jueves, 23 de octubre de 2014

Omnes Oceanus II

Autor: José Antonio Cordoba

Los capitanes de los distintos navíos procedieron a abrir las órdenes selladas, cuya única indicación al recibirlas, era que todas las naves se encontraran en el Atlántico, así la madrugada del sábado 14, los oficiales abrieron los despachos, en todos figuraban unas coordenadas, acompañadas de algunos símbolos. Curiosamente no eran para todos la mismas coordenadas, no era un punto de reunión en el océano como en un principio pudieron suponer, ya, sobre las cartas los navegantes se afanaban en marcar las coordenadas. De las siete naves pertenecientes a la flota del Mediterráneo -más una apresada en el estrecho de Gibraltar a los sarracenos-, tres naves tenían la misión de llegar lo antes posible a sus coordenadas, según la transcripción de la simbología oculta, sus puertos eran los de Donegal y Argyll, y bajo ningún concepto regresar al Mediterráneo. Las cuatro naves restantes y la capturada, se adentraron en las aguas del reino de Portugal, debían de ocultarse en la Ría de Aveiro, para cambiar los trapos y pabellones por los que habrían de utilizar de ahora en adelante.
Las siete templarias del Mediterráneo se ubicaron en puertos amigos, sin embargo la flota de la Rochelle desapareció, solo se sabe que partieron juntas, once naves pertrechadas con capacidad para cien hombres cada una. Aunque a ciencia cierta y debido al secretismo sobre la partida de la flota del Atlántico, se desconoce el número de caballeros e infantes que embarcaron. A las pocas horas de larga velas flota del temple, las costas de la Rochelle sufrieron el embate de un gran temporal, por lo que muchos dieron por hundida la práctica totalidad de estos navíos.
Siglo XX, pasado la medianera del mismo, una Europa se rehace de los desastres de dos Guerra Mundiales, mientras dos superpontencias se afanan en dividirse ese gran pastel, que es el mundo. En medio, pequeños países juegan a ser como los grandes, sin apenas éxito. Lo que ha provocado la proliferación de una incontable cantidad de armas y medios de destrucción que el ser humano de la calle apenas ha sido capaz de imaginar.
Entre 1981 y 1989 la URRS puso en servicio seis submarinos de la clase Thypoon (Akula), conocidos como “el morador del abismo”. Los planes soviéticos eran ambiciosos pues pretendían construir más unidades para complementar las flotas del Norte y del Pacífico. Estos moradores tenían su base en el punto más occidental del norte de Rusia, a unos 45 kms de Noruega. Oficialmente se recoge que solo estuvieron operativos al 100 % seis Thypoon, una séptima unidad en construcción no llegó a terminarse por el desmantelamiento de la URSS, a finales de los ochenta.

Base de Nyerpichya, un helicóptero Ka-25, desciendo sobre la cubierta del Almirante Nakhimov, crucero ruso atracado en el puerto de Nyerpichya, tras unos minutos sobre la cubierta del aparato desciende un grupo de 11 hombres

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