Por: Juan Nadie
No
se por qué, pero siempre tuve la idea de que los chinos eran un pueblo
pobre, de educación cortita, de un nivel sanitario bajo, de vestimenta
miserable, y que lo único que comían era arroz. Claro, que pensaba esto
por los programas y documentales de televisión que me decían que había
tantos que llegue a pensar en serio que si aquella población tan
masificada diera un saltito, todos a la vez, provocarían un cataclismo
de dimensiones desproporcionadas.
Gran error por mi parte, pues
resulta que los chinos, sin apenas hacer ruido, se están convirtiendo en
los amos del mundo, haciendo de su imperio un emporio, con todas las de
la LEY.
Empezaron con los restaurantes, locales muy exóticos,
donde se comía a precios más que asequibles; continuaron con los
bazares, grandes y medianas superficies, donde se puede encontrar todo
lo que se te ocurra. A esto le siguieron tiendas de ropa, calzado y
artículos de piel, tiendas de regalo, de caramelos y golosinas, etc… En
industria farmacéutica, ortopédica y protésica, así como en industria
química están a la cabeza. En informática y componentes son los números
uno, al igual que en la industria electrodoméstica. En materia
automovilística tres cuartas partes de lo mismo, y ahora me entero de
que quieren meterle mano al sector inmobiliario.
Y yo me pregunto:
“¿y a nosotros? ¿Qué nos va a quedar?” Y lo más curioso de todo, entran
en los bares, piden una sola coca cola y en ese lapsus de tiempo que
dura el refresco, vacían la maquina tragaperras. ¿Qué como lo hacen? NI
idea, pero yo estoy harto de verlo.
Y así es como se conquista el
mundo, ¡si señor! ¿y yo que pensaba que esos pobres bajitos, de ojos
rajados, no tenían ni donde caerse muerto, y resulta que se están
convirtiendo en los dueños y señores del planeta…
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