Autor: José Antonio Cordoba
Al
mirar hacia atrás con buena satisfacción, diríamos que sí.
Nuestras construcciones se acercan a la de egipcios, mayas o demás
culturas que han destacado a lo largo de la evolución del ser
humano.
Nuestras
máquinas vuelan de un punto al otro del planeta sin grandes
inconvenientes, y además visitamos el espacio cercano con asiduidad.
Nuestra tecnología es casi un símil del propio ser humano. ¿Y el
ser humano?, si, ¿ha evolucionado el ser humano desde aquellos que
se iniciaron en las oscuridades de las cavernas? Pues...
Cuando
releo esa parte de la historia donde nueve caballeros sin más
interés que el de salvaguardar a sus semejantes de los peligros que
suponían las rutas de peregrinaje a los Santos Lugares, más lo
entiendo como una leyenda, o cuento para aquellas gentes incultas de
la época.
De
como se hicieron con el control del Templo de Salomón, es algo tan
increíble, que roza lo ilógico.
Siempre
he mantenido que el dato de los nueves caballeros, es un dato
simbólico. Un símbolo para esas mentes necesitadas de santos
milagros, de héroes, en definitiva de esperanzas. Aunque desconozco
hasta la fecha que existan documentos que recojan claramente los
detalles de aquella extraña comitiva, cuento con la suficiente
certeza personal de que, aquellos nueve caballeros, fueron la
embajada de un contingente muy superior al que se nos viene
refiriendo.
Hemos
de pensar en la necesidad que tenían las gentes de aquella Europa,
por combatir en Tierra Santa. Partiendo de aquí, tenemos claro que
estos caballeros contaban a sus espaldas con un ejercito propio nada
desdeñable, además de cuantas gentes y nobles se les fueron sumando
en esta primera marcha a Jerusalén.
Para
mi, esta embajada estuvo tiempo antes viajando por tierras de Asia, e
incluso con la posibilidad de llegar a la cuna del conocimiento mismo
de Oriente. Donde aprendieron, y se trajeron consigo saberes y
sabios. Todo ello puesto sería puesto al servicio de lo que después
conoceríamos como la Orden del Temple.
Desde
los albores de la humanidad, la tierra al este del Mediterráneo
guarda el secreto de lo que somos, y quizás de lo que podamos llegar
a ser. Y esto se mantiene en el conocimiento Universal del que se
surte nuestro conocimiento colectivo.
Es
esta incógnita colectiva, lo que provoca que Tierra Santa y sus
alrededores estén sumergidos en continuas batallas, desde que
tenemos memoria. Guarda esa franja de tierra un misterio tan amplio y
a la vez tan oculto a simple vista, que solo alcanzamos a ver como
motivo de las guerras del oriente el factor económico.
No
dejamos de afirmar que la religión fue el motivo bajo el cual se
camufló el poder económico para lanzar las Cruzadas. Pero quizás
el planteamiento a primera vista lógico, no deje de estar
equivocado...
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