Un
año más, el pasado martes daba inicio esta “velada verbena”, que han dado en
llamar Feria de la Manzanilla.
Si
es verdad, que cada año se afanan más en dar un “mejor” servicio a los
visitantes del Real, no lo es menos, que cada año, el personal –que no todos-
se afanan en mostrar un espectáculo ganadero más que humano.
Este
año, como buen ganado, que es reconducido, el cambio de la portada ha supuesto
el cenit de este desgobierno, que nos… -iba a decir, gobierna, pero no es así,
y no se me viene palabra alguna a mi estrecha mente-
¡Ainss!,
este año me siento triste por el gran número de vecinos que han fallecido en
torno al Real. Sí, pues de otra guisa no entiendo que este año no se hable del
problema de los aparcamientos; del ruido; de los olores a orines y excremento –puesto
que el ganado no entiende de WC-; vómitos y demás espectáculos bochornosos. ¡Qué
bien también pudiera suceder!, que al cambiar el nombre de la Calzada, descansen
en paz las voces difuntas de dichos vecinos, consentidos con estos
acontecimientos que ocurren en la cara oculta de la Verbena de la Manzanilla.
Ya
de por sí, es aún más bochornoso el espectáculo político del alumbrado y de esa
entrada “a la patita coja” de estos dirigentes que dicen gobernar Sanlúcar. Pero
aún lo es más, todos los que les secundaron detrás. Si estos hubieran acudido a
votar, ¡que no!, “botar”, como si botaron al paso por la “portá”, a lo mejor
esta villa ganadera hubiere podido tener solución.
La
imagen del alumbrado deja claro y me reafirma en mi opinión, de que ésta es la
CULTURA que impera en Sanlúcar, “la de solo me importa la juerga”, habrá quien
mejor diga, que utilice aquello de
INCULTURA, pero eso fuere, si no se hubiere instaurado en un sector importante
de la sociedad sanluqueña como así lo han dejado patentes las urnas.
Pero
he aquí que el ganado del Real, una vez se sacia de licores y caldos varios,
pacen por los aledaños de la Feria, meando, vomitando, vociferando y los más
jóvenes que ahora se hayan en la edad de sacar cornamenta, precisan de saciar
los picores varios de este crecimiento y al no encontrar buen olivo con el que
cabecear, aprovechan cualquier jardín para saciar dichas irritaciones craneales.
Así nos encontramos que el miércoles de Verbena amanecemos con varios árboles tronchados
por estos buenos hijos de… vecinos, donde dejan bien claro de la casta que
proceden.
Y
es que amigas y amigos, uno se “jarta” de tanto ganado suelto que en vez de
abrirse la cabeza contra un pilar de hormigón, la emprende contra la
naturaleza. Pero más aún, cuando uno ve a diario como una persona, sin interés
alguno, más que el de ver unos jardines bien cuidado, se esfuerza en cuidar las
plantas, árboles y demás vegetación –labor que el Ayuntamiento no hace en la
zona por años- sin la más mínima gratitud del vecindario al que pertenecen
dichos jardines, que para criticar siempre está el “ganado” presente, pero no
para arrimar el hombro.
La
indignación de este vecino y cuidador de los Jardines del Paraíso o Plaza
Rafael Reig de Argüeso, -acompañan mis letras una foto de los jardines cuidados
por este buen vecino y el que está en manos del vecindario y objeto del citado vandalismo-
y de cuantos conocemos su labor, nos desborda.
Pero
encima los vecinos de dicha urbanización te dan los detalles de cómo sucedió el
acto vandálico, pues fueron testigos, y ninguno tuvo el amor propio de
recriminar a los agresores y menos aún, llamar a la policía.
Por
eso, entiéndanme que hable de ganado –que no todos- más que de personas.
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