Por: José Villegas Rosa
El entramado político
andaluz se atisba y enquista cuando se acercan las fechas de unas elecciones.
El ciudadano harto de personajes que solo piensan en como sostener su cargo
político, deja de dar importancia a declaraciones de estos sustentados por las fuerzas
políticas que han ignorado las reiteradas llamadas de atención de sus votantes.
Esto no ha hecho más que comenzar y ya se dibuja un
paisaje tintado de mensajes cifrados que determinan los estrategas de cada uno
de los partidos, los socialistas empeñados en encontrar una mayoría suficiente,
los populares soñando con repetir resultados que contradicen a una realidad más
pesimista, los de I.U. a pesar de ser fieles a su programa ven como otros como los
de Podemos copiando sus ideales y prometiendo compromisos insostenibles son
desplazados en las encuestas, los andalucistas encaminados a seguir menguando
su presencia regional, los de UPyD y Ciudadanos, son incógnitas que forjan un
destino que le den representatividad dentro de un parlamento, que peca de ser
un irresponsable ante los andaluces por su inoperancia probada.
Sanlúcar es un ejemplo de los desconciertos de nuestros
responsables políticos andaluces y ojalá exista una reflexión seria sobre los
aspectos que pueden modificar el espectro de un parlamento andaluz que ha visto
deteriorada su imagen por las políticas arcaicas que lastran a una sociedad que
sacia porvenir y un futuro mejor. Todos nuestros políticos y recalco en plural,
tienen el deber de proyectar programas encaminados a un desarrollo económico,
social e igual para sus ciudadanos, ya que volver a caer en las tramas del
desprestigio al oponente no hará ningún favor a nadie. Es hora de construir
cimientos sólidos para nuestra región, no cabe las corruptelas, las ilegalidades,
ni las demagogias tramposas.
Las próximas elecciones andaluzas han de servir como un
instrumento útil para la ciudadanía, y no como un trampolín para una clase
política empeñada en sobrevivir para guardar sus cómodas posiciones a costa de
unos electores cansados de tanto engaño con promesas incumplidas.

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