Editorial Nº 138
Un sueño es un ideal, algo que no solo nos afecta a nosotros, sino que afecta a otras personas, tiene que ver con
principios, con situaciones que mejoran la sociedad. Para muchos que han tenido
estos sueños, los reyes no se lo habrán cumplido.
Muchos acusarán de diatriba este tipo de discurso, de una
suerte de demagogia que solo tiene como objeto regalar a quienes quieren leer
esto sus propios deseos. Pero como he dicho, un sueño es un ideal, un
principio, y es aquello por lo que tenemos que luchar la humanidad.
Y muchas no la habrán visto cumplidos: aquellos que no
tienen un empleo seguirán sin ver cumplidas sus expectativas de un empleo
digno, un empleo que le permita de disfrutar de una vida digna, y que le
permita conciliar su vida laboral con la de familia.
Otros no verán cumplido sus sueños por no tener su vivienda,
los desahuciados de sus casas, los miembros de las corralas, aquellos que
llevan meses sin pagar sus hipotecas, viviendo todos los día con la espada de
Damocles sobre sus cabezas con el miedo a no tener donde dormir. Tampoco estos
verán cumplidos sus sueños.
Son muchos los que no lo verán cumplidos sus sueños, sus
derechos. Pero hay un sueño que tenemos todos, el tener un gobierno justo que
cumpla las expectativas de todos sus ciudadanos, que se esfuerza por traer el
bienestar de todos sus gobernados, con equidad, con solidaridad. En este 2015
podemos ver cumplido ese sueño…

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