Editorial 132
De todos modos, es posible que
después de ver la entrevista y analizar el asunto, muchos hayamos dejado de
creer en la versión de este joven, sería absurdo otra consideración; por lo
cuál la explicación del estado mental de este usurpador de identidades es la
explicación de todo, me explico, que construyó una mentira hasta que el mismo
acabo creyéndosela y mezclándola con lo que era realidad.
Esa es la explicación más
verosímil, pero esto me plantea otras dudas que me causan angustia, si esta es
la explicación ¿Cómo consiguió engañar a tantos y tantos de nuestros
gobernantes y representantes sociales, personas de carreras y prestigio?
¡Porque estaba en todos los saraos! La respuesta a esta pregunta es, si el
pequeño Nicolás no dice la verdad, que estos son mas lelos que este. Y, dicho
sea de paso, esto nos ha de preocupar.
Porque si un chaval poco lúcido
se ha llevado varios años fingiendo ocupar un puesto de responsabilidad en
varios estamentos del estado, siendo menor de edad (recordemos que ha sido
detenido al cumplir los dieciocho años) y los responsables de las instituciones
se lo han tragado es que, además de la corrupción, la memez, debería ser
noticia en los medios de información.
¿Nadie reparo en el detalle de la
juventud de este joven? ¿O es que venía recomendado y por eso nadie lo
cuestionó? Sea cuál sea la razón, el tal Nicolás, no es tan pequeño, es un tío
grande, que si engaño a tantos de estos elementos, debería ser fichado para
ocupar un puesto de responsabilidad en nuestras instituciones. ¡Si, quizás sea
un corrupto, pero por lo menos es un tío inteligente!
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