Editorial Nº 137
Aquellos
que son más vulnerables en nuestra sociedad deberían ser los que son más
atendidos. También deberían de ser aquellos que centren toda nuestra atención,
nuestros cuidados, nuestros mimos… Es
solo una práctica de eso que venimos llamando conciencia y que no es solo más
que una muestra de amor. Todos concordaríamos con ello, y todos estamos de
acuerdo con un discurso como este, discurso que, por cierto, no deja de ser una
diatriba si esto que decimos no lo ponemos en práctica.
¿Quiénes
son los más vulnerables en nuestra sociedad? Los ancianos, los niños, los
pobres, los desahuciados,… Sería absurdo el tratar aquí la situación, uno por
uno, de cada uno de estos vecinos y ciudadanos, con cars y rostros a menudo
familiares.
El
otro día, una madre de familia fue expulsada de su casa,: embarazada, con hijos
pequeños, victima de violencia de genero, y en plenas fiestas. Circunstancias
estas difíciles, extrañas…En pleno desahucio, uno de los policías le dice a uno
de los niños que lloraban “Coge un muñequito y una manta”. ¡Que
desvergüenza! ¡Que falta de sensibilidad!¡Que cobardía!
¿No se podría haber esperado otro momento? ¿No
debería haber allí algún sicólogo para que esos niños sobrellevasen mejor esa
acción? ¿Por qué no tuvo en cuenta esto el juez? ¿Y la familia que hará a
partir de ahora? ¿Debajo de un puente?
No se pero no es en este mundo en el que yo quiero
vivir. Yo quiero un mundo donde se garanticen los derechos de las personas,
entre otros el que habla acerca de tener y disfrutar de una vivienda digna; un
mundo en donde aquellos que son más vulnerables disfrutan del favor de los
demás, de sus cuidados, en un mundo donde se respeta la vida de los demás.
¿Llegará?

No hay comentarios:
Publicar un comentario