sábado, 27 de septiembre de 2014

Filoxenia, hospitalidad

Editorial Nº 123

Filoxenia, de esta palabra griega, cuya traducción literal es afecto, bondad a los extraños, se deriva la palabra hospitalidad. Y a lo largo de los siglos, se ha practicado entre las personas este sentimiento. De hecho, con toda probabilidad, entre nuestros recuerdos más gratos encontraremos algún momento en el que cierto conocido, familiar o amigo, nos invitó a su casa a pasar un día. Allí nos agasajó con exquisitos manjares, y todos juntos pudimos disfrutar de unas risas.

Es de esperar que cuando se trata a nivel institucional, esta hospitalidad la demuestre nuestros gobernantes, pues son nuestros representantes, y ese es uno de sus cometidos. Lamentablemente, cuando el otro día una asociación sanluqueña, la Fundación Puerta de América, entrega sus premios Capitán de Galeones, ¿donde estaba el anfitrión, a sea, el alcalde de Sanlúcar? No lo se pero no estaba allí presente, cuando había ciertas personalidades a los que recibir.

Quizás la falta de sintonia entre este u la citada asociación pueda haber sido la causa, no sabemos, lo que no es de recibo que no esté presente por el feo que se hace a tales invitados. ¿Imaginas que vas a una casa c0omo invitado y el anfitrión no aparece por allí porque ha discutido con la familia? ¿Que diríamos? Vaya anfitrión, que poca personalidad, menudo respeto nos tiene...

El asunto estriba en que en este caso este es nuestro alcalde, el anfitrión es nuestro edil, y por eso es deél de quien tenemos que pensar que no tiene personalidad ni respeto hacia los sanluqueños porque nos ha hecho quedar bastante mal.


Esperemos que no se repita en otras ocasiones y que nunca abandonemos la senda de la hospitalidad.

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