Autor: José Antonio Cordoba
Las
siete templarias del Mediterráneo se ubicaron en puertos amigos, sin
embargo la flota de la Rochelle desapareció, solo se sabe que
partieron juntas, once naves pertrechadas con capacidad para cien
hombres cada una. Aunque a ciencia cierta y debido al secretismo
sobre la partida de la flota del Atlántico, se desconoce el número
de caballeros e infantes que embarcaron. A las pocas horas de larga
velas flota del temple, las costas de la Rochelle sufrieron el embate
de un gran temporal, por lo que muchos dieron por hundida la práctica
totalidad de estos navíos.
Siglo
XX, pasado la medianera del mismo, una Europa se rehace de los
desastres de dos Guerra Mundiales, mientras dos superpontencias se
afanan en dividirse ese gran pastel, que es el mundo. En medio,
pequeños países juegan a ser como los grandes, sin apenas éxito.
Lo que ha provocado la proliferación de una incontable cantidad de
armas y medios de destrucción que el ser humano de la calle apenas
ha sido capaz de imaginar.
Entre
1981 y 1989 la URRS puso en servicio seis submarinos de la clase
Thypoon (Akula), conocidos como “el morador del abismo”. Los
planes soviéticos eran ambiciosos pues pretendían construir más
unidades para complementar las flotas del Norte y del Pacífico.
Estos moradores tenían su base en el punto más occidental del norte
de Rusia, a unos 45 kms de Noruega. Oficialmente se recoge que solo
estuvieron operativos al 100 % seis Thypoon, una séptima unidad en
construcción no llegó a terminarse por el desmantelamiento de la
URSS, a finales de los ochenta.
Base
de Nyerpichya, un helicóptero Ka-25, desciendo sobre la cubierta del
Almirante Nakhimov, crucero ruso atracado en el puerto de Nyerpichya,
tras unos minutos sobre la cubierta del aparato desciende un grupo de
11 hombres
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