Autor: Jose Antonio Moreno Ollero
Verano de mi pueblo: Frente a Doñana,
frente al mar, donde se huele la brisa de costa marinera con aires de
poniente, deseando ser respirado por aquellos que asoman sus narices
a orillas de la desembocadura del Guadalquivir.
Todos bajamos a pasear. El gordito, el
flaco, el fuerte, el débil. El más joven, el de mayor edad. Unos
van solos y otros en pareja, sin faltar el grupo de marías que salen
a caminar.
¡Que mañanas de poniente fresquito!
¡Que brisa para respirar! Sanlúcar se levanta y empieza a caminar.
La orilla se llena del que pasea, del que hace footing, del que pasea
con caña, del que va a mariscar y “aquellos”... ¡Hay de
aquellos! Que creen dominar; que por su fama y popularidad hacen la
playa temblar.
¡Cuidado! ¡No! ¿Por donde? ¡Para
allá!
Mientras tu alterado te encuentras, sin
saber por donde tirar, posible son tres o cuatro o alguno más,
vienen lanzados. Al galope van. Sortean a los jóvenes, a los viejos,
y algún que otro más: a ellos les da igual mientras la pista se la
ponga la autoridad, para galopar. Ya no se ven los verdes, se acabó
la seguridad total, los que caminan son algunos y algunas ¡que mas
da!
Reservemos las fuerzas y el orden para
los días previstos, quedaremos mejor con los que organizan que son
más importantes y un poco más listos..Mientras tanto tendremos
suerte si no nos pillan al galopar, sorteando lo que hay por medio,
que son eso “personas nada más”. Que tengamos la misma suerte
que hasta ahora y que no pase nada por nunca jamás.
Pregunto: ¿Sería mejor prevenir o
curar? ¡Que me lo expliquen!
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