Cuento ya algunos
años,
y de mi paso por
dicha calle advierto siempre
¡buena vista!, a mi
familia acompañante
No en vano siempre
pensé en el daño a los demás
y que casual que la
antigüedad
Nos sorprendiera
alguna vez.
-¡Que habla señor!
¡No entiendo!
¡Explíquese usted!
Santo Domingo antiguo
convento Dominico
Ilustre monumento y
emblemático,
iglesia de fieles
cristianos.
Donde se bautiza al
nacido
Se limpia de pecado
al humano
Y se instruye al
católico
Para que sea buen
cristiano.
Y se despide al
difunto feligrés
Para que entre en la
gloria
Con “buen pie”.
Pero seguro que con cuatro
cartelitos de menor tamaño, anunciando riesgo de desprendimiento de piedras, no
va a evitar que un ciudadano, ajeno a estos carteles, entre en la gloria, con
mal pie y con la cabeza destrozada.
Me pregunto yo: “¿Tendra dichos
carteles una pantalla protectora que no es
visual pero está latente?”. Si es
así se tendrá seguridad alpasar por debajo, no hay problemas. Pero ¿y si no es
así…?
Se ha planteado la administración
de este municipio sanluqueño que consecuencias podría tener una piedra caída en
la cabeza de una persona, produciéndole incluso la muerte. Acaso no es mejor
prevenir que curar.
Si existe riesgo de
desprendimiento de piedras, por favor señores gobernantes, sin ánimo de
ofender, asistan a un cursillo de prevención de riesgos, pero no de 60 0 100
horas, sino de 1000 horas; instrúyanse y aprendan como se hace un plan de
seguridad en el ámbito que sea. Ganareis votos, ganareis confianza, pero lo más
grande de todo, ganareis tranquilidad de conciencia y pureza de corazón; y no
digo que seríais mejores profesionales, porque es imposible aprender una
profesión en cuatro años. Y además de que serviría, si vuestro oficio solo dura
cuatro años.
Por eso os digo por experiencia
propia, que el primer año se hace mal, el segundo se intenta hacer mejor, el
tercero se hace regular, y el cuarto si no has dado resultado, por lo menos sal
por la puerta grande y con la cara muy alta.
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