Su
historia está marcada por sucesos nada agradables en el ámbito
familiar y sentimental. Y sin embargo, es digno de admirar pues pese
a todo sigue adelante y, crece como persona y profesional.
Es
un hombre corriente, fiel a sus amigos y conocidos, entre estos
últimos me encuentro. No faltarán los que puedan coincidir en
afirmar que todo es debido a su profesión, pero quien así juzgue
denota claramente que no es conocedor de esta persona.
Para
mi, aquí, donde hoy escribo se sucede un fenómeno simbiótico. Pues
a la calidad de la persona se une la magia del lugar. Un lugar donde
hace tres años evolucionó de trabajador a empresario joven.
Hay
que reconocer que sus inicios no han sido nada esperanzadores, pues,
pese a ser un lugar sagrado por los cuatros vientos, aquí ha sufrido
desengaños sentimentales y laborales.
De
quien aquí hablo, Toni, regenta actualmente el bar que se encuentra
ubicado en los jardines de la Casa Hermandad de la Virgen del Rocío.
Salvando
las diferencias de época, este lugar recuerda claramente a aquellas
tabernas ribereñas de siglos pasados, donde el viajero, el navegante
o el soldado encuentra cobijo para el alma y para el cuerpo.
En
esta taberna no encontrarás mozas de buen ver, pero si mozos que las
señoras podrán disfrutar de ver. Aunque, existe una buena moza, por
nombre Mari, ella solo sirve al necesitado y a la Señora del Rocío,
a la cual diariamente engalana de flores. Pero ella es de otra
hermosa historia.
Aquí
tienes a bien descansar tras un largo camino, donde después de dar
gracias a la Virgen Marismeña, puedes humedecer el gaznate seco por
el caminar o el rezar. Aquí te recibe Toni con un buen vino
acompañado de productos de la zona o de la bella mar.
Este
rincón rociero es un lugar donde no se respiran grandes tecnologías,
exuberantes decoraciones o elaborados platos. Aquí todo es simple,
tranquilo y natural como pueden ser su comida o, las palmeras,
enredaderas, macetas y arbustos varios que refrescan estos patios, y
donde te puedes resguardar del plomizo sol veraniego a la sombra de
un buen toldo.
“De
buen seguro un soldado de los Tercios Viejos, disfrutaría de un
apacible descansar con una buena jarra de vino de las bodegas
señoriales de la Villa, en la misma mano con la que blandiera su
acero.”
Su
clientela es dispar, pero todos aprecian este lugar donde puedes
mantener una conversación en todo relajado, sin alzamiento de voces.
Donde tomar un café o un refresco es simplemente eso, sin
transeúntes habidos de secar la lengua en especulaciones o rumores.
Esta
taberna es digna de visitar, pues aún sin entrar en lo sagrado
puedes disfrutar de lo mágico del lugar, esa magia que te ofrece la
naturaleza y de las gentes a tu llegar.
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