viernes, 22 de agosto de 2014

Paseo mañanero

Autor: Jose Antonio Moreno Ollero


Verano de mi pueblo: Frente a Doñana, frente al mar, donde se huele la brisa de costa marinera con aires de poniente, deseando ser respirado por aquellos que asoman sus narices a orillas de la desembocadura del Guadalquivir.

Todos bajamos a pasear. El gordito, el flaco, el fuerte, el débil. El más joven, el de mayor edad. Unos van solos y otros en pareja, sin faltar el grupo de marías que salen a caminar.

¡Que mañanas de poniente fresquito! ¡Que brisa para respirar! Sanlúcar se levanta y empieza a caminar. La orilla se llena del que pasea, del que hace footing, del que pasea con caña, del que va a mariscar y “aquellos”... ¡Hay de aquellos! Que creen dominar; que por su fama y popularidad hacen la playa temblar.

¡Cuidado! ¡No! ¿Por donde? ¡Para allá!

Mientras tu alterado te encuentras, sin saber por donde tirar, posible son tres o cuatro o alguno más, vienen lanzados. Al galope van. Sortean a los jóvenes, a los viejos, y algún que otro más: a ellos les da igual mientras la pista se la ponga la autoridad, para galopar. Ya no se ven los verdes, se acabó la seguridad total, los que caminan son algunos y algunas ¡que mas da!

Reservemos las fuerzas y el orden para los días previstos, quedaremos mejor con los que organizan que son más importantes y un poco más listos..Mientras tanto tendremos suerte si no nos pillan al galopar, sorteando lo que hay por medio, que son eso “personas nada más”. Que tengamos la misma suerte que hasta ahora y que no pase nada por nunca jamás.


Pregunto: ¿Sería mejor prevenir o curar? ¡Que me lo expliquen!

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