la actualidad, podemos decir que
tecnológicamente se ha avanzado a un ritmo acelerado, pero
espiritualmente no podemos alegar que estemos aun en pañales,
teniendo a nuestro alcance tanta sabiduría y conocimiento legado por
antiguos profetas, grandes maestros, líderes espirituales,
filósofos y científicos y existiendo tantas escuelas espirituales
en el mundo: de manera que no se justifica que estemos aun hoy
debatiéndonos y dando golpes sin ser capaces de reconocer en cada
ser humano un semejante a nosotros mismos.
En cada hecho particular o general, vemos como prevalecen los
anti-valores, las injusticias, la incomprensión, la falta de
fraternidad y el desamor, pero ¿Cuál es la verdadera causa? Hay una
única razón: la IGNORANCIA, todo lo demás es efecto de la misma
causa ¿y quién es el responsable de la ignorancia del Hombre?, el
mismo, pues en la actualidad existe mucho conocimiento. ¿Por qué no
nos ilustramos?
Aunque hay intereses creados dentro de las religiones positivas
(entiéndase por religiones positivas aquellas que han sido creadas y
manipuladas por el hombre), gobiernos y organizaciones, en que el
hombre no se ilustre, es difícil reconocer que somos nosotros mismos
culpables de nuestra ignorancia. De allí la importancia de la
educación, porque aunque seamos una individualidad, en la medida que
nos ilustremos, lograremos construir un mejor colectivo, basado en
los valores de fraternidad y amor.
¿Cómo podemos entonces castigar si somos producto de nuestra propia
ignorancia? ¿podemos nosotros tan imperfectos castigar a otros
hombres? ¿es el castigo realmente un medio de corrección? NO, el
castigo no es un medio de corrección, encerrando y penalizando al
hombre por sus faltas. Sin un proceso de re-educación es difícil
que el hombre se corrija. No significa ello que debamos cerrar
centros e instituciones, pero sí que se deban implementar planes de
estudios obligatorios que nos lleven a trabajar en función del
desarrollo personal, para mejorar de adentro hacia afuera y ayudar a
crear un nivel de conciencia que prevalezca en todos nuestros actos,
para contribuir a mejorar el entorno y construir una sociedad más
justa y mejores seres humanos.
No es un trabaja fácil y rápido, se requiere mucha perseverancia y
dedicación; pero sobre todo, muchísima fuerza de voluntad. Es
necesario hacer un alto en el camino, deshacer lo mal andado y
revisar el legado de conocimiento dejado por nuestros antecesores sin
dejar de utilizar LA RAZON, que es la única y verdadera arma de
corrección que posee el hombre.
Si cambiamos Castigo por Corrección el camino hacia el progreso y la
fraternidad será quizás más largo pero más efectivo y está en
nosotros, en cada uno de nosotros contribuir con la posibilidad de
cambio que nos está exigiendo el porvenir.
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