Sin lugar a dudas que, un
mensaje como este alarmaría a cualquiera. Que nuestros hijos puedan
disfrutar de jugar en las calles, en el parque o en cualquier otro
sitio, es algo que nos causa conmoción y tristeza tan solo con
pensarlo. Pero esa es la realidad en el estado palestino de Gaza, en
el que aquellos que se salta esta prohibición, ponen en riesgo sus
vidas.
Y eso está sucediendo y
todos los días mueren personas, de un bando y otro, pero
especialmente del pueblo palestino; y todos los días mueren niños.
El salvaje estado israelita, un pueblo que sabe lo que es sentirse
caza de un país depredador, imita el espirito salvaje y canival de
sus anteriores perseguidores. Y todo ante la connivencia de los
Estados Unido quien, pr tener en el estado israelita a un gran aliado
en contra del mundo árabe, lleva décadas consintiendo esta
barbarie. Y hace oídos sordos, y de vez en cuando realiza
conferencias de paz... y siguen muriendo personas entre ellas niños.
¿Y la Unión europea? No
parece que esta, inmersos como estamos en una crisis de tipo
económico, puede tener un papel relevante como interlocutor entre
las dos partes. Tampoco pasa nada puesto que la realidad es que
Israel siempre tendrá ese afán devorador hacia el pueblo de Gaza al
ocupar una tierras que, según la historia, les penitencian a ellos.
Nada más lejos de la
realidad, puesto que esta historia habla de su marcha de estas
tierras que vinieron a ser ocupadas por aquellos que las poseían
anteriormente, o sea, sus verdaderos dueños. Pero este radicalismo
israelita, cuyos representante claman, y el pueblo repite, que hay
que acabar con las vidas de todos los niños palestino, no se acaba
solo con conferencias. El pueblo, el planeta entero debemos dejar oír
nuestras voces y manifestarnos en contra de estas matanzas.
Todos los niños deberían
poder jugar en la calle o en el parque o en donde sea, sea aquí en
España, en Israel o en el pueblo palestino.
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