Por: Manuel Pérez Cuadrado "El Pere"
Según los mandatarios, este 2015
será el año del trabajo y de la salida a la crisis. Si esto fuese verdad, la
alegría de las familias sería lo mejor que les pudiese pasar a nuestro país y a
nuestras gentes. ¿Lo veremos o no lo veremos? Si los dos grandes partidos no se
dan cuenta de que su forma de actuar es el fatalismo, seguiremos en el camino
malo.
En primer lugar, ambos tienen que
excluir de entre sus filas a los corruptos que son muchísimos, y que se pongan
las pilas, y que de una vez estén al servicio de los ciudadanos y no se llenen
los bolsillos mensualmente a costa de los impuestos tan altos que sufrimos en
este país.
Según estoy viendo a mis años,
estos políticos de medio punto, su interés ha sido el dinero que cobran mensualmente,
y no el bienestar y trabajar por el bien de sus ciudadanos. ¿Y que podrían
haber hecho?
Según la constitución, cada
español debería de tener un puesto de trabajo y una vivienda. Si esto no es
así, los políticos no nos valen para nada. Deben de buscar la creación de
trabajo en proyectos autóctonos, que genera verdaderamente riqueza. En el caso
de Sanlúcar, innovación total de agricultores extensivos. Mejorar los
productos, crear cooperativas a alto nivel para la innovación de maquinarias.
Que los presidentes de las cooperativas sean personas reconocidas y justas con
sus socios, tanto con los productos vendidos como con los producidos. Aumentar
las exportaciones.
Hemos de crear cooperativas
piscícolas en los terrenos que tenemos junto al rio, sin dañar el medio
ambiente. Pudiéramos crear una fábrica de tortillas de camarones. Crear una
cabaña ganadera (cabrío) que en la actualidad está a buen precio sus productos
como son la leche y el queso de cabra. Buscar dinero a nivel regional para
desarrollar estos sectores que ofertarían los puestos de trabajo que hacen
falta en nuestra ciudad.
También los sindicatos han de
actuar como deben y no como lo están haciendo. Lo de los cursillos es una
farsa, no valen para nada, lo que hay que hacer es crear puestos de trabajo.
También viviendas sociales para los necesitados y evitar los desahucios.
Que se dejen de enchufismos,
asesores y un sinfín de desgaste. Queremos una ciudad limpia y no una como
esta, de la que se quejan los forasteros debido a la suciedad que tiene le
pueblo, con unos jardines bien cuidados y no como los que tenemos.
Y sobre todo, que tengan buen
corazón y actúen con la verdad por delante por el bien de sus ciudadanos.

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