Editorial Nº 126
Este sábado, día de
Sanlúcar, se procederá a entregar la insignia de oro a empresas y
ciudadanos de nuestra ciudad que, según los valedores, han hecho
mérito para ellos. Aunque la realidad es que ya se oyen voces
discrepando del procedimiento que se elige para elegir a los
candidatos a la medalla de oro de la ciudad: el dedo del alcalde.
Desde este medio nos
sumamos también a la posibilidad de que sea un jurado imparcial,
quizás escogido por sorteo del mismo censo, personas anónimas que
escojan y elijan en base a unos criterios a unos candidatos
preseleccionados por otro equipo de ciudadanos igualmente anónimos.
Esto haría que realmente llegue a alcanzar este titulo honorifico
los realmente merecedores (no sea que se repita el caso de una
empresa premiada hace ya unos años?
El caso es que tal como
se viene haciendo hasta estos momentos no es la mejor manera desde un
punto de vista democrático, y puede llevar a confusiones; siempre
nos podemos acordar de aquella empresa que, persiguiendo sus
intereses personales, tenemos que premiarla para poder devolverle el
favorcillo que en cierta ocasión nos hizo...
No digo que esto haya
pasado, digo que puede pasar; además, un jurado popular es lo ético
en vista de que este, siendo de la ciudad, elegirá a aquellos que
realmente le han traído más beneficio a la ciudad. Sanlúqueños
eligiendo a sanluqueños, eso si que seria honorifico de verdad.
Siendo así, me postulo,
quiero hacer méritos suficientes para recibir la insignia de oro de
nuestra ciudad, si no yo este medio.
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