Editorial Nº 118
Al hilo de la noticia que
se publicaba el otro día acerca de la cancelación del contrato con
la empresa que tenía la concesión para la escuela de verano por
haber ciertas irregularidades, y que formaciones políticas lo ponen
al descubierto...
Nos alegramos de la
cancelación de este contrato por tratarse de algo irregular, no así
del perjuicio que a niños y familias le han ocasionado aunque estos
se hayan alojado en otros centros. Pero la idea es, si admiten que la
contratación es irregular, ¿por que no dan explicaciones sobre como
ha sido el tema, como ha sucedido todo? Y sobre todo, se depuraran
responsabilidades políticas?
Trataré de explicarme.
Vivimos en unos tiempos de cambio, la política se ha de hacer con
honradez, y eso es lo que demandamos de nuestros representantes más
cercanos. Los que están en el ayuntamiento son los más cercanos y
por eso queremos que se porten con decencia. Pero ¿y si como parece
que está sucediendo estos han beneficiado a un amigo suyo, alguien
cercano y con la misma afiliación política, y sin salir a concurso,
le asignan la empresa?
Eso es al parecer lo que
ha ocurrido en este caso. ¿Quien es el culpable? ¿Dimitirá
alguien? Sabremos lo que habrá pasado? Son interrogantes que, como
ciudadanos, tenemos derecho a conocer. De no ser así, estamos
plenamente justificados a señalar a todos los integrantes del
ayuntamiento con el dedo porque no dan la cara y por cooperación
necesaria.
Será este uno de tantos
líos que pasaran al olvido. Pero que habrá afectado a nuestros
bolsillos.
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